Los niños son la antimateria en nuestro mundo

Lo único de lo cual carecemos es de pantallas anti egoístas (Masáj). El deseo en sí mismo no cambia. Sólo se revela para ser utilizado en la medida de la pantalla que este tiene.

La pantalla determina que deseo puedes utilizar, cuánto y de qué manera. Por lo tanto, ya tenemos todo además de la pantalla, que ¡es lo único que necesitamos!

La pantalla es la fuerza para superar mi egoísmo, a pesar de mi deseo egoísta, a pesar de las cosas que parecen atractivas, dulces, completamente obvias y racionales, y ¡que son confirmadas todas por mi mente! Sin embargo, ¡voy y hago lo contrario!

Y no hago sólo lo contrario, convirtiendo un signo menos en un más. Eso sería muy simple. Más bien, no estoy guiado de ninguna manera por mi deseo, lógica, ni cualquiera de mis cálculos. Sólo hay un cálculo para mí: “¡Este es el deseo del Superior!”

No recibo nada de esto, y no deseo recibir nada. Quiero saber una sola cosa: que este es el deseo del superior. Esto se llama una “pantalla”, la fuerza que me permite actuar de esta manera, por encima de mi deseo, por encima de la naturaleza, por encima del egoísmo y de todos sus cálculos.

Y hay un gran placer contenido en ello. No es masoquismo disfrutar al pisotear mi deseo, sino el placer del hecho de que esto me hace similar de alguna manera al Superior.

Es como un niño que quiere ser similar a un adulto. Se trata de un instinto natural que tienen los niños. Ellos tienen que hacer grandes esfuerzos para lograr este objetivo, a pesar de que la naturaleza les ayuda.

La naturaleza superior ha dotado a los niños con este enorme regalo, que los habilita para crecer. Ella les dio el deseo de disfrutar de un poderoso impulso que los obliga a trabajar muy duro, sin parar para descansar. Mira cómo actúan los niños, corriendo sin parar y haciendo algo todo el tiempo.

Esta es la fuerza superior pura, la fuerza de otorgamiento, la fuerza del Creador, la cual está presente en los niños pequeños y en cualquier criatura que desea crecer. Ellos lo hacen en contra de su naturaleza, porque ¡nuestra naturaleza aspira a descansar! Podemos ver esto en todas las leyes de la física: Todo aspira a un estado de descanso, de inmovilidad, y de equilibrio. Las leyes de la entropía, conservación de la energía están destinadas para esto.

Sin embargo, en el caso de los niños vemos cómo el cuerpo no les permite tomar un descanso. Un niño está siempre corriendo, con ganas de hacer algo, y es imposible detenerlo. En nuestros días este fenómeno se llama “hiperactividad“, pero en realidad esto no  es “hiper” actividad, sino el comportamiento normal deseo incrementado de disfrutar que está siendo revelado en la última generación. Para un deseo tan desarrollado, esto no es una exageración, sino la norma.

Es una maravilla ver lo que hacen los niños, ellos son anti naturales. Hemos tenido simplemente la costumbre de imaginar que los niños no conocen el descanso y por eso no estamos sorprendidos por ello. Pero, ¿de dónde sacan el cuerpo o el deseo, esta fuerza motriz que los hace correr de esta manera?

Esta es la imagen normal, inherente a toda criatura. Una madre adulta, como una perra o una leona, es perezosa, soñolienta, acostada, durmiendo, sentada tranquilamente, y  está deseando descansar. Y a su alrededor hay cachorros dando vueltas, sin cansarse nunca. Esta es la naturaleza opuesta. Y el hombre se comporta de la misma manera.

Esta aspiración es dada a los niños desde arriba, contra la naturaleza, para que ellos se desarrollen. Del mismo modo, ¡tenemos que pedir esta fuerza para que podamos desarrollarnos espiritualmente!

(33586 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Enero del 2011, Talmud Eser Sefirot)

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