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Rompecabezas de las 613 dimensiones del alma integral

¿Dónde está nuestro libre albedrío, después de todo? No fue mi voluntad venir a este mundo, ni escogí mi entorno de vida: familia, país, ni el origen étnico. Yo soy hecho de los genes de mis padres, que definen absolutamente todas mis cualidades. Fui criado por el entorno en el que me hallaba: mi casa, jardín infantil y la escuela, ninguno de los cuales dependía de mí. ¡Nada en mí es mío propio!

En el momento en que crezco, estoy completamente formado, un producto finalizado, como un pastel del horno. ¡Pero esto no es todo! De hecho, como la sabiduría de la Cabalá nos enseña, todos somos ruedas dentadas interconectadas, somos parte integral de un alma que se rompió en pedazos. Es como si nos convirtiéramos en un “rompecabezas” impreso como una imagen completa para luego ser cortada en pequeños fragmentos.

Así, a cada uno de nosotros se le asigna un lugar muy específico en el que encajamos con todas nuestras propiedades y atributos, 613 deseos, que nos hacen depender de una persona, la segunda y la tercera, para enlazarnos con ellos. Todos dependen de todos para completar este rompecabezas. Y no es solamente un rompecabezas de una sola dimensión, ya que no nos conectamos por contornos simples: Cada uno de nosotros tiene “613” facetas por medio de las cuales uno es adyacente a todos. Imagina tal espacio de 613 dimensiones.

Entonces, ¿qué es la libertad sobre la que estamos hablando si soy solo una pequeña pieza en el rompecabezas obligado a coincidir totalmente con todos los demás en mis propiedades? Por lo tanto, cuando se discute el libre albedrío, no pertenece a una persona en sí misma y a su elección personal e independiente. Esta es una libertad compartida por todos, sino que ¡está determinada para todos nosotros juntos!

Incluso si una persona puede hacer algún movimiento, tiene que corresponder con todas las otras partes, todas las otras almas y sus propiedades. Si me muevo en una dirección, el movimiento debe ocurrir en todo el sistema. Ahora necesitamos averiguar: ¿En qué consiste mi libre albedrío, después de todo?

(32126 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 07/01/2011, “La Libertad”)

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La libertad es el regalo de la serpiente primordial

Todas las piezas del rompecabezas

Lección diaria de Cabalá – 01.09.11

Escritos de Rabash, Shlavei HaSulam, “¿Cuáles son los poderes que se necesitan para el trabajo?”

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El Libro del Zohar, introducción: “Itró” (Jetro), “He aquí que observarás el secreto de las líneas en las palmas”, ítem 154, Lección 7

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 El Libro del Zohar, introducción: “El conductor de los burros”, Lección 1

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Talmud Eser Sefirot 3, parte 8, ítem 52, Lección 29

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Escritos de Baal HaSulam “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”, Lección 10

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Porción semanal de Torá – 01.06.11

El Libro del Zohar, porción semanal de Torá “Bo”, extractos seleccionados

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Lo que no ha sido alcanzado no puede ser nombrado

Pregunta: ¿Es posible encontrar el sentido de uno en el mundo superior sin conocer todos estos términos que está usando El Zohar? ¿Conocer el mundo superior depende de la comprensión de los términos?

Respuesta: No importa en qué idioma una persona lea El Zohar en el momento: uno totalmente desconocido, el lenguaje de las ramas, o cualquier otro. Todos estos lenguajes no son para nosotros todavía. No sé qué describe.

Si yo no estoy familiarizado con algún fenómeno, objeto, tipo de llenado, fuerzas, estados espirituales, o resultados, y si no he alcanzado el estado espiritual en sí, tú puedes describírmelo en miles de palabras, esto no me ayudará. ¿Qué me importan estos nombres y palabras entonces, si no los he alcanzado?

¿Por qué entonces los cabalistas escriben para nosotros todos estos textos? Lo hacen para que nosotros no nos enfoquemos en las palabras mismas, sino para que tratemos de alcanzar estos estados espirituales. Sin el alcance, ninguna de estas palabras tiene valor. Puedes jugar con ellas como quieras: Es como si las tiraras en una caja, las mezclaras, y las pusieras juntas como quisieras.

Si no las alcanzamos, todos estos textos son solamente una Segulá (un remedio milagroso), dado para que lo emplees como tal. Si no, sólo te enredas. Por lo tanto, miramos el texto del Zohar sólo en la medida en que somos capaces de pensar durante la lectura sobre su “propiedad milagrosa”. Esa es la clave.

El Zohar tiene capítulos en los cuales es muy difícil enfocarse. Leo acerca de los diversos rostros y los rasgos faciales, o las líneas de la palma, todo lo cual realmente me confunde. Pero esto también es bueno puesto que ejerzo un mayor esfuerzo a fin de reconocer las propiedades espirituales detrás de estas palabras.

Por lo tanto, debemos ver en el texto del Zohar sólo su “fuerza milagrosa”. Y cuanto más nos enreda con esto, más fuertemente debemos ser incentivados a adherirnos a esta “fuerza milagrosa” y a demandar que la Luz que Reforma nos traiga al alcance. Después de todo, “Algo que no alcancemos, no lo definimos por un nombre ni por una palabra”. No entendemos ni una palabra, y ningún nombre hará sonar la campana.

(31967 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, “Introducción del Libro del Zohar,” artículo “Itró” (Jetro))

Crecer de cero

Pregunta: Usted dijo que con el fin de construirnos nosotros mismos tenemos que usar dos fuerzas: la recepción y el otorgamiento. ¿Qué pasa si en lugar de las dos fuerzas, sólo tengo una, la fuerza de la recepción?

Respuesta: Tienes ambas fuerzas, solo que ¡no deseas utilizar la segunda! Comenzamos ascendiendo desde abajo, desde “cero” de otorgamiento, hasta que hayamos cubierto 125 grados espirituales y adquiramos el otorgamiento absoluto. Pero el “cero” de otorgamiento no significa que no lo tienes, simplemente tú no empleas esta fuerza que posees.

No podemos decir que algo no existe en el universo, esta fuerza no se registra sólo en ti, en tu percepción. Y la confirmación del hecho de que no existe es que puede desarrollarse en ti en el próximo instante, sólo para desaparecer de nuevo. Esto se considera como “cero”. Sin embargo, en realidad no existe, sino que puede ser tan sólo en la percepción del hombre.

Tú tienes libre albedrío para evocar la fuerza de otorgamiento de este cero. Con el fin de hacerlo se te da un entorno compuesto por el maestro, el grupo, y los libros. Comienza a utilizarlo para trabajar en tu cero de otorgamiento y no habrá cero nunca más.

Después de todo, puedes evocar la fuerza de otorgamiento sólo cuando se refiere a otra persona que también desea experimentarla. Así que comienza a construir esas relaciones, ¡no te encierres en ti mismo! ¿Qué otra forma existe para dar a conocer el otorgamiento?

La fuerza de la recepción se concentra en una persona, pero se necesitan dos para mantener la fuerza de otorgamiento y así poder trabajar entre los dos. Ahí radica la principal diferencia entre la elección egoísta y la altruista: En tu ego, estás solo, pero para otorgar necesitas el entorno adecuado. De lo contrario, ¿dónde lo realizas? ¿Dónde encontrarás esta fuerza y confirmarás que efectivamente la posees?

Por lo tanto, tan pronto como se despierta una chispa espiritual en la persona y hace un llamado para el desarrollo del alma, él o ella es llevado inmediatamente a un grupo e instruido: “Elíjelo” Aquí es donde será ejercida la verdadera libre elección: en la elección del entorno correcto.

(32008 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/5/11, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

Un plan de construcción “HaVaYaH”

Baal HaSulam, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía“: … cualquier cualidad espiritual se iguala con la cualidad corporal como dos gotas en un estanque. Por lo tanto, las relaciones son de la mayor afinidad y no hay separación entre ellos, excepto en la sustancia: lo espiritual consiste de una sustancia espiritual y lo corporal consiste de una sustancia corporal.

Si tu materia funciona “para otorgar”, es espiritual y experimentas fenómenos espirituales, mientras que si es “para satisfacción propia”, es corporal. Toda la materia está contenida dentro de ti puesto que no hay nada fuera del hombre.

Hay un vacío, un “cero”, y dentro de él, una criatura determinada. Y si esta criatura tiene una intención egoísta “para sí misma”, esta se percibe en una realidad experimentada dentro de “este mundo”. Si una persona tiene una intención de otorgar, entonces, toda la realidad que siente, incluido él mismo, se considera espiritual. Fuera de esta persona, no hay nada más que exista independientemente. Todo está presente únicamente en el hombre: ya sea en sus deseos egoístas o en el deseo de otorgar.

No hay “lugar” o realidad que exista por sí mismo. Sólo hay una Ley que no tiene imagen definida y es considerada como HaVaYaH (el nombre del Creador). Si somos corporales, significa que deseamos recibir para nosotros mismos, entonces experimentamos esta Ley como cuerpos materiales que viven en el mundo corporal. Y si estamos en el otorgamiento, experimentamos esta Ley como mundos espirituales y a nosotros mismos como almas.

Tanto para uno como para el otro, existen solamente dentro de una persona, mientras que en realidad, ambos conceptos son imaginarios. Pero no consideramos las formas espirituales como ficticias e ilusorias puesto que todas ellas eventualmente son recolectadas y recopiladas como si se enrollaran en un solo rollo. Ellas se acumulan en el proceso de nuestro avance para llevarnos finalmente a la forma inicial HaVaYaH que ha existido desde siempre, aunque sólo sea potencialmente.

Este existió como un plan de construcción de una futura casa, mientras que nosotros tenemos que realizar este HaVaYaH como resultado de nuestro trabajo personal. Nosotros, como sí nos hubiéramos creado a nosotros mismos y a toda la creación de acuerdo con este plan, y el Creador en su interior. Nos tenemos que revelar al Creador dentro de nosotros mismos, así que, ¿Dónde ha estado Él hasta ahora? No sabemos que era Atzmutó, Su esencia inalcanzable, la cual no se viste en nada.

Hemos preparado un lugar para Él y una expresión concreta por nuestra realización de Su HaVaYaH en nuestra propia voluntad de recibir (deseo). Por lo tanto, todo existe sólo dentro de una persona y no fuera de él, puesto que no hay lugar, ni realidad, nada.

Una persona que estudia Cabalá entiende dónde está, que realidad imaginaria está viviendo, cómo salir de ella hacia la percepción correcta, y cómo traer esta percepción correcta a lo absolutamente auténtico, a la forma perfecta.

(32005 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

 

La rebelión de los adolescentes es el salto a la espiritualidad

La adolescencia es un punto decisivo muy importante. Este es el tiempo en el que los resultados de la educación tienen que manifestarse. Su éxito entero depende de los años previos, entre los seis y los once años, puesto que los problemas empiezan a partir de esta edad: la influencia de las hormonas y luchas internas.

Tenemos que asegurarnos de antemano que en este punto el niño ya se tiene un método y un entorno adecuado con cual ayudarlo a superar este período crítico y a usar este egoísmo explosivo como un catalizador para ascender por encima de él. Y entonces, inmediatamente tendremos una persona espiritual madura.

Los niños pueden fácilmente cruzar el Majsóm a esa edad. ¡Ellos están listos para cualquier cosa! Ellos tienen esta firmeza desesperada. Los adultos no son capaces de tolerar el mismo tipo de sufrimiento que los adolescentes cuyo fuego sigue ardiendo. Los adolescentes pueden hacer milagros con él.

No es un accidente que la naturaleza haya plantado este período en el proceso de nuestro desarrollo. Nuestra completa esperanza por la elevación espiritual de una persona desde niño recae específicamente entre los seis o siete años a los catorce o quince años.

Después de ello, es casi imposible hacer algo, se hace muy difícil. Ellos han entrado en la “vida”. Y ahora estás tratando con una persona rodeada de los diferentes problemas de la vida: edad, sexo, trabajo, ejército, y que sólo piensa en el sexo opuesto y el éxito material. Todas estas pantallas ya no lo dejan escucharte.

Necesitamos comenzar a hablarle sobre la Cabalá desde la primera infancia para que se convierta en un hábito el cual “se convierte en una segunda naturaleza”. Es decir, tenemos que hacerlo antes de que ellos se sumerjan en la “vida adulta”. Y entonces los niños pasarán por la rebelión adolescente, ¡pero la usarán correctamente!

El Creador está provocando a propósito esta rebelión egoísta para que nos elevemos sobre ella. Cuando nos elevamos por encima de ese egoísmo, es como si estuviéramos subiendo la montaña de odio, el Monte Sinaí (“Siná” significa odio), y recibimos un grado espiritual.

Necesitamos aprovechar esta oportunidad que nos da la naturaleza. Sería muy útil que mis deseos se quemen y exploten hoy en día como lo hicieron hace algún tiempo en mi infancia. Y si al mismo tiempo, estamos ahí cerca de los niños, dirigiéndolos adecuadamente y mostrándoles cómo trabajar con esto, ellos pueden convertirse rápidamente en grandes cabalistas. Espero que lo logremos.

Si fallamos en aprovechar esta oportunidad que nos da la naturaleza, será muy difícil recuperarlos. Es por esto que está escrito que criar un niño es lo mismo que escribir en una hoja de papel en blanco, y esto es completamente diferente a escribir en un papel lleno de notas, tratando de borrar lo que otros han escrito.

Por eso la educación debe comenzar en la edad más temprana posible. De lo contrario, en lugar de crecer como un ser humano, los niños crecen como animales, ya que sólo se les enseña a buscar el llenado de sus cuerpos, su egoísmo. La Cabalá define esto como criar un animal, el deseo de recibir placer.

Sólo la combinación adecuada de dos fuerzas, la recepción y el otorgamiento, es llamada humano. Así que decidamos a quien queremos criar y empecemos a preparar a los niños para llegar desde la edad más temprana (por lo menos seis-siete). De esta forma, seremos capaces de sacar el mayor beneficio de todos estos años.

Estoy convencido de que con la preparación adecuada, un niño puede entrar en el mundo espiritual y elevarse desde la montaña de odio que se erigió de repente en él, bajo la influencia de estos impulsos internos increíblemente poderosos de la adolescencia. Todas las emociones de una persona en crecimiento que busca la espiritualidad no son nada en comparación con este ardor. Esta es realmente la carencia de todos….

(31996 – De la 4 parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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El que hace la paz en el Mundo Superior hará la paz sobre nosotros

Pregunta: Si el sistema espiritual funciona por el principio de “el inferior despierta al superior”, ¿Depende nuestra transformación de los deseos de la nueva generación, nuestros hijos?

Respuesta: Nosotros dependemos de todos y debemos pasar nuestro conocimiento de la sabiduría de la Cabalá (o al menos algo de ella, tanto como la entendamos) a todos. Nuestra situación actual obliga a todo el mundo a despertar el Partzúf superior, el sistema del gobierno superior.

Somos testigos de cómo el mundo está obsesionado por los desastres mundiales, y todo el mundo se siente impotente, sin saber lo que traerá el día siguiente. Todo esto se debe al hecho de que debemos comenzar a estudiar lo que el sistema superior quiere que hagamos y cómo podemos motivarlo correctamente en lugar de solamente gritar al respecto y tratar de vengarse uno del otro, o exigir lo imposible de la naturaleza.

Nos estamos acercando a un estado en el que el gobierno superior demanda una respuesta consciente de toda la humanidad, cuando todos juntos recurramos a esta fuerza de la naturaleza, a la Fuerza Superior, en el entendimiento pleno de que acción se requiere de nuestra parte y qué plegaria debe provenir de nosotros.

Obviamente, somos incapaces de lograr nada por nosotros mismos. Pero “El que hace la paz en el Mundo Superior hará la paz sobre nosotros”. El Superior puede llevarnos a la perfección y a la paz aquí, entre nosotros. Tenemos al menos que pedirlo primero. Y sólo después, desde este colectivo “Lo Lishmá” (no en su nombre) toda la humanidad, llegaremos a “Lishmá” (en Su Nombre).

(31976 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, Estudio de las Diez Sefirot)

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Un mundo de aventuras en el que puedes entrar

La clave para la lectura del Libro del Zohar es la intención ya que mientras lo leemos extraemos el máximo de Luz, si sabemos cómo hacerlo. De todos los escritos cabalísticos, ninguno contiene una mayor Luz que El Libro del Zohar. Es por eso que este libro ganó tal fama y popularidad a lo largo de la historia, y por eso fue ocultado y sometido a muchos eventos fatídicos.

Está siendo revelado sólo hoy en día porque es la fuente de la Luz que Reforma. Por lo tanto, no importa qué es exactamente lo que leemos en El Libro del Zohar en el momento porque de todos modos no entendemos correctamente una palabra en él. Sin embargo, aspiramos a penetrar a través de la imagen que está siendo descrita, para sentirla y no para entenderla, puesto que no podemos comprenderla en nuestra mente corporal.

Nos esforzamos para entrar en él, para descubrirlo. Está escrito por los cabalistas quienes alcanzaron el mundo espiritual y están compartiendo con nosotros lo que encontraron allí, al igual que una novela de aventuras que cuenta una historia sobre viajeros que exploran nuevas islas y continentes. De manera similar, los cabalistas nos cuentan acerca del mundo espiritual. Ellos describen que instrumentos internos usan para revelar la espiritualidad, mientras nos deja saber además lo que ven y sienten. En otras palabras, nos cuentan sobre las acciones que realizan y lo que encuentran como resultado.

Por nuestra parte, lo miramos, lo leemos y lo escuchamos a pesar de que no entendemos nada de eso. Sin embargo, estamos motivados a experimentar estos estados y vivir en ellos. Como niños, cuando nos sentíamos emocionados mientras leíamos libros de aventura, experimentamos lo que los protagonistas hicieron en nuestra imaginación. Por otro lado, en nuestro caso realmente entramos en el mundo espiritual y somos capaces de sentirlo aún más de cómo nos percibimos en este mundo. Como un hecho práctico, nuestra percepción actual de este mundo es muy distorsionada y borrosa en comparación con lo que hay allá afuera.

En la espiritualidad, hay una increíble claridad y transparencia, que es imposible de imaginar ahora, junto con la más profunda comprensión de todos los eventos y fuerzas que están detrás de nosotros, incluyendo las causas, efectos, y la fuente de todo lo que ocurre. A esto es a lo que debemos aspirar al leer El Libro del Zohar. Debemos dejar de sentirnos como “viejos” y sentirnos en cambio como niños que son absorbidos en un libro de aventuras emocionantes.

(32110 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/7/11, El Zohar)

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