Renunciando al egoísmo

Pregunta: ¿Por qué las plagas de Egipto son necesarias si una persona ha elegido ya el camino espiritual?

Respuesta: ¿Está seguro de que lo ha hecho? En un instante, él se sentirá atraído por otra cosa. ¿Es posible confiar en el propio deseo? Con sólo un ligero empujón, sin pensar, comenzará a perseguir una nueva carnada.

Nuestros sabios dicen: “No confíes en ti mismo hasta el día que mueras”. No confíes en ti mismo hasta que hayas sido objeto de las diez plagas de Egipto y decidas que debes salir de Egipto. No confíes hasta que el Faraón dentro de ti no oiga: ¡”Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva!” No confíes hasta que te hayas elevado por encima de tu deseo.

Hasta entonces, una persona es una máquina controlada por el deseo desde dentro y por el placer desde fuera. De la descripción de la Torá, vemos cuánto tiene uno que pasar.

Al principio, los hijos de Jacob resisten a José, quien los colecta (Osef) para un trabajo especial. En Egipto, los siete años de abundancia dan paso a siete años de hambruna.  Entonces, la opresión del Faraón comienza, seguida por plagas, es decir, desastres corriendo sobre el egoísmo. Sólo entonces una persona deja de identificarse con el egoísmo, rompe con él, y construye una pantalla.

Las plagas nos desconectan de nuestro deseo, y tenemos una oportunidad de mirar las cosas desde un lado. De hecho, una persona se retira de forma natural de lo que lo hace sufrir. Pero antes que lleguen las plagas de Egipto, él todavía no siente que su deseo y él no son la misma cosa.

No sólo se trata de los problemas que están implicados. Está escrito: “Ven a Faraón”. El Creador aparece junto a ti y te dice: “. Al lado Mío en vez de con tu deseo, y juntos iremos a Faraón”. Tú sales de tu deseo y te elevas sobre él, y esto es de lo que se trata el éxodo de Egipto: una y otra vez, plaga después de plaga, hasta que todas las diez Sefirot hayan sido elaboradas.

No puedo romper con el egoísmo hasta que me dé cuenta que es malo. Sólo entonces puedo empezar a liberarme de su abrazo y ver más claramente cuan extraño, malo, y opuesto a es este para mí. Y finalmente llego a una completa oscuridad, las tinieblas de Egipto.

El deseo no me atrae por más tiempo. ¿Cómo viviré ahora? Me he apagado, renunció a todo lo que solía ser y por lo que solía vivir, todas las cualidades, ideas y deseos. Me levanto, miro todo y no entiendo lo que debo hacer ahora. Este es el umbral de la liberación de la ruptura, huyo de Egipto en la noche.

Después de esto, adquirimos el poder de la Torá y comenzamos a trabajar sistemáticamente con las Luces, corrigiendo el deseo. Y entonces, en nuestra intención, recibimos la Luz de Jojma (Sabiduría), vestida en la Luz de Jasadim (Misericordia). En otras palabras, entramos en la tierra de Israel.

(30707 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/24/10, “La perfección en la vida”)

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