Plántate en tierra fértil y crecerás

Una persona no crece por su propio esfuerzo, sino debido a la influencia del entorno. Para adquirir esto, tiene que interactuar con el grupo en una forma espiritual efectiva.

Una persona desea que el grupo lo fertilice con el amor a los demás, en cercanía, y lo conecte con todo lo que está por fuera del egoísmo. Tiene que ver este “más allá del egoísmo” como una realidad más importante que el “Dentro del egoísmo”.

Sólo después de dicho cálculo, cuando el entorno se vuelve más importante para mí que el yo, puedo empezar a absorber sus fuerzas de la vida, en lugar de cerrar la atención en mí mismo. Y entonces, comienzo a crecer.

Este trabajo es sin paradas. Constantemente surgen nuevas Reshimót (genes espirituales de información, registros), deseos y pensamientos en una persona. Tiene que ser capaz de manejar cada segundo, continuamente volver al análisis y la realización de lo que realmente importa: externalidad o internalidad.

Es vital adherirse a los textos cabalísticos, al maestro, y al Grupo. Tal como los cabalistas nos informan, estos instrumentos calibran a una persona correctamente.  Luego, con su ayuda, puede elevarse por encima de sí mismo, por encima del cálculo dirigido al beneficio personal.

Al cultivarse dentro de la semilla del otorgamiento, una persona entra en el vientre del superior, “se pone bajo su influencia, y se somete a su fuerza, su programa y propósito”.  Al pertenecer a sus únicos pensamientos y deseos, ellos se anulan. Esta es la única manera de evolucionar: como una semilla en el suelo y un embrión en el vientre de la madre. Uno tiene que anularse ante el entorno para que le pueda afectar libremente. Esta es la ley espiritual del desarrollo.

Así, poco a poco, aclaramos por nosotros mismos lo que el mundo espiritual es en comparación con el material. Adquirimos una propiedad grande y creciente de otorgar por encima de nuestro deseo egoísta, nos formamos como un embrión, brotamos como un vástago, y finalmente nos convertimos en un árbol que llevará el fruto del otorgamiento.

(33326 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 21/01/2011, “Porque el hombre es el árbol del campo”)

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