De los medios a la causa

Pregunta: ¿Cuál es la ayuda del Creador?

Respuesta: Si una persona trata de alcanzar el amor y la unidad por encima del odio y la repulsión, verá que esto es imposible. Las buenas intenciones cada vez se cambian por su opuesto.

Al principio, cuando hace esfuerzos sin éxito, una persona siente que esto le sucede a él, por sí mismo. Más tarde, los mismos esfuerzos le muestran que la razón para ello es una fuerza externa determinada.

Entonces, mediante la acumulación de nuevas impresiones, una persona descubre que no es una fuerza extraña, sino la Fuerza Superior que le dirige en esta forma e ilumina su actitud negativa hacia los demás por medio de diversas situaciones en la vida. Así es como una persona comienza a revelar al Creador como la causa de las negativas y las positivas. Él descubre que el Creador es la fuerza necesaria para combinar los extremos opuestos. Sin su ayuda una persona no puede combinar estas dos cualidades en su interior.

Después de eso, esto también resulta ser insuficiente. No es suficiente que el Creador ayuda a una persona a mejorar su sensación y organizar su vida cómodamente. Hasta ahora mi mala actitud con los demás era desagradable para mí, pero ahora quiero lo contrario: utilizar todo para la conexión con el Creador. La combinación de los opuestos tiene que ocurrir dentro del Creador y ser completada solo allí.

Así es como una persona poco a poco asciende por una escalera inclinada. En un primer momento él quiere poner sus Kelím en orden, pero luego con su ayuda, él se convierte en el Creador y encuentra la combinación perfecta con Él. Estado por estado, la actitud correcta hacia la creación se manifiesta en una persona: Va de los medios hacia la causa, de los esfuerzos para corregir sus deseos a la realización del por qué él está haciendo esto y que logra por medio de esto.

La meta no es disfrutar llenando tu vasija, sino alcanzar la raíz superior en virtud de su trabajo. Entonces, tu actitud cambia: Al unir Bína con Máljut, descubres Kéter, el punto de la letra Iúd (י), que es el comienzo de la letra Álef (א), símbolo de nuestro trabajo y ascenso por una diagonal.

(31954 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 06 de Enero 2011, Escritos de Rabash)

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