Un bebé que estaba avergonzado de comer

No hay nada bueno o malo en la cualidad de la recepción en sí misma. Sin embargo, el Creador creó a propósito la condición que nos hace sentir vergüenza de la recepción.

No hay ninguna razón para la vergüenza: Es una criatura independiente. Existe el deseo de recibir placer y el deseo de otorgar; Él otorga, yo recibo, así que, ¿qué es tan horrible en esto? Por el contrario, ¿se siente un bebé avergonzado porque la madre lo alimenta? ¡Él le trae placer al comer! Y de la misma manera, el Creador recibe placer al darnos placer.

¿Entonces por qué no puedo disfrutar al recibir de Él? ¿Qué más necesito? Deja que Él sólo me dé más deseo y más llenado, y voy a ser un niño obediente que acepta todo lo que la madre desea darle, ¡de esta manera Le daré deleite!

Después de todo, con el fin de dar alegría al Creador, no necesito otorgarle a Él. Él por Sí mismo creó mi deseo, y Él puede hacer cualquier cosa que yo desee. Y yo desearé todo lo que Él me da puesto que esta es la forma en que fui creado. Entonces, deja que Él llene esta naturaleza que El creó, mis deseos, y ambos nos sentiremos bien. ¡Nos deleitaremos el uno en el otro!

Todo el mundo sabe cuánto placer experimenta una madre cuando su bebé come bien y duerme plácidamente en sus brazos. ¡Estoy de acuerdo en ser este bebé! ¿Qué más quiere Él de mí?

No queremos otra cosa, queremos seguir siendo los bebés en los brazos de la Madre Naturaleza. Sin embargo, el Creador no está de acuerdo con esto, Él desea elevarnos a Su nivel. Y, por lo tanto, la “vergüenza” no viene del hecho de que he recibido del Creador. La vergüenza no es por recibir, es de la disparidad de nuestras cualidades.

No es una vergüenza recibir de Él ya Él me creó para ser un receptor, y esto no es lo que corregimos. Corregimos la separación entre nosotros, es decir, la oposición de nuestras aspiraciones, solo hacernos iguales.

Por lo tanto, Baal HaSulam escribe (TES, primera parte, Histaklut Pnimit [Reflexión Interior]) que “la vergüenza” es sólo para las almas más elevadas. Cuando revelan que el Creador es otorgamiento y ellos son receptores, descubren el abismo entre ellos y sienten que necesitan corregir precisamente esta disparidad.

Al igual que en nuestro mundo, donde hay cosas de las que algunos se avergüenzan de hacer, mientras que otros no, también aquí, necesitamos alcanzar un determinado nivel de corrección espiritual con el fin de comenzar a sentir vergüenza. Y no se siente antes de eso.

En la medida en que una persona asciende más alto y comienza a experimentar vergüenza, el Creador lo trata de manera diferente, de una manera más exigente. Por lo tanto, está escrito que “el Creador encuentra faltas tan delgadas como un pelo en lo que respecta a los justos”, y todos los cálculos se realizan sólo en cuanto a la vergüenza. Cuando sentimos una intención de otorgar en contra de nuestro deseo de recibir, esta diferencia, este delta, da a luz a un sentimiento de vergüenza.

Mientras tanto, en nuestro mundo un bebé come y no siente vergüenza, y esto no cambia mientras se vuelve mayor ya que este deseo es inculcado en él por naturaleza. Sin embargo, con el fin de convertirnos en “adultos”, necesitamos trabajar en nosotros mismos en vez de esperar que la naturaleza lo haga.

(28160 – De la 2 ª parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Noviembre del 2010, El Estudio de las Diez Sefirot)

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