La ley universal de correspondencia inversa

La Luz llena las vasijas o deseos en orden inverso (de acuerdo a la ley de la correspondencia inversa). La Luz necesita corresponder al deseo, es decir, mientras más profundo es el deseo y más fuerte la pantalla o intención en ella, más potente es la Luz que atrae.

Sin embargo, esta Luz no necesariamente se viste en el mismo deseo que la atrajo. En primer lugar, la Luz entra en las vasijas más delgadas (deseos), que son exactamente lo contrario del deseo al que estaban destinadas. Esto causa toda la confusión en este mundo y los misterios del Gobierno Superior.

A expensas del gran esfuerzo y sufrimiento, es decir, trabajando con los deseos más fuertes, una persona adquiere una mente más aguda y una percepción o sensibilidad más refinada. Vemos cómo después de pasar por muchos golpes en nuestros deseos más crudos, justo “en la carne,” repentinamente empezamos a sentir alguna manera nueva de pensar dentro de nosotros, en un mayor grado.

Así es como trabajan la ley de la correspondencia inversa de la Luz y los deseos (Erejch Afuch Orot Ve Kelim). Recibo un golpe en mi egoísmo, la realización del mal y del sufrimiento de este ego crudo y primitivo, de repente comienzo a entender mejor la espiritualidad, el Creador. Al parecer, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

(28166 – De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 11/30/10, Beit Shaar HaKavanot)

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