El muro que nos conecta

Talmud Eser Sefirot, parte 8, ítem 53: Todas las diez Sefirót tienen Zajár y Núkva (partes masculinas y femeninas), divididas en dos realidades diferentes. ZON, que contiene la mayor parte de la noción de muerte,  porque tenía siete reyes que murieron, tiene cualidades masculinas y femeninas, divididas en diferentes Partzufím. A veces parece como si estuvieran conectados, pero no es así, puesto que están unidos entre sí por sus partes posteriores a través de una pared común (Ajoráim de Íma).

El Zohar dice: “Hasta que llegó Jésed y los dividió”, es decir Jasadím y Gevurót de la unión de Aba ve Íma que descendieron en ZON, cortando y separando ZA y Núkva el uno del otro. Esto se debe a que ellos sólo pueden unirse al separarse, grandes Partzufím.

En primer lugar, es necesario revelar los defectos que separan Zeir Ánpin y Núkva (el Creador y la creación). Entonces vemos que este muro entre ellos (llamado Kótel) ¡debe existir y ser sentido! Sin él no vamos a encontrar como hacer un cálculo y qué pedir, dónde hacer esfuerzos con el fin de revocar este muro y convertirlo en un lugar de unión.

La perfección sólo puede ser alcanzada en la sensación de carencia. Tengo que revelar este muro que nos separa. Es por eso que existe la costumbre de venir y orar en el Muro del Templo. Oramos para que el muro desaparezca para que seamos capaces de entrar en el Templo, el lugar de la santidad, la unificación de Zeir Ánpin y Núkva que ascienden en Aba ve Íma y llegando a ser como un todo. Aba ve Íma es la “Santidad de  Santidades” de lo espiritual superior del Templo, el nivel de GAR de la Luz de Jojmá.

(32308 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/11, Talmud Eser Sefirót)

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