Con una esquirla en tu dedo ¿cómo lees El Zohar?

Leer El Zohar es un tipo de lectura muy especial. Somos el deseo de recibir placer. El Creador cultiva este deseo en nosotros y nos guía hacia el grupo. Estamos hablando acerca de personas de quienes, de acuerdo a su evolución interna, se espera ahora que comiencen a develar la espiritualidad.

Del grupo, recibo un deseo adicional llamado “aspiración” el cual obtengo gracias a mi trabajo en el grupo mientras hago esfuerzos para unirme con los amigos. A pesar de mi renuencia a volverme uno con ellos, trabajo en ello al emplear todos los medios posibles para recibir de ellos un despertar.

De tal manera, recibo del grupo lo siguiente: 1) un despertar adicional o el anhelo por la espiritualidad; 2) revelación del mal, mi naturaleza egoísta, y renuencia a unirme con otros; y 3) el valor de la meta de llegar a ser idéntico al Creador, logrando el otorgamiento.

Sabiendo todas esas condiciones, asumo leer El Libro de El Zohar. Ahora, mientras leo El Zohar con el deseo de alcanzar el otorgamiento, con la conciencia de mi existencia dentro del deseo de recibir placer, empleando un deseo adicional que obtuve del grupo, exijo la transformación.

Sin embargo, ¿Qué significa “exigir la transformación”? Si ya resido en esos deseos y las fuerzas ya están trabajando en mí, seguro seré transformado ya que El Zohar, per se, es la Luz.

¿Qué significa “yo traigo la Luz, atrayéndola”? Mi actitud hacia los estudios debe ser tal que justo ahora, mientras leo El Zohar, doy pequeños golpes en la fuerza de la Luz para que pueda afectarme, transformarme y corregirme.

En sí, la Luz no hace nada. El deseo crece y cambia debido a la Luz constante que permanece en reposo absoluto. Por lo tanto cuando exijo transformación de la Luz, no la pido realmente de la Luz. Pido que mi deseo cambie y se vuelva más poderoso al exigir la Luz.

Mientras leemos El Zohar, debemos pensar de la manera mencionada. Como resultado, nos daremos cuenta que todo depende de nosotros, y estamos atravesados ante la fuerza inamovible que nos asiste y reforma para lo mejor.

Por lo tanto, comienzo a leer El Zohar con todas mis exigencias por la corrección, un deseo egoísta mayor que se opone a la Luz, el deseo de ser reformado e igualarme con la Luz, al menos en algo. Debo sentir esta exigencia central para ser reformado en mi deseo de recibir como una espina que continúa molestándome.

Este debe ser mi enfoque al leer El Zohar. Tengo que sentir esta “espina”. Después de todo, si tengo una esquirla en mi dedo, entonces, no importa cuánto lo intente, no seré capaz de enfocarme en el estudio, leer, y escuchar, porque un dolor poderoso y punzante me distrae.

Debemos sentir este “dolor punzante” dentro de nosotros durante la lectura de El Zohar de tal manera que no se vaya. En el momento en que dejo de sentirlo, no estoy estudiando la Torá, sino una ciencia agradable, como está escrito: “cree que las naciones poseen sabiduría”.

“Las naciones” son aquellos que no desean cambiar. Si una persona desea cambiar, significa que está “estudiando la Torá” ya que la Luz contenida en esta nos reforma y regresa a la fuente, el Creador. Ahí es donde está la diferencia.

Justamente la misma persona puede ser “las naciones” en un momento e “Israel” (aspirar al Creador) en el siguiente. En tanto que como no desee cambiar, es considerado como las “naciones del mundo”. Entonces él está estudiando un agradable conocimiento. En el momento en que desea cambiar y llegar a ser similar al Creador, él está “estudiando la Torá”, es decir, exigiendo la Luz que Reforma.

(30044 – Desde la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/17/10, El Zohar)

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