Aprendiendo a ser un adulto

Pregunta: Si la Luz es el placer total, más absoluto, entonces quiero llegar a conocerlo mejor ¿Cómo hago eso? Pareciera que ha venido a llevarme consigo, pero no me di cuenta….

Respuesta: Tienes que decidir a quién eliges: ¿A la Luz o al placer que esta trae? Si eliges el placer, no funcionará.

Es sólo al principio que la Luz te eleva mediante el placer, para que puedas crecer y ser un adulto. De la misma forma educamos a los niños en nuestra vida. Nuestros hijos reciben, dando todo por sentado y creciendo, hasta que llegan a cierta edad, y entonces les decimos: “Espera, de ahora en adelante eres un adulto”. Puede gritar que él quiere permanecer como un niño y seguir recibiendo dulces; no funcionará. Si creciste, tienes que cumplir tu deber en el ejército y el trabajo; debes actuar como un adulto.

¿Qué significa ser maduro? un adulto no puede correr tras el placer; ¡Debe ir por el otorgamiento! Vives en una sociedad y tienes que otorgar a todos los otros: ir a trabajar, contribuir a la sociedad, y entonces tendrás el derecho de existir.

Es exactamente lo mismo en el mundo espiritual. Un adulto no desea simplemente disfrutar; se esfuerza por llegar a un grande y exaltado propósito en su vida. Ser maduro significa estar en el otorgamiento, trabajar no por el bien del placer sino por la fuente de este.

Este es el tipo de lealtad que se espera de nosotros. Aquí es cuando establecemos una conexión con la Luz misma, no sólo con lo que recibimos de esta.

Por tanto, en el presente estamos entrando a una nueva era, donde la Luz ya no nos está dando placer. Ya no nos promete que nos esperan cosas agradables, y ya no corremos ansiosos de recibir nuevos placeres. Nada atractivo nos espera.

En este punto, no tenemos otra opción que transitar hacia un nuevo paradigma: En lugar de perseguir el placer, ir hacia su fuente. Y si no deseamos hacerlo, se pondrá peor. La Luz de todas formas nos forzará a hacerlo al cortarnos la oportunidad de disfrutar algo. Entonces, comenzaremos a preguntar, “¿Qué está pasando? ¿Para qué vivo? ¿Por qué se fue el placer? ¿Qué hago?”

Comienzas a preguntar no acerca del placer, sino acerca de su fuente: “¿A dónde se fue el placer? ¿Qué sucedió con su fuente? ¿De dónde solía venir?” y entonces avanzamos.

Porque mientras continuamos recibiendo placer, no preguntamos acerca de ello. Pero tan pronto como no lo obtengo en el presente y no lo espero en el futuro, se convierte en un problema. Comienzo a buscar de dónde se supone que venía:”¿Porqué no ha llegado? ¿Qué pasó ahí?”

En este punto, comienzo a ver que si deseo llegar al placer, tengo que acercarme a su fuente. Y llegar ahí significa reemplazar mis deseos de recibir con el deseo de otorgar.

(31298 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/30/10, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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