¿Cómo llevarnos bien con la Ley de la naturaleza?

En la “Introducción al estudio de las Diez Sefirót,” ítem 4, Baal HaSulám escribe: “El Creador pone la mano de uno en la buena fortuna… Y la elección de uno se refiere sólo al fortalecimiento”. El Creador lleva a una persona con los amigos y el estudio, y el resto depende de él. No esperes que alguien haga tu trabajo por ti. Es tu trabajo el definir todas las herramientas y organizarlas correctamente.

“¡Pero no entiendo nada!” No puedo estudiar, no sé cómo relacionarme con los amigos, y me confundo en la internalidad y la externalidad”. Puedes quejarte con tu madre, pero no tiene sentido quejarte con la ley de la creación. Es tan insensato como discutir con la ley de la gravedad.

El Creador es la ley de la naturaleza. La cual es el otorgamiento absoluto. Si estás en sincronía con esta, te sientes bien; y si no, te sientes mal, al grado de tu insuficiencia. De hecho, tanto lo último como lo anterior corresponden al nivel de tu desarrollo. Similarmente, en nuestro mundo, tratamos a los niños pequeños, los adolescentes, los adultos, y a los ancianos diferente, con respecto a su edad.

Al imaginar al Creador incorrectamente, atribuimos a Él algunas cualidades humanas y sentimientos que nos caracterizan. Seguimos tratando de “convencerlo” esperando que Él cambie de opinión. Es el defecto más serio producido por nuestra naturaleza egoísta.

Desde el principio del tiempo, las personas han estado cometiendo el mismo error: le transfieren sus atributos al mundo circundante. Exigimos y esperamos una reacción incluso de nuestras mascotas. En general, esperamos encontrar similitud con nosotros y correspondencia con nuestra imaginación en todos los niveles de la naturaleza, incluyendo al hablante.

Aquí es donde la sabiduría de la Cabalá difiere radicalmente de todas las religiones y sistemas de creencia. Está escrito: “La Ley está establecida y no puede ser quebrantada”, “Yo no cambié mi HaVaYaH“. La Luz Superior permanece en reposo absoluto, y todos los cambios tienen lugar sólo en las vasijas. O le apuesto a que el Creador cambie o sé que debo cambiar yo mismo.

Mi plegaria está “atada” a mí. Rezar significa juzgarme y cambiar. Esta es la única manera en la que puedo causar una respuesta diferente de la ley inamovible. Este es todo el punto. Las religiones no hablan acerca de la transformación del hombre; estas sugieren que debo “sobornar” al Creador al realizar acciones mecánicas o rezos apasionados. Las personas esperan que esto los ayude, aun cuando la historia humana prueba que la realidad es lo opuesto.

La Cabalá afirma que tu eres el que cambia y nadie más. Continúa apelando al Creador como lo hacías antes, sólo que con una razón diferente: esta es Su voluntad, y lo haces en contra de tu propio deseo.

Sólo quédate ante la Luz. Al cambiarte y llegar a ser similar a Él en propiedades, comienzas a percibir Su influencia la cual previamente permanecía fuera de tus sentidos. Te conviertes en una vasija para la Luz y creces hasta que esta te llena.

Anticipar la Luz Superior no significa silbar para que venga el viento. Haz un movimiento interno hacia Él, desea cambiar, y te afectará. Todos los cambios que observamos en la Luz son cambios dentro de nosotros.

(30067 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de Diciembre del 2010, “El Creador creó la inclinación al mal, y Él creó la Torá como una especia”)

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Un comentario

  1. No fui nunca, en mi vida de ninguna religión, solo la naturaleza fue importante desde chiquita. Pude desarrollarme desde que empece con el estudio de la cabalá, percibí que era lo que estaba buscando toda la vida a los 56 años, ya estoy en los 69 y sigo sin parar hasta mi final..GRACIAS

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