Entrando a la batalla de los opuestos

El propósito de la creación es hacer bien a los seres creados. Para lograr esto, la criatura tiene que estar fuera del Creador, del deseo de otorgar, es decir que tiene que estar en el deseo de recibir. Por otra parte, para llegar a la perfección, la criatura debe llegar a ser similar al Creador.

Por lo tanto, tiene que consistir de dos fuerzas opuestas: el deseo de recibir placer y la intención de otorgar.

Es sorprendente que dos fuerzas opuestas puedan coexistir dentro de una persona. En realidad, sin embargo, son simples semillas. Si una persona quiere que crezcan desde el nivel más pequeño, tiene que arreglar una conexión correcta entre estas. De otra manera, él no madurará y permanecerá con un punto negro de deseo que recibió de Máljut y una diminuta chispa de la propiedad de otorgamiento de Bína.

El crecimiento comienza cuando una persona compara esas dos fuerzas y las diferencia. De esta manera él le da al Creador una oportunidad de educarlo mientras él las combina por su cuenta: una inclusión mutua de Bína y Máljut de manera que Bína siempre permanezca por encima de Máljut.

Está escrito: El hombre siempre dirigirá su inclinación al bien en contra de la inclinación al mal“. Esto significa que él mismo debe forjar esta guerra: para identificar los opuestos en el interior, forzarlos a luchar, y usarlos para construirse a sí mismo en lugar de ocultarlos.

Esto representa un problema porque nosotros evitamos el auto análisis y tratamos de ocultar nuestros conflictos internos en lugar de encontrar fortaleza con el Creador, la fuente, para vencer la fuerza de recepción con la fuerza del otorgamiento. Pero si una persona entiende que todo es enviado por el Creador y evoca confrontaciones dentro de sí, encuentra una forma de poner las cosas en orden. Entiende que todos sus problemas y experiencias consisten de dos fuerzas opuestas que él debe discernir y alinear.

Es posible sólo si una persona las emplea en la acción real dentro del grupo. Al final, todo lo que él siente debe dirigirlo hacia el amor de otros.

Si no es el caso, entonces significa que una persona aun  no se ha transformado o establecido una conexión correcta entre el deseo por placer y la chispa de otorgamiento. Sólo al llenar esta conexión con el amor de otros él llegará a ser similar al Creador en Sus propiedades.

(31961 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, “¿Qué significa que la escalera se sostiene diagonalmente en el trabajo?”)

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