Confía en tus amigos, no en ti mismo

Pregunta: Está escrito: “No confíes en ti mismo hasta el día que mueras”. Entonces, ¿qué significa Arvut (garantía mutua) si no puedo confiar en mí mismo o en los amigos? 

Respuesta: Obviamente, no puedo confiar en mí mismo. Pero esto no se refiere al amigo. El grupo no es una asamblea de personas que acaba de llegar a la lección. El grupo es su unidad interna entre las almas. 

El Creador creó el deseo (el deseo de recibir placer, Kli) considerado como “el mundo del Infinito”, donde residen las almas. Estas almas están mutuamente conectadas en un sistema colectivo, un alma llena de la Luz del Infinito. 

Pero este sistema está bloqueado para ti por la pantalla del ocultamiento, un filtro, a través del cual lo ves un poco dañado o roto. Dentro, es perfecto y lleno de la Luz del Infinito, pero actualmente lo ves como distorsionado. Más allá, detrás del siguiente filtro, te parece aún más corrupto. 

 

En total, desde el primer estado, el mundo del Infinito, al último, nuestro mundo corporal, hay 125 grados tales o filtros, ocultamientos por parte del estado del Infinito. Por lo tanto,  miras el grupo con tu visión corporal y piensas: “¿De todos modos quiénes son? ¡Yo no soy inferior a ellos! ¿Están realmente unificados? No, no lo están. ¿Realmente quieren unirse? No, tampoco lo quieren. ¿Es que realmente entienden algo? Dame el grupo de Rabí Shimon; ¡allí estaré de acuerdo en ser un bebé en sus brazos! Y estos… ¿Quiénes son ellos para mí? … ” 

Pero esto es incorrecto. Todo está determinado por tu actitud hacia los amigos. Si una persona “penetra” a través de ellos, deseando conectarse no con estos cuerpos corporales, estando en ocultamiento, representando y entendiendo, pero tratándolos como el grupo que reside en el Infinito en completa unión, el trabajo está hecho: Él se adhiere a este estado perfecto. 

Por esto Rabí Yossi Ben Kisma no podía estar sin sus discípulos principiantes. ¿Desean ellos la espiritualidad en algún pequeño grado? Eso es suficiente para que él entre en estado espiritual por medio de ellos, donde todos ellos son uno, como un hombre con un corazón, aunque ellos mismos todavía no son conscientes. 

Esto es llamado el entorno, el grupo. Sin embargo, yo resido en el lugar donde puedo imaginarme a mí mismo. Entonces, me visualizo contra el entorno ideal, perfecto desde el cual no puedo recibir nada. Y sólo a través de él puedo ganar la fuerza. 

Por lo tanto, el grupo no es una asamblea física de hombres, sino más bien mi propiedad espiritual interior. 

(30748 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/24/10, “La perfección en la vida”) 

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