La presentación del Creador

La Luz es un cierto incidente en las vasijas (Kelim), su reacción. La Luz per se, no existe, como Baal HaSulam nos explica lo en su artículo “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”. Sólo experimentamos la reacción del Kli (de la vasija) a algo.

La reacción de la vasija, al factor estimulante, es llamada “Luz”, es decir, es una reacción.

No alcanzamos la Luz en sí, su esencia esta fuera de nuestro alcance. Llegamos a conocer sólo las formas adquiridas por el Kli después del impacto de la Luz. Percibimos a los demás de la misma manera. ¿Eres realmente familiar y me comprendes? ¿Sabes quién soy yo?  En realidad, yo no soy familiar ni conmigo mismo, es imposible.

Sólo lo siguiente es posible: Todos perciben a los demás a su propia manera, ensamblando una imagen desde sus propias reacciones interiores. Por lo tanto, como está escrito “Cada uno juzga de acuerdo a sus propios defectos”. Basados en esto, podemos entender, que lo mejor que podemos hacer es llegar al “lugar”. Pero, ¿Qué es el lugar?

Nuestros deseos no corregidos enfrentan un ejemplo, una ilustración visual del Kli corregido. Este es llamado Elokim (Dios) o ZAT de Bina (las siete Sefirot inferiores de Bina). Estamos hablando del deseo de disfrutar que ha emergido de la segunda fase, Bina, y desea otorgar, para ser similar a Keter.

Esto es lo que llamamos el principio de la criatura, “la presentación del Creador” que demuestra que significa estar en otorgamiento, recibir por el bien de otorgar. Esto es lo que la parte inferior de Bina hace generando otorgamiento en relación con los demás. Deseamos alcanzarlo, aprender de ella como recibir placer del Creador y dejarlo fluir.

Nosotros podemos otorgar sólo lo que recibimos del Creador. ¿A quién otorgamos? Nosotros otorgamos a los demás, Por tanto, del amor por los demás, ganamos amor por el Creador por medio del “lugar”, ZAT de Bina.

Todas nuestras acciones en el camino hacia “el lugar” presentan Mitzvot (mandamientos) que definen la relación entre el hombre y el Creador (“Makom” en hebreo, lit. el “lugar”). Ese es el lugar de revelación, otorgamiento, unidad y garantía.

(29234 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/9/10, “La Sierva que Hereda a su Señora”)

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