Tal como en la pantalla de un oscilógrafo

El esquema de todas las letras está determinado con precisión.  Cada detalle de las letras es un símbolo geométrico de una cualidad espiritual determinada, producida por la combinación de otorgamiento y recepción.  Es por eso que la escritura hebrea se mantuvo sin cambios a lo largo de milenios. Todos los otros alfabetos cambiaron con el tiempo, a veces incluso hasta el punto de no poderse reconocer, mientras que las formas de las letras hebreas son fijadas por la combinación de fuerzas espirituales y por eso preservadas durante siglos.

Los detalles horizontales de las letras, esquema que simboliza la influencia de la Luz de Jasadim, mientras que los verticales simbolizan la influencia de la Luz de Jojma. Jasadim pertenece a la fuerza de Bina, mientras que Jojma pertenece a la fuerza de Maljut.

Esto puede ser comparado con un oscilógrafo, cuya señal también se compone de la interacción de dos escalas.  De hecho, todas las imágenes de nuestro mundo están también basadas en la combinación de dos fuerzas, de paso hay también un desarrollo cronológico sobreimpuesto en ellos.  Esto es causado por la intrusión de la Klipa, que “estira” el proceso en el tiempo. Como resultado, una diferencia surge entre el inicio y la conclusión.

En la medida en que corregimos las fuerzas de la impureza, se unen al todo único, trayendo más cerca el estado inicial y final hasta llegar a la unidad total.  A continuación, la propia noción del tiempo desaparece.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 15 de Diciembre 2010, El Zohar)

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