Apelando juntos al Creador

Una persona piensa que tiene que superar su ego de forma independiente, avanzar hacia la espiritualidad, y apuntar por si mismo hacia “Israel, la Torá, y el Creador son uno“. ¡Sin embargo, esto no es así!

En nuestro mundo, siempre estamos esperando que un niño complete una acción independientemente, ya sea siguiendo nuestro ejemplo, o pensando en algo por sí mismo, como construir de algo con bloques.

En la espiritualidad, estamos desarrollándonos en un punto que está por encima del mundo físico. Allí, debemos obtener una segunda naturaleza, mientras que en el mundo físico todo lo que tenemos que hacer es avanzar, aprender sobre lo que ya está dentro de nosotros, y darse cuenta de lo que está por delante. Esto se debe a que todo lo que existe ya en su estado final, toda la realidad es revelada.

Tenemos que, de alguna manera “agarrarnos” a la espiritualidad, comenzar a sentir, ver, y revelarlo. Por ahora, el mundo espiritual no está claro para nosotros.

Tenemos que entender un concepto muy simple el cual es muy difícil de implementar: Cuando hablamos de superar, aspiración, alcance de la meta, revelar al Creador, y nuestros esfuerzos, todas estas cosas tienen que estar en nuestra plegaria al Creador para que puedan ser escuchadas. No podemos hacer nada más que pedir correctamente al Creador.

Por ahora no hemos alcanzado el punto de darnos cuenta que “no hay nadie aparte de Él,” que Él está a cargo de todas las acciones, y que somos simplemente los objetos de estas acciones. Sólo podemos elevar MAN (Mayin Nukvin, “aguas femeninas”), de tal manera que el Creador lleve a cabo estas acciones.

Todavía nos relacionamos con la espiritualidad de la misma manera que nos relacionamos con este mundo, donde sentimos que podemos hacer cosas con “nuestras propias manos”. Dispersamos nuestros esfuerzos en distintas direcciones en vez de apelar al Creador.

Si no formulamos una plegaria interna al Creador, entonces no estamos aspirando hacia el otorgamiento. Después de todo, es bastante evidente que no somos capaces de otorgar por nosotros mismos. Por eso tenemos que apelar al Creador. El grupo no puede entender correctamente y explicar a cada persona que acción debemos hacer todos juntos.

Se nos dice: “Los hijos de Israel lloraron por este trabajo”. Ellos querían construir las hermosas ciudades de Pitóm y Ramsés por sí mismos. Después de su construcción, vieron que todo fue consumido por su deseo egoísta de recibir placer. Fue entonces que llamaron al Creador para que Él hiciera cambios.

En otras palabras, sólo estamos esperando que esto ocurra. Pero la fuerza de ejecución que cambiará nos vendrá sólo si le pedimos que venga. Podemos escuchar estas cosas cientos, incluso miles de veces, pero sólo la Luz Superior puede darnos la habilidad de percibirlas.

Sin embargo, la opinión del grupo puede acercarnos más a esto. Si cada persona trata constantemente de recordarse a sí misma e incluso forzarse a pensar que tenemos que unirnos en nuestra plegaria al Creador, entonces esto se considero el esfuerzo de todos. Es la oración de muchos (Tefilat Rabim) que abrirá el camino a la espiritualidad.

(27533 – De la preparación para la lección, 11/19/10)

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