Siémbrate en suelo fértil

Una persona instintivamente siente que este mundo no puede satisfacerlo. Algunos son más haraganes, otros menos, pero todo el mundo tiene un deseo, un deseo de algo que él está listo para disfrutar, y la única pregunta es cuanto esfuerzo está dispuesto a invertir para conseguir lo que quiere.

En verdad, el problema radica en si organizo o no el orden de prioridades, la escala de valores. Supongamos que deseo volverme tan rico como Rothschild. Entonces empiezo a pensar: “Incluso si tengo éxito, me tomará toda una vida. ¿Vale la pena? Probablemente no”. Todo el mundo hace su propio cálculo, dependiendo de las circunstancias. Pesamos y comparamos la rentabilidad de ciertas metas en la vida.

¿Qué debo hacer si tengo muchas metas que quisiera alcanzar? La espiritualidad también aparece en esta lista, tal vez de primera, segunda o décima. Pero además, hay más cosas rentables: riqueza, reconocimiento, salud, y así sucesivamente. Resulta que nuestro desafío es elevar la importancia de la espiritualidad ante nuestros ojos, elevarla de la parte inferior de la lista a la primera prioridad.

Esto se puede implementar solamente con la ayuda del grupo. El entorno tiene la capacidad de obligarme a pensar de cierta manera, aunque sea totalmente injustificada desde el punto de vista del egoísmo. El mundo espiritual para mí es algo borroso, no veo ninguna ventaja en ello, y aún así, comienzo a desear entrar en él.

Si el grupo le da tanta importancia y habla de él, y si por todas partes oigo acerca de la naturaleza exaltada de una meta espiritual, entonces yo también, comienzo a anhelarlo, aunque no estoy consciente de lo que es. Deseo que sea más que cualquier otra cosa.

Así, el problema no está en mi deseo individual. No te angusties si es débil y está dominado por los deseos del corazón, el intelecto, e incluso el estómago. Yo sólo deberían preocuparme por el hecho de que no quiero entrar al grupo que elevará la meta espiritual para mí. Y ese es el problema.

En repetidas ocasiones hemos oído hablar de Rabí Yossi Ben Kisma que se rehusó a abandonar a sus discípulos por el bien de una posición honorable y bien remunerada en otra ciudad. Después de todo, ellos fueron los que le dieron la importancia del otorgamiento. Es posible que hayan sido principiantes, sin saber nada aún, pero sus corazones estaban ardiendo y esto era más que suficiente. Ellos una y otra vez lo despertaron.

Del mismo modo, alguien en un grado espiritual más alto, rodeado de los grados inferiores, se inspira en ellos. Nosotros “plantamos” nuestros hijos de la misma manera, como una semilla sembrada en el suelo, que comienza a crecer. La tierra, el nivel inanimado, suple el brote con minerales, sales y otros nutrientes. El sol, el aire y el agua son también elementos pertenecientes al nivel inanimado, pero estas fuerzas específicas hacen que florezca en el próximo grado espiritual.

Si bajas la cabeza ante el grupo a pesar del hecho de que piensas que ellos están por debajo de ti, entonces su influencia y deseo te eleva al otorgamiento, y floreces.

(29347 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/10/10, Escritos de Rabash, Dargot HaSulam, artículo 545)

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Un comentario

  1. Gracias infinitas por tan valioso material de estudio que el Eterno bendiga al Rab y a todos los que de una u otra forma hacen posible esto gracias reitero

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