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Los cabalistas en la Torá y los mandamientos, Parte 14

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

613 consejos y 613 órdenes

El lenguaje del Zohar llama a las Mitzvót [mandamientos] de la Torá, los 613 depósitos. Sin embargo, también se llaman 613 consejos. La diferencia entre ellos es que todo tiene anterior y posterior. La preparación [corrección del deseo] para algo que es llamada “posterior”, y el alcance [en el deseo corregido] algo que es llamado “anterior”.

En consecuencia, la Torá y las Mitzvót tienen el aspecto de hacer y el aspecto de escuchar, como nuestros sabios escribieron (Shabat 88), “quienes cumplen su palabra, escuchan la voz de su palabra”, haciendo [corrigiendo sus deseos] primer y escuchando [lo que recibirán en el atributo de otorgamiento, Bína] después. Las Mitzvót son llamadas 613 consejos, y son consideradas “posteriores”, y cuando son recompensados con el escuchar la voz de Su palabra [puesto que han adquirido la habilidad de escuchar, el atributo de otorgamiento, Bína], las 613 Mitzvót se convierten en depósitos, del término “depósito” [la extensión de la Luz de Jojmá en la Luz de Jasadím], puesto que hay 613 Mitzvót, y en cada Mitzvá, Luz depositada de un grado específico, que corresponde a un órgano específico de los 613 órganos y tendones del alma y del cuerpo.

– Rabash, Peldaños de la escalera, “¿Qué es medio Shekel, en el trabajo? (1)”

(30893)

Lección diaria de Cabalá – 01.10.11

Escritos de Rabash, Shlavei HaSulam, “¿Qué es la Fiesta del novio?”
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El Libro del Zohar, introducción: “El conductor de burros”, ítem 81, Lección 2
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Talmud Eser Sefirot 3, parte 8, ítem 54, Lección 30
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Escritos de Baal HaSulam “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”, Lección 11
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Separando con el fin de conectar

Mientras más descienden los Partzufím, distanciándose más de la perfección del mundo del Infinito, más se dividen. La diferencia entre los lados derecho e izquierdo, las partes superiores e inferiores, las partes frontal y posterior, las partes masculina y femenina, se vuelve más clara y más significativa.

Cuando hay perfección, todos son perfectos en sus acciones, no obstante por supuesto, cada uno a su manera. Cuando hay perfección, todos son iguales. Si alcanzamos la inclusión mutua de las almas, incluso el alma más diminuta alcanza todas las otras almas y no hay diferencia entre ellas. Cada uno alcanza toda la Luz del Infinito, pero en su propia manera, lo cual es precisamente su virtud.

Por lo tanto, mientras los objetos espirituales más bajos descienden, más complejos aparentan ser, al consistir de diferentes partes. Al principio todas esas partes estaban en el mundo de Infinito, y en general parecía no haber diferencias entre ellos. Entonces comenzaron a volverse ligeramente diferentes: uno estaba un poco más a la derecha y el otro a la izquierda (desde el punto de vista de la Luz de Jasadím), o arriba vs abajo (desde el punto de vista de la Luz de Jojmá), o en el frente vs en la parte posterior (desde el punto de vista de los Kelím).

Aparecieron todo tipo de formas diferenciadas, que indican una falta de perfección, que debe ser compensada. En el mundo de Atzilút esas cualidades se vuelven muy notorias: en Átik es imposible detectar alguna diferencia, en Árij Ánpin ya son ligeramente aparentes, y en Aba ve Íma las divisiones son muy claras, las partes frontal y posterior, arriba y abajo (Aba ve Íma y IESHSÚT).

Sin embargo, ZON es ya dos diferentes Partzufím: Zeir Ánpin y Núkva, las cuales requieren grandes correcciones para completar una a la otra. Nosotros, las almas, estamos completamente divididos uno de otro mediante un odio horrible, rechazo, y un enorme abismo entre nosotros. No hay más la consideración de completarnos uno a otro en ninguna manera. Debemos primero tomar consciencia de nuestra maldad y entender cuan divididos y distantes somos, después desear acercarnos, y entonces encontrar un medio para ello y a Aquel que puede ayudarnos.

Nos quebramos y perdimos la consciencia. Todo lo que podemos hacer es pedir ayuda, si es que podemos. Por eso existe una escalera de mundos, que son grados de discernimiento de las faltas y la separación entre todos sus componentes.

Y existe una ley inversa operando aquí. Si lo vemos de arriba hacia abajo, entonces la diferencia entre las partes masculina y femenina (Zajár y Nekevá), el Creador y la creación, otorgamiento y recepción, se revela más y más. Pero al ascender de nueva cuenta, revelamos esta diferencia más y más, considerándonos totalmente justos al principio, y después descubriendo una diferencia cada vez más grande entre nosotros y el otorgamiento hasta que lo revelamos todo. Así, terminamos con dos triángulos opuestos.

Al, ascender, entonces revelamos un número de detalles cada vez más grande en los mundos, los cuales la Luz ilumina para nosotros. El nivel superior en relación al inferior es como el mundo entero ante un pequeño grano de arena de acuerdo al número de partes constituyentes y su cualidad.

(32311 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/11, Talmud Eser Sefirot)

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Los cabalistas en la Torá y los mandamientos, Parte 13

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

613 consejos y 613 órdenes

Debemos guardar la Torá y las Mitzvót, para que [particularmente de tal manera que, para que] nos lleve a la pureza [y no como si recibiéramos recompensa en este o el otro mundo, o porque el Creador nos ha instruido para hacerlo]. Pureza significa purificación de los Kelím [vasijas] del deseo de recibir para sí mismo, los cuales son llamados “inmundos”, [impuros] puesto que están en disparidad de forma con Creador, quien lo es todo sobre [la propiedad] el otorgamiento. Por lo tanto antes de la purificación de los Kelím, es imposible poner algo bueno [exaltado] en ellos [sentir la eternidad y la perfección] porque cualquier cosa que se vierte en un Kli sucio [vasija] será echado a perder [de acuerdo con la ley de equivalencia de forma].

Por lo tanto, debemos buscar buen consejo [de los cabalistas que ya han pasado por el camino de la corrección] de las cosas que purificarán nuestros Kelím [deseos egoístas]. Esto es llamado “cualificación y preparación para ser capaces de recibir el deleite y el placer” [preparado para nosotros en la revelación del Creador]. Y por eso, nos dieron 613 Mitzvót [instrucciones], que El Zóhar llama “613 consejos”. Estas son las sugerencias sobre la manera de perfeccionarnos a nosotros mismos [nuestros deseos puesto que el hombre es, a saber, una vasija de deseos] de la suciedad de nuestras vasijas de recepción.

Está escrito en la “Introducción del Libro del Zóhar” (p 242), “El Zóhar llama a las Mitzvót de la Torá, “órdenes”. Sin embargo, también son llamadas “consejos”. La diferencia entre ellos es que hay parte delantera y parte posterior en todo. La preparación para algo es llamada “parte posterior”, y el alcance [recibimiento] lo que se conoce como “frente”. Del mismo modo, en la Torá y las Mitzvót hay “Haremos”, y “Escucharemos”.

Cuando guardamos la Torá y las Mitzvót en forma de “Quién hace Sus palabras” [corrige su egoísmo], antes que sea recompensado con “el escuchar”, las Mitzvót son llamadas “613consejos”, y son consideradas “posterior”. Y cuando son recompensados con “el escuchar” la voz de Su palabra [el atributo de otorgamiento dentro], las Mitzvót se vuelven órdenes (Pkúdim), de la palabra “depositó” [sintió dentro la Luz].

– Rabash, Peldaños de la escalera, “Santidad y pureza en el trabajo”

(30799)

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Buceando en las profundidades de la unión

Pregunta: ¿Cómo logramos alcanzar “una plegaria desde lo profundo del corazón”?

Respuesta: Desde lo profundo es cuando en nuestro estado presente, nos sumergimos en estados más exaltados e internos, en donde nuestra interconexión mejora, hasta que se forma “un corazón”. Eso es “desde lo profundo del corazón”, puesto que en lo espiritual, cada grado más interno es el grado más exaltado.

Si en nuestro trabajo, nosotros nos esforzarnos para llegar “a lo profundo del corazón”, tenemos que encontrar la unidad allí. Y no sólo es algún suplemento deseable, sino más bien un Kli (vasija), nuestra corrección. Nada más que el llenado depende de nosotros, de acuerdo a la ley de equivalencia de forma, se desarrollará en el Kli al grado que el Kli le corresponda.

Por lo tanto, nosotros sólo debemos pensar en la unidad. Esta depende de nuestro acuerdo muto del grupo y provee un efecto positivo incluso si sólo dura por un tiempo. Puesto que el hábito se vuelve una segunda naturaleza, vale la pena hacer un trato donde todos piensen sobre la unidad, por algún periodo de tiempo durante el día.

En nuestro mundo, cualquier fenómeno eventualmente declina y expira porque la noción del tiempo le afecta. Puesto que todavía no hemos alcanzado un estado donde el tiempo no nos influya, es recomendable realizar un esfuerzo para mantener un pensamiento inquebrantable sobre la unidad por unas cuantas horas al día, en la medida en que todos sientan que  todo depende de cada uno, puesto que todos los demás ya están conectados.

Como resultado, la persona revelará nuevos fenómenos que lo acercarán a la Luz, es muy probable que al estar ahí, una persona descubra resentimiento, resistencia e incapacidad para unirse. Al mismo tiempo, una persona puede sentir que con la ayuda de alguna fuerza externa, el podrá elevarse por encima de sí mismo y unirse, como si se elevase por encima de la materia. Si esta fuerza sale a la superficie, él la sentirá seguramente.

Dentro la materia (deseo de recibir), él no puede hacer nada. Pero, puesto que él desea desesperadamente ascender y unificarse con los demás, él siente que tiene que existir cierta fuerza que puede ayudarle. Al pasar por la cadena de revelaciones y sensaciones, una persona siente donde y qué tiene que ocurrir. Él entiende las causas de los eventos y los descubre paso a paso.

Nuestra naturaleza, el Faraón, se sienta sobre nosotros y no nos permite unirnos. Con el fin de elevarnos por encima, necesitamos fuerza, y tenemos que pedirla todo el tiempo. Como resultado de estas revelaciones, desearemos dirigirnos al Creador para construir una conexión dentro de nosotros. El primer grado de tal red es llamado el éxodo de Egipto.

(32205 – De la charla “Preguntas sobre la Unidad” del 12/31/2010)

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Abraham, ¿Quién eres tú?

Pregunta: Por un lado, usted dice que la Torá no es una narración histórica, pero por el otro, usted se refiere a nuestro antepasado Abraham como una persona real que inicio la diseminación de la Cabalá en algún punto de su vida. Por tanto, ¿Es Abraham, en realidad, una persona de la historia o una fuerza especial?

Respuesta: La Torá nos describe el camino del desarrollo espiritual de un alma, cualquier alma. Por otra parte, todo lo descrito en ella también se manifiesta una vez al nivel de este mundo, de acuerdo al principio: “La raíz espiritual debe manifestarse en una consecuencia corporal”. Por esta razón, todos los grados espirituales también se han manifestado en nuestro mundo en eventos y personas específicas.

Es por esto, que nuestro enfoque en el estudio de la Torá tiene que estar basado en dos aspectos: Por un lado, nosotros estudiamos nuestra  historia. Todas esas personas, como Adám HaRishón, Noé, Abraham, Isaac, Jacob y así sucesivamente; que vivieron realmente en diferentes épocas. Pero por el otro lado, el hecho de que todos los eventos históricos realmente sucedieron, no nos importa. El hecho más importante es que se refiere a las propiedades internas de las almas. Cuando empezamos a corregirnos, revelamos en nosotros, estas propiedades, fuerzas, y estados llamados “Abraham”, “Egipto”, “Isaac”, y así sucesivamente.

Continuación de la pregunta: ¿Estas fuerzas están presentes en todas las personas?

Respuesta: Absolutamente en todas las personas.

Continuación de la pregunta: Entonces, ¿Qué se entiende por Abraham?

Respuesta: Es la propiedad de otorgamiento, Jésed, la línea derecha. La propiedad de “Jésed” en el hombre es llamada “Abraham”, mientras que la propiedad de “Gevurá” es llamada “Isaac”. “Tiféret” es “Jacob”; “Iesód” es “José” en el estado de Katnút (el estado de pequeñez) o “Israel” en el estado de Gadlút (adultez), y así sucesivamente.

Continuación de la pregunta: ¿Esto significa que yo, de repente, empiezo a sentir a Abraham dentro de mí durante el proceso de mi desarrollo espiritual?

Respuesta: Tú sientes la propiedad llamada “Abraham” dentro de ti. Tú paras de conectarte con el texto de la Torá con gente y eventos reales. En vez de eso, empiezas a sentir que estas acciones ocurren dentro de ti, revelas tus propiedades internas y cambias detrás de todo los personajes históricos. Es así como tú lees El Zohar, la Torá, y todos los otros libros santos.

Observas las palabras: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra” y  tú entiendes que esto se refiere a Bína y Máljut, y Dios o Elokím; es la fuerza general. ¡Tú sientes todas estas propiedades!

Continuación de la pregunta: ¿Qué es que lo me ofrece esta sensación?

Respuesta: Experimentas internamente toda la Torá. Te corriges de tal manera que empiezas a percibir el cuento que lees como si sucediese dentro de ti. Y esto continua hasta que tú “terminas toda la Torá”, es decir, alcanzas tu corrección final al completar de corregir tu alma.

(32198 – De un programa de televisión “Pregúntale al cabalista” N º 186 del 07/07/2010)

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Ganando la contienda con el Creador

El propósito de la creación es hacer el bien a Sus criaturas, hacerlas similares a Él. Cualquier cosa menor a esta, no es considerada buena.

Para alcanzar esa meta, tenemos que observar dos condiciones: por un lado, la criatura tiene que estar separada del Creador, ser aparentemente una realidad por sí misma. Por otro lado, la criatura tiene que ser similar a Él. ¿Cómo podemos combinar los dos opuestos en uno? Para este propósito, el Creador creó un atributo de recepción que es opuesto a Él y entonces impartió este deseo de recibir con Su propio atributo de otorgamiento. Por lo tanto, una criatura tiene dos atributos: el deseo de recibir y el deseo de otorgar.

Pero una persona no sabe qué desear. Atrapado en medio de los dos deseos iguales, no será capaz de hacer nada para elegir alguno de ellos. Es por eso que el Creador siempre despierta el deseo de recibir, la naturaleza primordial, fundamental, que separa al hombre de Él. En cuanto al deseo de otorgar, uno debe permanecer pidiéndole al Creador que lo despierte, que le de fuerza.

Al estar en “términos amistosos” con el deseo de recibir, una persona está en paz consigo misma, mientras permanece opuesta al Creador. Si demanda que el deseo de otorgar reine en él, prefiere ser como el Creador. Así es como crecemos, no como una “función” de los dos deseos, sino al preferir constantemente una similitud aún mayor con el Creador. La clave para nosotros es no saltar desde el otorgamiento como la meta a lo largo de todo el camino.

Dejando que el Creador remueva constantemente el deseo de recibir. Nuestro trabajo es el de “bypass” del Creador, permaneciendo  delante de nuestro egoísmo, y aceptando su crecimiento sólo bajo la condición de que el deseo de otorgar prevalezca.

Resulta que estamos en competencia con el Creador: Él erige a Esaú en nosotros, y nosotros demandamos que Él eleve a nuestro Jacob. En el curso de esta carrera, la persona crece y alcanza su propósito. En la línea de meta uno alcanzará un deseo de disfrutar totalmente rendido y una vestidura completa sobre él: el atributo de otorgamiento.

El resultado de la contienda es una victoria sobre el Creador, como está escrito: “. Mis hijos me han vencido” Y entonces viene el regocijo universal descrito por Baal HaSulam en la parábola sobre la  elevación del esclavo.

(31715 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/04/2011, “¿Qué significa que si el bien crece también el mal crece en el trabajo?”)

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El muro que nos conecta

Talmud Eser Sefirot, parte 8, ítem 53: Todas las diez Sefirót tienen Zajár y Núkva (partes masculinas y femeninas), divididas en dos realidades diferentes. ZON, que contiene la mayor parte de la noción de muerte,  porque tenía siete reyes que murieron, tiene cualidades masculinas y femeninas, divididas en diferentes Partzufím. A veces parece como si estuvieran conectados, pero no es así, puesto que están unidos entre sí por sus partes posteriores a través de una pared común (Ajoráim de Íma).

El Zohar dice: “Hasta que llegó Jésed y los dividió”, es decir Jasadím y Gevurót de la unión de Aba ve Íma que descendieron en ZON, cortando y separando ZA y Núkva el uno del otro. Esto se debe a que ellos sólo pueden unirse al separarse, grandes Partzufím.

En primer lugar, es necesario revelar los defectos que separan Zeir Ánpin y Núkva (el Creador y la creación). Entonces vemos que este muro entre ellos (llamado Kótel) ¡debe existir y ser sentido! Sin él no vamos a encontrar como hacer un cálculo y qué pedir, dónde hacer esfuerzos con el fin de revocar este muro y convertirlo en un lugar de unión.

La perfección sólo puede ser alcanzada en la sensación de carencia. Tengo que revelar este muro que nos separa. Es por eso que existe la costumbre de venir y orar en el Muro del Templo. Oramos para que el muro desaparezca para que seamos capaces de entrar en el Templo, el lugar de la santidad, la unificación de Zeir Ánpin y Núkva que ascienden en Aba ve Íma y llegando a ser como un todo. Aba ve Íma es la “Santidad de  Santidades” de lo espiritual superior del Templo, el nivel de GAR de la Luz de Jojmá.

(32308 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/11, Talmud Eser Sefirót)

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Cómo convertirte en un héroe

Pregunta: ¿Cuáles fueron los esfuerzos finales que usted hizo antes que el Creador le respondiera? ¿Qué hizo antes de cruzar el Majsóm?

Respuesta: La pregunta es incorrecta porque esto ocurre de forma inesperada. Lo que funciona es la suma de todos los diferentes esfuerzos, algunos de los cuales ni siquiera sospechas que existen. Sólo más tarde, al clasificar la “colección acumulada” comienzas a comprender que todo lo que pasaste fue necesario para que tú alcanzaras lo que acabas de alcanzar.

Sin embargo, en tanto que el resultado final de todos los esfuerzos no se te revele, no sabes cuánto te falta. Es por eso que es imposible decir que algún esfuerzo específico te llevó a completarlo.

Pregunta: ¿Qué hubo de especial en sus esfuerzos?

Respuesta: Creo que nada, además de la paciencia, persistencia y coherencia (por supuesto, en el trasfondo de las preocupaciones y todo lo relacionado con ellas). Baal HaSulam escribe acerca de esto en el famoso ejemplo de ítem 133 de la “Introducción al Talmud Eser Sefirot”: Y sólo los héroes entre ellos, con paciencia soportaron, derrotaron a los guardias y abrieron la puerta. Y fueron instantáneamente galardonados viendo la cara del Rey… ”

¿Quién es un héroe? Es una persona que tuvo la paciencia suficiente, que hizo todo lo posible para no desviarse del camino.

(32263 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/11, Escritos de Rabash)

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Si eres un héroe…

¿Así que quieres ascender? ¡Pídele al conductor!

Pregunta: ¿Qué es lo que tenemos que hacer para que El Zohar encuentre su camino en lo más profundo del corazón, en nuestros deseos y pensamientos?

Respuesta: Abre tu corazón. Nada más se necesita. Lo más importante es no desesperar y no relajarse, y hacer esfuerzos precisamente cuando las cosas se ponen difíciles. El artículo “El conductor de burros” en la introducción del Zohar es exactamente el lugar donde explica que cuando vas caminando y tu “burro” (en hebreo burro es Jamór, proveniente de la palabra Jómer, materia, el deseo de disfrutar) ya no puede llevar su carga, se te envía un “conductor de burros” que ayuda a tu “burro” a ascender.

Este aguijoneará al “burro” con un palo afilado y esto es desagradable.  Sin embargo, te hace seguir adelante. Por lo tanto, si estás de acuerdo en tener un conductor así, los recibirás. Pero tienes que pedir estos estímulos, “aguijonazos”.

Pregunta: Yo sé cómo pedir cosas buenas, pero ¿cómo puedo pedir “aguijonazos” del conductor de burros?

Respuesta: Si no me identifico con mi ego y quiero ser liberado de él, entonces pienso en lo opuesto: Cuántos mas “aguijonazos” reciba, más seré capaz de distanciarme de mi mismo, y escapar para ascender por encima de él.

Estos “aguijonazos” no me hieren, pero si a mi ego. Si me separo y desconecto de él, entonces estamos separados por una distancia y por lo tanto no siento el “aguijón” encima.  El golpe no viene sino para que me aparte de mi ego. Entonces no percibo estos golpes como si me sucedieran a mí, sino a mi “Faraón”, y mientras tanto asciendo.

(32291 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/11, El Zohar)

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