Pregunta: La gente vuelve todo el tiempo a la misma pregunta: ¿Qué hay que hacer en la práctica?
Respuesta: Si se trata de una acción simple y sin pensar, entonces cuanto menos haces mejor, menos desastres generas. Si sabes trabajar solo con las manos, sin la cabeza, es mejor no hacer nada, así está escrito: “Es mejor que te sientes y no hagas nada”.
Ante todo tenemos que aclarar nuestros pensamientos. Especialmente se refiere a los que estudian seriamente la Cabalá y tienen que convertirse en los maestros para el resto de la humanidad, como la sociedad educativa, que utiliza todos los tipos de medios y que difunde el conocimiento de Cabalá y su metodología. Aquí son simplemente necesarias menos acciones y más aclaraciones.
Pero esto se aplica también a toda la humanidad. Cada uno debe influir en sí mismo, en su deseo. Y por eso ante todo debo pensar en que las acciones internas y externas pueden cambiar mi deseo de tal manera que desearía elevar mi MAN, la plegaria sobre mi corrección.
Con esto en la realidad se terminan mis acciones, solo necesito pedir, sentir la necesidad de cambiar, convertirme en un dador como el Creador, salir de mi mismo afuera, todo esto para agradar al Creador.
¿Cómo puedo conseguirlo? Si para esto son necesarias algunas acciones externas, las haré. Pero básicamente esto requiere unas acciones internas.
Cualquier hombre, el más simple, puede influirse a sí mismo con la ayuda de distintos medios: las películas, la música, el teatro, de tal modo que querrá conseguir unos cambios en sí mismo. Porque cada hombre vive dentro de sus deseos. ¡Y tenemos que pensar acerca de como provocar en nosotros el deseo de cambiarse al otorgamiento!
(31163 – De la lección sobre el artículo “La Cabalá y la filosofía”, del 29 de Diciembre 2010)
Pregunta: ¿Qué es una “diluvio” para el grupo?
Respuesta: Si el grupo en su conjunto es incapaz de superar su deseo creciente, si los amigos alcanzan el odio y no pueden superarlo, significa que se están ahogando en las aguas del diluvio.
Cuando ellos sienten que se acerca el diluvio y las fuerzas que los superan (Gvurot), deben poner esfuerzos mutuos para construir un arca, es decir, para expresar el otorgamiento mutuo con el fin de ser salvados de egoísmo individual de cada persona y el odio común. Eso es exactamente lo que los autores del Libro del Zohar se sentaron a estudiar, sintiendo odio por los demás, y entonces revelaron el amor.
Todo depende de si los amigos usan la Torá o no, como estaba previsto, si construir el arca, el Kli común de otorgamiento mutuo, unidad y garantía mutua, en el cual ellos serán salvados del diluvio.
(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Diciembre 2010, Escritos de Rabash)
Escritos de Rabash, “Qué es la inundación en el trabajo”: ¿No es esto contrario a la lógica? Nuestra naturaleza innata es el deseo de recibir placer. Si trabajamos en algo, entonces, sin duda, recibimos una recompensa por nuestras acciones.
De hecho, es imposible trabajar sin una recompensa. El Creador quiere que disfrutemos y seamos llenados. La meta de la creación es dar abundancia a Sus criaturas, y eso significa que recibimos esa abundancia. Por otra parte, tenemos que pensar acerca de cómo recibir abundancia del Creador.
La única pregunta es: ¿En que Kelim la recibiremos? ¿Dentro de las vasijas de recepción o de las vasijas de otorgamiento?
Recompensa sigue siendo recompensa. Está escrito: “La recompensa por un mandamiento es conocer a quien manda”. Tenemos que conocerlo exactamente como Adám conoció a Eva, es decir, alcanzar, comprender, y sentirlo a Él. La Luz de Jojmá que recibimos es la Luz del conocimiento que llena todos nuestros Kelím.
Estamos construidos de tal manera que todo nuestro placer proviene de conocer al Creador, de alcanzar unidad y adhesión con Él. Y eso sólo es posible de acuerdo con la ley de equivalencia de forma, de acuerdo a la Luz de Jasadím, el atributo de otorgamiento que desarrollaremos dentro de nosotros por encima de la cualidad de recepción, que aparece sin cesar en nuestro interior cada vez con más fuerza.
De esta manera, tenemos todas las condiciones para construir el Kli correcto y recibir la abundancia y la recompensa en su interior. Solo debemos trabajar con él correctamente: no disfrutamos directamente, sino del hecho de que alcanzamos al Creador, Lo revelamos, y Lo conocemos, como está escrito en los profetas: “Todos me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande”.
Tenemos que entender que nuestros Kelím, nuestra naturaleza actual es sólo una condición desde la cual tenemos que ascender a la naturaleza espiritual. Entonces, dentro de nuestra naturaleza espiritual, dentro de los deseos de otorgamiento, recibiremos toda la recompensa que esperamos obtener.
(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Diciembre 2010, Escritos de Rabash)
Escritos de Rabash, “Que es la inundación en el trabajo”: Tenemos que tomarlo sobre nosotros mismos para creerle a los sabios…
Supongamos que yo estoy dispuesto a creer en las palabras de la sabiduría, pero ¿qué significa eso? ¿Entiendo las palabras de los sabios? ¿Cuál es su mensaje?
En primer lugar, no trabajamos sobre los cuerpos en la ciencia de la Cabalá. No hay cuerpos, sino almas solamente. Los cuerpos que aparecen ante nosotros son las imágenes de un mundo ilusorio.
Estoy en un deseo que se manifiesta como formas diferentes: inanimado, vegetativo, animado y humano. “Los sabios” son las almas corregidas que están en el sistema roto de Adám HaRishón. Ellos pueden ayudarme y darme apoyo, pueden ser los mentores e instructores para mi alma rota.
En consecuencia, así es como debemos aceptar sus consejos. Por ejemplo, El Libro del Zohar nos habla de los diez sabios del grupo de Rabí Shimón, así como del profeta Eliahu, de Moisés, Aarón, el rey David, el rey Salomón, y así sucesivamente. Debemos percibirlos como personas que viven en nuestro mundo, pero como deseos o almas corregidas. Ellos están en un sistema roto, que gradualmente comienza a ser restaurado de vuelta a la vida. Estas almas están ya corregidas, parcialmente o en su totalidad, y participan en la corrección de todo el sistema.
En El Libro del Zohar leo cosas como, “Rabí Shimon dijo… Rabí Abba dijo…” Para mí no son personas que alcanzan el Mundo Superior y me hablan al respecto, sino más bien, los nombres de los niveles de alcance. A través de estas palabras que yo estudio en la escalera de los grados espirituales: en un grado de realidad aparece de esta manera y otro grado de esa manera. Parece como si los cabalistas me hablaran sobre esto, pero para mí son en realidad fuerzas o vasijas de percepción.
Para mí cada sabio representa una noción espiritual, poder, fuerza, o cualidad. No miro en los nombres de los protagonistas históricos, sino los nombres de los fenómenos espirituales y niveles. Esa es la “fe en los sabios”: quiero alcanzar el mismo otorgamiento que el que está presente en los grados sobre los que he leído. “fe” es otorgamiento.
En la lección, una persona tiene que sintonizarse con esto y aspirar a entender cómo esto influirá en él. No importa sobre lo que el libro narra, quiero penetrar en la esencia espiritual de cada palabra. Esto significa que creo en las palabras de los sabios.
(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Diciembre 2010, Escritos de Rabash)
Queremos llegar al libre albedrío con el fin de alcanzar al Creador. En este momento no queremos llevar a cabo las órdenes de la naturaleza. Las Reshimot despiertan en nosotros y las realizamos como si fueran nuestros propios deseos, porque no sentimos a Aquel que nos obliga a hacer esto. Sin embargo, la meta de la creación es que nosotros alcancemos la Fuerza que nos obliga, así como su meta y programa en relación con nosotros. Debemos tomar de ella todas las fuerzas y los parámetros para nuestro crecimiento con el fin de desear independientemente, entender y darnos cuenta de las fases de desarrollo.
Es por eso que su realización actualiza por encima de los parámetros actuales. Los parámetros que vienen del Creador, se manifiestan en el deseo de disfrutar, o en las Reshimot dañadas. Está escrito sobre esto: “Yo creé la inclinación al mal”. Por nuestra parte, tenemos que armarnos con la fuerza de la corrección y todos los medios necesarios para que en cada fase, al revelar un nuevo parámetro, encontremos el camino para corregirlo y hacerlo similar al Creador.
En virtud de este trabajo alcanzaremos al Creador y adquiriremos independencia.
(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Diciembre 2010, Escritos de Rabash)
Pregunta: Usted dice que tenemos que desarrollar nuestra sensibilidad. ¿Puede explicar por qué es necesario esto y cómo hacerlo?
Respuesta: El camino del alcance espiritual yace en la elevación de nuestra sensibilidad. El hábito se convierte en segunda naturaleza. Desarrollamos cualidades y habilidades en nosotros que no hemos utilizado anteriormente y ni siquiera comprendemos que estas posibilidades están presentes en nosotros, sentir fenómenos que no percibieron hasta el momento. Están presentes en la naturaleza que nos rodea, porque el Mundo Superior está aquí. Pero ¿dónde está? Existe en una frecuencia diferente, en una cualidad diferente que no existe dentro de mí, es por eso que no lo reconozco.
Por lo tanto, todo depende de cuánto incrementemos nuestra sensibilidad hacia el atributo del otorgamiento. De acuerdo con eso, en lugar de percibir la red de absorción dentro de mí que opera entre las criaturas en los niveles inanimado, vegetativo, y animado, percibiré la red de otorgamiento, que operan entre las almas en el nivel humano o “hablante”. Esto es lo que tenemos que alcanzar. Por lo tanto, todo depende de nuestra sensibilidad.
(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Diciembre 2010, El Zohar)
Una persona tiene que entender que su actitud hacia el grupo es un espejo en el cual él se ve a sí mismo, y este espejo no miente. Mientras trabajamos en la circulación de la Cabalá, podemos incluso gritarnos el uno al otro de vez en cuando. Sin embargo, la esencia del asunto radica en la actitud personal hacia los amigos, lo que demuestra un enfoque más o menos correcto o totalmente incorrecto.
Por lo tanto, trabaja con el grupo externo en el exterior, y con el grupo interno internamente. Este es el orden de las cosas.
(30917 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Diciembre 2010, “Qué es un pecado grande o pequeño en el trabajo”)
Pregunta: ¿Cómo puedo canalizar mis pensamientos a través del grupo?
Respuesta: Para que podamos glorificar al Creador ante nuestros ojos, valorarlo a Él como un Dador en quien todo está contenido, y pedir que se cambie nuestra tendencia, nuestra intención, desde la recepción al otorgamiento, Él tiene que retirarse, ocultarse. De lo contrario, siempre seremos egoístamente esclavizados por Su magnificencia, Su naturaleza eterna, y todo lo que se nos promete con ello.
Por lo tanto, el Creador está oculto, como que Él no tiene nada. De esta manera, no dependes de Él mientras permanezcas en la separación. En su lugar, puedes recibir Su otorgamiento a través del grupo. Él rompió intencionalmente la voluntad de recibir (deseo) en partes, a fin de demostrarle lo que son el odio, envidia, lujuria, y ambición, es decir, cuan diverso puede ser un deseo. De tal modo, el deseo es capaz de comprenderse a sí mismo al mirar a los otros.
En verdad, el deseo quiere recibir simplemente, sin darse cuenta de las múltiples propiedades y matices que posee. Dile a una persona normal que o de él está hecho de orgullo, envidia, odio, y no te creerá. ¿Por qué habría de hacerlo? Él no los ve en su interior.
Esto requiere de un desarrollo muy largo, especial, no en términos de la evolución humana, sino más bien en términos de esfuerzos destinados a entrar en contacto con la Luz. Sólo entonces puede una persona empezar a entender estos conceptos correctamente: no en términos de la psicología humana, sino con los términos exaltados [espirituales], en referencia con la Luz.
En tal caso, una persona encuentra en un grupo especial. Él se mide no en contraste con la “gente de la calle”, sino en comparación con una sociedad única que añora al Creador y ya está comenzando a absorber los valores espirituales. Mide la envidia, lujuria, ambición, y el grado de su egoísmo en relación con ellos. Así es cómo una persona se inicia el estudio de: quién y que es él.
El Creador se oculta y no puede aparecer a una persona ya que en este caso, una persona quiere ser “lindo” ante sus ojos, con el fin de ser parte de tal grandeza. Él tiene mi vida en Sus manos, así que ¿podría ignorarlo si Él fuera revelado?
Por lo tanto, el Creador Se reemplaza con el grupo. Me levanto en contra de los amigos, en oposición a ellos, lo cual me da la capacidad de relacionarme con ellos de acuerdo a los valores espirituales. Después de todo, estos valores espirituales son contrarios a mí, puesto que pertenecen a los amigos a quienes odio y rechazo.
Esto me da una oportunidad de adquirir una conciencia del mal y comenzar a conocerme a mí mismo mientras estoy de pie ante la realidad espiritual. El grupo, el entorno, me revela detalles de la percepción espiritual, sus propiedades y valores. Al rechazar al grupo, los rechazo también. De tal modo, descubro la verdad.
Si continúo en el camino, estudio con los amigos, y participo en sus acciones dirigidas en contra de mi deseo egoísta, para unificarme internamente, entonces gradualmente, empiezo a valorar los estados que estamos experimentando juntos y los valores de los cuales estamos hablando. Según el grado de mi demanda, recibo la Luz Circundante (Ohr Makif) a través de la unión del grupo y comienzo a unirme con los amigos más y más. Al hacerlo, descubro que es entre ellos que yo revelo la Luz, el Creador.
Y todo se enlaza todo en una totalidad, todo se convierte en uno: el Kli (vasija), la Luz, y todos los Kelim unificados. Al final, todo viene en un concepto, un alcance.
(30932 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Diciembre 2010, “Qué es un pecado grande o pequeño en el trabajo”)
Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.
La esencia del trabajo en la Torá y las Mitzvot
“…al acostumbrarse uno mismo a observar la Torá y Mitzvot [acciones para el bien de los demás] para llevar contento a nuestro Creador, uno gradualmente sale del seno de la creación natural y adquiere una segunda naturaleza, siendo la mencionada arriba de amar a otros”.
- Baal HaSulam, Matan Torá (La Entrega de la Torá), ítem 13
“…el Creador nos dio Torá y Mitzvot, los cuales nos ordenó que los hiciéramos solamente con el fin de otorgar placer al Creador. Si no se ocupare en Torá y Mitzvot Lishmá (por Su Nombre), es decir, para complacer con ellos a su Creador y no para su propio beneficio, no habría ninguna estrategia en el mundo que pudiese ayudarnos a cambiar nuestra naturaleza”.
- Baal HaSulam, “Artículo para la conclusión del Zohar”
(29957)