El grupo es el lugar donde nos reunimos

Pregunta: Si se avanza sólo en virtud del entorno, entonces ¿cuándo vendrá nuestra propia elección de nuestra propia intención altruista, Lishmá?

Respuesta: Tenemos que llegar a la perfección, y esta contiene dos parámetros:

1. Por un lado, soy independiente e igual al Creador de todas las maneras,

2. Por otro lado, soy semejante a Él en todos los sentidos.

En ese caso, yo soy independiente y perfecto.

Resulta que la independencia y la perfección tienen que unirse y traerme al estado final. Pero, ¿cómo puede la independencia y la equivalencia coexistir? ¿Cómo puedo alcanzar la perfección por medio de la elevación de estas dos cualidades, las cuales son opuestas la una de la otra?

Para hacer esto posible, el Creador tuvo que añadir un tercer factor a los dos ya existentes (Él y yo). Este tercer factor será el lugar de nuestro encuentro, el lugar de la revelación. Es donde revelaré mi yo independiente y el Creador opuesto a mí.

Es necesario crear un “territorio” donde podremos ser socios, opuestos pero iguales y unidos. Este territorio se llama la suma de las almas, la Shejiná, Máljut. Después de la ruptura, tanto nosotros como el Creador nos encontramos fuera de los límites de la suma de las almas, y ahora tenemos que encontrarnos allí. Lo hacemos en la medida en que seamos capaces de participar en este proceso y revelar uno al otro.

Es por ello que la creación fue rota. Se rompió en muchas partes diferentes, que son el grado de independencia de la creación, es decir, su separación y desprendimiento del Creador.

Tenemos que utilizar esta situación, que es la razón por la cual Baal HaSulam escribe que tenemos que mantener la singularidad de cada persona. Después de todo, nunca será duplicada en los demás. Cada persona debe ser independiente y especial.

Pero por otro lado, tenemos que dar a cada persona la oportunidad y ayudarle a alcanzar la equivalencia de forma con el Creador. Por medio de su singularidad, al tener una combinación irrepetible de cualidades y deseos, una persona las desarrolla con el fin de dirigirlas hacia el otorgamiento. Así es como se llega a la equivalencia con el Creador.

Esta similitud se actualiza a través de la unión con los demás. ¿Por qué no se hace a través de la unión con el Creador? Es con el fin de preservar la independencia. Cuando se trabaja ante el Creador, una persona se anula, mientras que en relación con el grupo, él puede jugar el papel decisivo, similar al del Creador.

El lugar de nuestro encuentro es el territorio del grupo, que fue creado artificialmente y se divide en partes. Llegamos allí en la línea media y nos unimos. Allí tenemos que actualizar el Zivúg de HaVaYaH y Elokím, la unidad de juicio y la misericordia.

Sin embargo, si una persona no piensa sobre estos tres elementos: él y el Creador, uniéndose en el grupo, entonces él imagina incorrectamente la realización del objetivo de la creación que le espera.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de Enero 2011, Escritos de Rabash)

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