La razón para cualquier pelea

Nada de lo que sucede en el mundo es extraño. Todo viene sólo de la necesidad de llevarnos al estado final, perfecto, donde existimos en total equivalencia con la Fuerza Superior única. Por lo tanto, si olvidamos esto en el grupo y esta fuerza nos atropella, molestándonos y trayendo constantemente todo tipo de eventos “maquiavélicos”, lo más importante es no rendirnos y siempre recordar que todo está sucediendo de manera deliberada. Nadie hace nada accidentalmente nunca.

A menos que una persona este enferma sicológicamente, entonces todo lo que está sucediendo en el grupo sucede específicamente para que él ascienda sobre ello y se relacione con ello de la manera correcta. Esto no significa necesariamente que tenemos que ignorar los problemas. Pero lo más importante es que nosotros los conectemos al Creador, la Fuerza que nos controla. Todo viene de Él. Él es el que nos está confundiendo para que aprendamos a movernos por encima de esos problemas y así ascender por encima de nuestro egoísmo. Sin embargo, el egoísmo sobre el que ascendemos no es el egoísmo personal, sino uno que surge entre nosotros.

Si soy persuadido por ciertas acciones egoístas, por ejemplo, quiero comprar un mejor carro, ganar más, y así en adelante, esto no le pertenece a la Cabalá; es mi asunto personal. Pero las cosas que suceden entre nosotros en el grupo, el grado de mi fricción con otros viene del Creador y sólo de Él. Podemos lidiar con esos problemas sólo si no olvidamos que Él nos influye.

Nunca seremos capaces de lidiar con ello separados de Él incluso si tratamos constantemente de solucionarlo entre nosotros. Incluso si entendemos que tenemos que resolverlo porque tenemos que estar juntos, porque así es como nos unimos en el grupo y no es aceptable separarse, ¡esto tampoco ayudará! Nos hundiremos en esto más y más.

Es posible resolver este asunto radicalmente, real y correctamente sólo cuando cada uno de nosotros, el grupo, y el Creador estemos juntos y resolvamos juntos este problema. Él despierta estos fenómenos negativos, egoístas entre nosotros con el fin de que Lo “atraigamos” hacia nosotros, o cuando lo pongamos de manera diferente, cuando Lo revelemos entre nosotros. Los problemas son espacio vacío, el cual queremos descubrir como si fuera llenado por Creador. Esta es la oportunidad que Él nos da. Eso significa que el problema está en reaccionar correctamente a Su reto, cuando Él despierta el egoísmo dentro de cada uno de nosotros y la fricción entre nosotros.

El Creador “coquetea” con nosotros, despertando nuestra atención hacia Él. La reacción correcta es la plegaria común, cuando comenzamos a voltear hacia Él todos juntos. Es decir, sin entrar en confrontaciones uno con otro, nos reunimos y acudimos a la Fuerza, la Causa Primaria de la que viene todo esto. Esto es llamado “plegaria de la sociedad“.

Llamamos al Creador, Lo requerimos, y Lo obligamos a revelarse entre nosotros. Él evocó las interacciones negativas entre nosotros y las transformó en un deseo o necesidad por Su presencia. Somos como niños que han peleado y no pueden hacer nada al respecto, y entonces exigen que su madre venga y se interponga entre ellos. El Creador evoca deliberadamente problemas dentro de nosotros, y en respuesta tenemos que realizar este llamado hacia Él para llenar ese espacio.

(De la lección en Moscú del 16 de Enero del 2011, Escritos de Rabash)

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