El nacimiento de la intención o MAN

El deseo de disfrutar es nuestra materia, mientras que la intención es su forma. Sin embargo, tú no tienes la intención o la forma hasta que el deseo de disfrutar se reúna con la Luz Superior y construya la forma en el momento de este encuentro.

Tú no puedes adquirir la intención del Creador por ti mismo. Sólo puedes volverte al Superior con tu plegaria (elevación del MAN), y entonces el MAD, el NHY del Superior, junto con su Luz Reflejada, desciende de Arriba. Y cuando la Luz Reflejada del Superior se vista en tu materia, de este modo, esta te dará una forma.

La parte inferior (NHY) del Superior que se viste en el inferior crea su forma. Mientras tanto, el inferior por sí mismo no puede hacer otra cosa que rogar: “Dótame con la forma del otorgamiento” Pero es el Superior el que decide de qué forma será, y por esta razón tenemos que anularnos.

Por lo tanto, el grupo puede suministrarme el deseo de recibir la forma del Superior, sin embargo, el grupo no determina esa forma para mí, sino que sólo suscita esta necesidad dentro de mí. Y cuando le pido al Superior, elevo el MAN, no dicto mi deseo a él. Si yo insistiera en tener una cierta forma, no sería otorgamiento.

Además, la Reshimó (gen de información) que determina mi plegaria ya está en mí. Al elevar MAN, elevo esa Reshimó, ese gen, de modo que el Superior pueda realizar un Zivúg: una unión de las partes masculinas y femeninas, como cuando se concibe un niño. Esta unión se produce Arriba, mientras que yo recibo una forma ya lista que esta engendró.

Todas mis formas ya están inscritas dentro de mí, en la cadena de mis Reshimót. Yo no determino mi destino, sino sólo establezco la forma de la transición de una forma a la otra: o bien por el camino de la Luz o por el camino del sufrimiento. Sin embargo, las formas han sido ya fijadas, son definidas por la raíz de mi alma y su descenso a este mundo. Tengo que subir de nuevo siguiendo exactamente el mismo camino.

Yo sólo determino cómo voy a hacer la transición de un estado al otro: siendo empujado por los golpes o conducido por la Luz delante de mí. También decidiré si voy a avanzar rápida o lentamente, es decir, si voy a tratar de aprender del Creador o Él tendrá que enseñarme con un palo.

(31884 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 05 de Enero 2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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