¡Vamos con la Luz!

El propósito de la creación, la meta “todo inclusiva”, la naturaleza comprehensiva es llevarnos en equilibrio en todos los niveles: inanimado, vegetativo, animado y humano. Nosotros, en nuestro nivel humano (hablante), corrompemos la naturaleza, y esta corrupción se expande desde nosotros hasta todos los niveles inferiores. Nosotros mismos ya lo sentimos.

Puesto que pertenecemos al nivel animado, experimentamos todo el dolor de los niveles inanimado, vegetativo y animado. En cuanto al nivel humano, tenemos que adquirirlo haciéndonos semejantes al Creador en nuestras cualidades. La manera de lograrlo yace en nuestra unificación.

Es por eso que en tiempos recientes, una vez que llegamos a la evolución del nivel humano de la humanidad, también comenzamos a experimentar el sufrimiento en este nivel. No sólo la naturaleza, sino la humanidad y además de todos sus sistemas se encuentran en una crisis general, profunda de la cual hoy somos testigos.

No hay duda de que la naturaleza, esta fuerza omnipotente que nos incluye a nosotros también, ganará y llevará a su destino final. Pero tenemos una oportunidad de alcanzar conscientemente esta meta, cultivando al humano en nosotros. No podemos alcanzar la meta si no nos arrastra alguna fuerza hacia delante o nos empuja desde atrás. Esto no va a funcionar. De cualquier manera, el dolor se volverá tan intenso que no va a permitirnos permanecer en la apatía y la pereza.

Tendremos que actuar y darnos cuenta que en cada acción llevamos la intención del Creador, Su objetivo, y aceptar de buena gana, no al estar obligados a ello. Todas las fuerzas de la naturaleza nos presionarán y nos obligarán a evolucionar.

Por lo tanto, tenemos dos caminos hacia la meta: dolor o placer, Beitó (a su debido tiempo) o “Ajiishéna” (aceleradamente). Pero esto no significa que podamos caminar por la senda de “Beitó” y algún día, en el momento oportuno, adquiramos la meta. No, no va a funcionar puesto que caminar por la senda de “Beitó” significa que cada momento me causa tremendo sufrimiento para que pueda aprender de él. Francamente, hasta ahora, es exactamente lo que hemos venido desarrollando.

Si evolucionáramos por este método, la sabiduría de la Cabalá no nos hubiera sido revelada. Pero el programa de creación establece que con esta sabiduría podemos pasar desde el camino del sufrimiento al camino de la Luz, eligiendo el camino de la corrección y no esperando que los golpes sigan cayendo sobre nosotros con cada pequeño paso que damos.

Por supuesto, no es un camino fácil. Sin embargo, al adquirir una pantalla anti-egoísta, y con su ayuda, podemos controlar nuestra naturaleza, el camino se vuelve fácil, agradable y corto.

(30651 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/23/10, “Paz en el Mundo”)

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