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¡Pide y se te dará!

Pregunta: Estoy seguro de que cada uno de nosotros quiere construir un entorno que pueda empujarlo o empujarla hacia adelante puesto que de esto es de lo que hablamos. Por un lado, deseamos, por el otro, descubrimos nuestra incapacidad para elegir este entorno a pesar de que todos lo deseamos, lo buscamos, y escuchamos que es necesario. ¿Cómo salimos de este estado?

Respuesta: Tú está preguntándome ¿cómo “predicar con el ejemplo”, para mover la acción interna en el corazón? ¡Pide que el Creador! No hay posibilidad de que pase sólo por sí mismo. Tú necesitas seguir rogando.

(33651 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 25 de Enero del 2011, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “Dos Puntos”)

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Pregunta: En su opinión, ¿qué es la libertad? Y ¿es usted libre?

Respuesta: En mi opinión, la libertad es absoluta similitud con el Creador, cuando no tengo ningún otro deseo sino el Suyo. Esto es porque el Creador es la ley absoluta de la naturaleza. No es alguien de los cielos, sino una ley enorme de la naturaleza que rodea toda la naturaleza y lo controla todo, todas sus partes, incluido yo.

Y yo existo en la cárcel absoluta. Imagínate a ti mismo completamente atado. Tú sistema nervioso no es capaz de manejarlo, te enloqueces, ¡es horrible! Este es tu estado cuando está opuesto al Creador. Pero cuando, junto con Él alcanzas similitud con Él, Su comprensión, equilibrio, de repente sientes que todas estas cadenas, estas limitaciones, desaparecen.

Al igual que un engranaje, eres fijado dentro, por todos los lados con todos los otros engranajes. No eres capaz de desplazarte a ningún lugar, ¡no eres capaz de hacer nada en absoluto! Y de repente sientes que específicamente tu comprensión del Creador, tu concordancia con Él te lleva al equilibrio, a un estado de alegría en el que simplemente no hace falta nada más. ¡Qué alivio!

Esto ya es un estado de Jasadím (Misericordia), un estado de fe. Tú no necesitas nada más sino lo que corresponde a Él en cuanto a las propiedades. Y no importa lo que pase, es Él que influyéndote con el único propósito de darte la oportunidad de encontrar una posibilidad aún mayor para corresponderle a Él.

Una vez que todas Sus diferentes influencias te toquen, y encuentres tu similitud con todas ellas, ya nada puede afectarte y hacer que falles en ser similar al Creador: Tú has alcanzado el estado de otorgamiento absoluto, Bína. Ahora te sientes completamente libre.

¿Qué significa “totalmente libre”? Tú estás bajo el poder absoluto del Creador, al igual que antes, pero estás completamente de acuerdo con Él por tu propia voluntad, y no contra ella porque te das cuenta que todo tiene que ser de esta manera y no de otra. Tú te encuentras en absoluta armonía, al unísono con Él. ¡Este es el estado de Bína, en el cual no falta nada!

El siguiente tipo de trabajo sólo comienza después de esto. Nosotros lo llamamos recepción por el bien del otorgamiento.

(33105 – De la Lección 1 en Moscú del 14 de Enero del .2011, “Introducción del Libro del Zohar”)

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El mundo fue creado para mí

La convención de Berlín está a punto de comenzar. Nuestra intención tiene que ser simple: Yo deseo unirme con otros y  a través de esa unidad, recibir fuerzas adicionales, nuevas y mayores que me ayuden a ver la realidad entera en ellas. Deseo sentir que todo lo que no era mío ahora lo es, sentir lo externo como interno, y que el Creador también está dentro de mí. Yo deseo revelarlo todo dentro de mí y tratar a la creación como mi mundo interno, aun cuando sea egoísta por ahora.

Pregunta: ¿Así es que en lugar de ejercitar el principio de “No existe nadie más que El”, yo debo decir: “No existo nadie más que yo”?

Respuesta: Eso es verdad, no existe nadie más que tú. El Creador, los amigos, todos ellos están dentro de mí, todo eso está en mí. Uno debe decirse a sí mismo: “El mundo fue creado para mí”.

Quizás  puedas objetar a esto: “Yo traigo a todos dentro, pero sigo tratándolos egoístamente. Es como si encontrara a mis hijos. Previamente, yo no sabía que eran míos, pero ahora lo he descubierto. Entonces, naturalmente, yo los amaré, y solamente expandiendo mis Kelím (vasijas) egoístas y considerando la ventaja que obtendré con ello. ¿Así es que yo estoy simplemente cultivando mi deseo de recibir, no?

No te preocupes. Mientras estas haciéndolo, también sentirás la fuerza de la resistencia, y entonces la unificación con los amigos no se convertirá en otra gota de deseos egoístas. Al contrario, esto será hecho por encima de tu egoísmo. La unidad es formada en un grado superior.

(33773 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Enero del 2011, Escritos de Rabash)

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Todo ocurre dentro de una persona. En el camino espiritual, él comienza a caer en cuenta de que no hay fuerzas fuera de él. Las fuerzas de la naturaleza, la fuerza del grupo, todo está dentro de él, y él trata todo como relevante para sí. En este caso, el grupo entra, las fuerzas de los amigos aparecen en el interior, y la persona ve más claramente que todo depende del grado de sus cualidades.

Por ejemplo, este capítulo semanal de la Torá (“Mishpatím”) nos habla de preceptos jurídicos. Este prohíbe el casarse bajo ciertas circunstancias, yacer con bestias, robar, juzgar de manera injusta, y así sucesivamente. Todo esto se refiere al “requerimiento” interno: Una persona debe construir relaciones correctas con su “bestia”, “ladrón,” y “la esposa de otro”. Todo está en el interior.

Mientras organizo las fuerzas de mi alma, continúo viendo el mundo externo, pero en este punto, me doy cuenta de que las fuerzas de todos los objetos externos residen dentro de mí. Llego a tal conclusión, volviéndome más consciente de cómo mi actitud cambia y atrae dentro de mí la auténtica imagen. Comienzo a ver el mundo externo como una copia, una proyección, de mis propiedades internas. Soy yo y sólo yo, dentro de mí, quien cambia la imagen del mundo al alterar las combinaciones de fuerzas, propiedades, y deseos.

Me vuelvo más y más consciente de que este trazado está pintado y formado solamente por mí. Como resultado, toda su imagen cambia también. No hay otra; esta es la única forma en que lo veo.

Una persona trabaja en el interior con sus deseos, intenciones, pensamientos, y actitudes. Así es exactamente como los cabalistas nos aconsejan relacionarnos con todo lo que tenemos en el interior. Una persona se rompe en 613 partes, deseos, y ve que su mundo interno, así como el externo, cambian. Tan pronto como cambia una actitud, también cambia el mundo.

Todo está ahora dentro de una persona, y finalmente él ve la imagen auténtica. Vez tras vez, él pide las nuevas fuerzas de otorgamiento para llegar a la verdadera forma con lo mejor de sus habilidades.

Uno siempre tiene sólo un instrumento para ascender al siguiente peldaño, su entorno: el maestro, los textos cabalísticos, y el grupo. Él construye un lugar a partir de estos donde recibe las fuerzas para cambiar y la forma del cambio, avanzando con ello.

Así, gradualmente, gracias a este trabajo, todo el enorme deseo por placeres transita hasta el área de la propiedad de otorgamiento, en partes, pieza por pieza.

(33744 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Enero 2011, Escritos de Rabash)

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En el camino hacia el Faraón

Nos juntamos escuchamos una lección, y hacemos algo sin mucho deseo por ello o incluso con un deseo opuesto. Después de todo, entro al grupo y llevo a cabo varias acciones de manera que yo pueda sentirme bien.

Sin embargo, esas acciones me fueron sugeridas por los cabalistas. Leo sus libros junto con los demás, y mientras estoy en eso y a pesar del hecho de que espero que me haga bien, comienzo sin embargo a desear que los amigos se sientan bien. Pareciera incluso que me “corrompí” porque le di la espalda a lo que yo quiero. Así es como el material cabalístico funciona en mí al principio.

Los cambios que ocurren en mí parecen muy extraños. Ni los deseo ni los comprendo. En los estados iniciales, estoy totalmente confundido y no sé lo que está sucediendo, pero, eventualmente, comienzo a estar de acuerdo con ellos e incluso a anticiparlos.

Comienzo a desear que tales cambios me visiten y comiencen a “mover las manecillas” del reloj de mi intención. Previamente, deseaba estar en el grupo de manera egoísta, estudiar, y participar en todo para poder sentirme bien. Ahora, sin embargo, lo hago por los cambios dentro de mí. Quiero pasarme al deseo que apunta hacia los otros, a su bien, los pensamientos acerca de otros, y salir de mí mismo.

Hasta aquí todo esto está permeado por el cálculo para el beneficio personal. Después de todo, el otorgamiento es cercanía con el Creador, una oportunidad de liberarse de nuestro mundo diminuto, y así sucesivamente. Aun así, comenzamos a ver alteraciones en nuestra intención y expectaciones. Esto es descrito como ir de Lo Lishmá (no por Su nombre) a Lishmá (por Su nombre), es decir de la intención egoísta a la altruista, dando pequeños pasos como lo hacen los principiantes.

Más adelante, me alejo incluso más del cálculo por el beneficio personal. Quiero entrar en trance, retirarme de mí mismo, dejar de sentirme, y remontarme por encima del egoísmo y los cálculos personales para sentirme libre.

Una vez más, soy yo el que se siente bien siendo libre. Es como si estuviera drogado, ebrio, y sin estar restringido por mi egoísmo. Aun así, en este punto, ya estoy consciente del mal y entiendo que el deseo egoísta me detiene y me aleja de la meta.

Finalmente, una persona comienza a poner un esfuerzo en trabajar en contra del Faraón, a pesar y por encima de ello, deseando elevarse hacia el otorgamiento.

(33747 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Enero del 2011, Escritos de Rabash)

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El Pensamiento de la Creación

El ser creado es deseo. El Creador  o la Luz creo el deseo, el Kli (vasija), que se equipara con Él. En la medida de Su deseo de complacer, llenar, evoca la sensación de amabilidad, calidez, y bien en general, Él creó la necesidad de dirigirse hacia Él, la necesidad por Sus propiedades que Él quiere que sean manifestadas en su creación.

Pero para asegurarse de que este deseo no se vuelva automático, que funcione, al esforzarse por ser como la Luz, y sentir su existencia, la mente se desarrolla próxima a ello. La mente es un resultado, y es por eso que es la principal característica humana: “¿Qué deseas?” Esto no se refiere a un deseo natural, es lo que me imagino como un buen estado en mi mente.

La diferencia entre lo deseado y lo real es el vector de todas nuestras acciones. Las personas son juzgados de acuerdo con este criterio: la dirección de sus acciones, aspiraciones y esperanzas. Nuestras acciones no se realizan en sí mismas, sino bajo la influencia del entorno. El estado óptimo siguiente puede ser incondicional, y lo seleccionamos bajo la influencia del entorno. De esta manera, el entorno en el que nos encontramos nos formas a nosotros y forma nuestro futuro.

Y por esto, al hombre se da la mente y una sensación de carencia. Ahora, él puede usar el entorno para dirigirse hacia el próximo estado que él mismo elige.

El vector de las aspiraciones y su volumen nos caracteriza. Es por eso que nunca juzgamos a una persona según su estado actual: Este fue evocado en él desde Arriba. En su lugar, evaluamos la persona de acuerdo con las acciones que realiza en relación con su entorno, con el propósito de evocar en él una cierta dirección de los pensamientos y deseos por un nuevo estado.

Y es por eso que tenemos que crear un entorno a nuestro alrededor, el cual defina precisamente nuestro futuro estado, el estado al que aspiramos. De acuerdo con esta imagen futura que nos pinta la imaginación, nos evaluamos y al grupo desde la distancia y por delante del tiempo.

Al igual que el grupo, una persona sólo es juzgado de acuerdo con el vector: la dirección de su aspiración y su fuerza. Si un grupo quiere controlarse a sí mismo, si una persona quiere entender su dirección, siempre necesita ver ante él la próxima imagen que espera. Él necesita enfocar su atención únicamente en ella, vivir solamente en ella. Entonces, nuestro avance será rápido, y los pensamientos y las Reshimót (datos de información) que se eleven en nosotros se manifestarán de inmediato.

Y esta es la razón por cual la tarea principal propia es trabajar en el pensamiento, imaginar los estados próximos lo más correcta y vívidamente posible. El pensamiento crea y construye nuestro futuro. Es el fundamento de nuestra acción, y de esta manera lo trae a la realidad.

(33133- De la Lección 2 en Moscú del 17 de Enero del 2011, Shamati)

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Pregunta: Mientras no alcancemos en realidad todas las palabras sobre las que habla la ciencia de la Cabalá, de acuerdo con el grado de la palabra en la espiritualidad, no seremos capaces de entenderlas. Antes que eso ocurra, estamos simplemente jugando con las palabras, con formas abstractas no vestidas en la materia. Pero si la Cabalá se revela como el método de corrección del mundo, entonces ¿por qué viene en una forma que es tan abstracta y poco clara para una persona común?

Respuesta: La Cabalá no es un método artificial o un método abstracto de corrección, sino el más natural. Si está siendo revelando de esa forma, esto significa que esta es precisamente la forma en la que tenemos que recibirlo y que es el medicamento más adecuado para nosotros.

Eso significa que tengo que “tomarlo” sin resistencia ni queja de que es amargo, poco claro, o que no me gustan las reglas sobre la forma de tomarlo. Tengo que tratar este medio como absolutamente perfecto. Este “vestido”, fue hecho especialmente para mí.

Sin embargo, estoy perplejo en cuanto a la manera en la que fue concebida para mí, puesto que no puedo ver por dónde meter el brazo o la cabeza, y ¡cómo ponerme este vestido! Pero se me ha dicho: No te preocupes, es hecha exactamente a tu medida, ¡ni más grandes ni más pequeña!

Por lo tanto, sólo debo avanzar hacia ella, investigarla y buscar cómo puedo vestirme con esta prenda. Después de todo, fue hecha especialmente para mí y ha sido puesta ante de mí.

Es posible adaptar ligeramente la explicación, acercarla a la gente para que les sea más fácil percibir esta ciencia. Pero en esencia, ya nos ha sido presentada de la forma más perfecta. Podemos quejarnos de que no la entendemos, puesto que contiene muchos ejemplos poco exitosos (según aparecen ante nosotros), nombres abstractos (como parecen), y El libro del Zohar está lleno de alegorías que nos confunden.

Pero a pesar de esto, si una persona acepta todo esto como el medicamento salvador enviado a él desde Arriba, entonces tiene que tomarlo como el perfecto y más eficaz medio que fue seleccionado especialmente para él.

(33781 – De la  4º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Enero del 2011, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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Un enfoque personal

Pregunta: He sido puesto en un entorno específico por el Creador. Pero al mismo tiempo la respuesta de mi entorno parece que me retarda. Yo me rebajo ante mis amigos, pero ellos parecen apretar las riendas y hacerme caminar en vez de galopar. ¿Qué debo hacer?

Respuesta: Hay situaciones diferentes. Las personas que han alcanzado un alto grado espiritual pueden fingir ser indiferentes, para ejercer un mayor esfuerzo, sin embargo, verlas bajo una luz positiva, a pesar que te parezca que son patanes, holgazanes, y así sucesivamente.

Si el grupo consta de los principiantes y tiene una intención egoísta Lo Lishmá (no por su nombre) antes del Majsóm (la barrera que nos separa de la espiritualidad), entonces ellos no deben fingir ser indiferente. Tienen que demostrar un ascenso a otro, de lo contrario, no avanzarán. Se les debe enseñar a los demás a despertar, para asegurarse de que nadie permanezca indiferente.

Uno tiene que mirar a la gente. Algunos son incapaces de encontrar una conexión con aquellos que bailan, cantan, ríen y lloran. A ellos no les importa esto. En este caso, mis amigos necesitan darse cuenta de que yo no le pongo atención a sus esfuerzos y encontrar una manera de llegar a trucos y juegos que me influyan.

Esta es la manera de trabajar con todos. Después de todo, el grupo está formado por personas separadas, y por eso debemos cuidar el ascenso de todos. Pero al mismo tiempo, después de todo el esfuerzo, hemos tenido que ser pacientes para que todos avancen a su propio ritmo.

Algunos son incapaces durante años de comprender este principio, están aquí, pero no están presentes. Otros se sienten atraídos por el proceso de estudio: Cada página del Talmud Eser Sefirot que han estudiado es el alcance espiritual para ellos. Otros son muy buenos en la enseñanza u otras cosas, pero son negligentes en todo lo demás. Por lo tanto, necesitamos ser pacientes.

(33633 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 25 d3e Enero del 2011, Escritos de Rabash)

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Un alma no es lo que pensabas que era

El grupo debe trabajar continuamente con cada amigo y los amigos deben trabajar con el grupo. Esto es lo que se requiere de una persona. Cuando organizamos todo correctamente, aceleramos el tiempo, y entonces sentimos el desarrollo realmente.

Pero cuando no, el desarrollo nos arrastra muy lentamente. Perdemos el arraigo de la causa y el propósito, somos incapaces de distinguir los estados en el camino, y todo sucede sin fuerza interior, una acción interior, que debe impulsar nuestro avance.

Y es por eso que debemos contar los estados, grados, etapas y acciones que realizamos. Necesitamos asegurarnos de que nuestro deseo depende de nosotros: no del individuo, sino del entorno.

La espiritualidad sólo existe en los Kelím (vasijas, deseos) que están “situadas” entre las personas. Supongamos que tenemos un filtro especial que nos ayuda a ver los deseos de la gente. Entonces ponemos otro filtro y en vez de ver sus deseos personales, descubrimos sus deseos comunes que se extienden entre ellos. Estos deseos son el Kli espiritual.

Los deseos no pueden existir por separado en cada persona individual, sólo pueden ser despertados a través de una acción común, una garantía mutua, el principio de “no hagas a los demás lo que no deseas que otros te hagan a ti” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esencialmente, construimos el Kli al mover estos deseos de una etapa a otra. Esta es la “mitad de la obra” que es la responsabilidad de la criatura.

Aunque esto no se refiere a los deseos reales. Cuando nos dirigimos al grupo, vemos que nadie tiene un deseo dirigido hacia la meta espiritual. Sin embargo, podemos despertar una apelación, una oración común, y esto provocará la Luz que da forma a nuestro Kli.

Y entonces, en la medida de su deseo, el Kli comienza a demandar la corrección de forma colectiva, como grupo y se convierte en un alma (Neshamá). Un “alma” no es una sensación de personal, individual interna, es una sensación compartida que vive entre todos.

En el mundo corporal, pensamos que cada uno de nosotros es un Kli. Pero en la espiritualidad, es al revés: Un Kli es lo que es común entre nosotros. La corporalidad es el Kli de recepción que lo absorbe todo, mientras que la espiritualidad es un Kli de otorgamiento que emite otorgamiento exterior.

Las mediciones son realizadas siempre en el exterior, y es por eso que somos incapaces de reconocer el mundo espiritual, somos incapaces explicar, revelar, y percibirlo. Esto se debe a que, todo es evaluado sólo en función de la colectividad, de la fuerza mutua.

(33641 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 25 de Enero del 2011, Escritos de Rabash)

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Un conductor para toda la humanidad

“Introducción al Libro del Zohar”, artículo “El conductor de burros”, ítem 74: Un hombre iba dirigiendo sus burros, lo que significa que lideraba sus burros.

Rabí Aba dijo, “Abramos las puertas de la Torá por que ahora es el tiempo y la hora para que se corrijan nuestros caminos”. “Conductor” significa en este caso puyar puesto que es un alias para el conductor del burro porque es su costumbre puyar al burro con una vara para que vaya más rápido.

Toda la creación necesita ser conducida hacia la adhesión con el Creador.  Todas las cosas suceden en la realidad, incluyendo la rotación de cualquier átomo, este se mueve solamente hacia su objetivo. No existen otras acciones en el mundo, ya sea que sucedan con o sin el consentimiento de los de abajo.

Hay una fuerza especial desde Arriba que nos conduce hacia este objetivo, la cual es conocida como “el conductor de burros”. Si llegamos a ser como los sabios describen en El Zohar, iríamos juntos con el “conductor”, y el nos ayudaría por todo el camino.

Sin embargo, si no lo hacemos, el propio “conductor” puyará nuestros “burros”, nuestros deseos de recibir placer, con su afilada vara. Este es el total sufrimiento que el mundo está experimentado cuando se rehúsa a moverse hacia su objetivo de manera consciente, con entendimiento.

(32402 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá de 10 de Enero del 2011, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “El conductor de burros”)

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