Unidad por encima del odio

Pregunta: Si el Creador siempre reside en nuestra conexión mutua, ¿cómo podemos unirnos y, al mismo tiempo, olvidar al Creador y salirnos del camino?

Respuesta: ¿Qué formas de unidad podrían desviarte del camino? ¡Todas ellas! Los rusos trataron de hacerlo, ¿no? Ellos lo hicieron. Los fascistas lo intentaron (“Fascio” en italiano significa “unir”, “atar en un manojo”), ¿no lo hicieron? ¡Lo hicieron! Los Kibutzim, Esparta, los ejércitos, los vegetarianos, los fundamentalistas, y así sucesivamente son todas formas diversas de asociación.

Por ello, la unificación tiene que ser examinada cuidadosamente, analizada, implementada y no por nosotros, sino por la Luz Superior. En primer lugar, debemos mantener el principio de “Yo soy el Primero, y Yo soy el Último”, “El final de una acción está en su pensamiento inicial”. Debo avanzar hacia el Creador y no simplemente esforzarme por alcanzar amor y otorgamiento entre nosotros de una manera secular.

Nosotros no deberíamos ser dominados por la fuerza del egoísmo, sino por la fuerza que está por encima del egoísmo puesto que todos los avances ocurren por medio de “la fe encima de la razón“, por encima del odio y no dentro o con la ayuda del odio.

Nos odiamos los unos a los otros, pero hay alguien a quien odiamos aún más. Por lo tanto, nos unimos, y nuestro odio general mutuo nos conecta con un odio aún mayor a un tercero que queremos destruir.

Hay un gran margen de error aquí. Es por eso que tenemos que emplear la Torá, una instrucción que siempre te lleva a la Luz, y es la Luz la que te corrige no tú mismo. Ni en la mente, ni en las sensaciones, ni en ninguna acción en el camino de la corrección, ¿usaste alguna vez lo que está en ti, excepto la Luz que Reforma? No tienes nada que añadir excepto tu esfuerzo por anularte a ti mismo.

Si te anulas, le das la Luz la oportunidad de trabajar contigo y hacer de ti una futura forma correcta. De lo contrario, la Luz hará de ti la forma equivocada, para que a través del sufrimiento puedas descubrir el método correcto que no habías entendido antes.

La luz te afecta todo el tiempo. La cuestión es si la Luz y el deseo están opuestos entre sí o no, y tú eres el que determina eso.

Este es el punto decisivo, el punto de libre albedrío. Sólo el grupo te puede ayudar a situarte bajo la Luz correctamente. Mientras que la luz ilumina constantemente, tienes  que examinarte a ti mismo continuamente en el grupo.

(25010 – De la lección diaria de Cabalá del 22 de Octubre 2010, Baal HaSulam, Carta 17, 1926)

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