Encuentro trás la frontera

Amar al Creador es como amar a la mujer menos atractiva en el mundo ya que yo amo el atributo de otorgamiento que se encuentra en Él. No es debido a que esto me traiga placer a mi deseo de disfrutar, sino porque esta propiedad se encuentra por encima de mis propiedades egoístas, y yo respeto y evalúo aquello más que cualquier otra cosa.

¿En relación a qué más puedo medir el amor absoluto, incondicional? En nuestro mundo, amamos algo que nos da placer. Sin embargo, esto no es amor. Amamos el placer, pero no a quién nos lo da.  Aunque yo conecte este placer contigo y en la medida en que sigas dándome placer, te amo, todo mi amor terminará tan pronto dejes de hacerlo. Esto significa que tú no eras a quién yo amaba.

El amor independiente puede aparecer sólo en oposición con algo. Por lo tanto, todo el universo está construido con base en este principio: Existe placer de lo que tenemos que desconectar y por encima de lo cual tenemos que construir nuestra actitud hacia Aquel que da este placer.

Para este propósito se nos dio el punto en el corazón. Este es opuesto al deseo egoísta. Tenemos que agrandarlo con la ayuda del grupo, es decir con los mismos puntos en el corazón. Entonces, la Luz corrige nuestro punto, y empezamos a sentir el amor por medio de este en oposición al odio que sentimos en nuestro deseo.

Sin embargo, en el medio, entre ellos, debería haber una línea divisoria: la separación del deseo de recibir placer y ascender por encima de este. Esto significa que tú te adhieres al Creador; te identificas con Él, en lugar de identificarte con tu ego. Te construyes de la materia de desear algo diferente, sublime y opuesto.

(31282 – De la  4º parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Diciembre del 2010, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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