Para nunca más partir

Pregunta: Estoy invitado a una fiesta esta noche, pero ya sé que tan pronto como se termine, todo el placer se habrá ido. ¿Hay alguna licencia para conservar el placer?

Respuesta: Es imposible mantener el placer de los deseos egoístas (Kelím). Ni siquiera es un placer, sino una simple chispa que se frota suavemente contra nosotros y muere.

¡El placer no es nada más que la Luz! Y si quieres conservarlo, necesitas preparar tus vasijas (Kelím) que deben ser aptos para ella. Si el deseo está en el otorgamiento, experimentarás un placer enorme y eterno en él, que de manera continua y sin fin se expande. De lo contrario, no hay ninguna posibilidad de aferrarse al placer más allá de unos pocos minutos o segundos.

También depende del placer mismo: Cuanto más elevado, más agudo es y más rápido se termina. Un simple placer puede durar por un rato. Puedes permanecer en cama durante un par de horas y disfrutar del descanso, o poner un caramelo en la boca y saborearlo durante unos minutos. Pero si el placer es exaltado y poderoso, viene en forma de un pico y desaparece muy rápidamente.

En efecto, no es un placer, sino más bien un encuentro con una chispa de Luz que se considera como una “vela delgada” (Ner Dakík). Si quieres que te de un placer que nunca muere, necesitas ofrecerle un deseo que se le iguale, el cual es el deseo de otorgamiento.

El placer viene del Dador, y tu deseo también debe provenir de un dador. Entonces, se reunirán y se aferrarán el uno al otro, ¡adhiriéndose para nunca más partir!

(31279 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 30 de Diciembre 2010, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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