Prácticas de tiro usando el arma del otorgamiento

Todo nuestro trabajo se reduce a una línea muy delgada. Debemos avanzar sólo a lo largo de esta línea porque de lo contrario la más mínima desviación eventualmente nos llevará muy lejos de la meta.

Esta línea es descrita por medio de la fórmula: “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. La meta, es decir, el Creador, debe ser nuestro objetivo inicial, desde el primer paso. Pero ¿qué es el Creador como una meta?

Este es el placer de otorgarle Él. Cuanta más energía y esfuerzos tengamos que hacer para agradar a nuestro amado, más lo disfrutamos. El placer del otorgamiento es evaluado por los esfuerzos que tú has realizado con el fin de adquirir el placer necesario y dárselo a tu amado.

Esta meta es llamada “pan de misericordia” o ” fe perfecta”. En relación con ello, podemos evaluar a los “egipcios” en nosotros y a “Israel” en nosotros. Discernimos nuestro deseo de revelar al Creador más y con mayor precisión para darle a Él placer y para disfrutar de ello. Eso significa que debemos adquirir el amor por Él, porque sin amor no se puede disfrutar de darle a alguien.

Por lo tanto, debo discernir la meta desde el principio, tanto como su razón y los medios para realizarlo de acuerdo con las vasijas y las Luces. ¿Cómo puedo hacerlo realidad ahora, sin cometer un error? ¿Qué dispositivo puede ayudarme a apuntar?

¿Qué arma debo usar para disparar mi bala para que llegue precisamente a la meta, que no veo? ¿Qué tipo de barril tiene este cañón? ¿Y cómo es la bala? ¿Quién soy yo, y que deseo utilizo para realizar esto?
Así, en el estado actual necesariamente terminamos con cierto dispositivo que puede servirnos como una máquina de ejercicios, un soporte de experimentación, una instalación que podamos utilizar para conducir experimentos de un soplo. No sólo queremos practicar al blanco, sino la certeza en nuestros esfuerzos por alcanzar la meta, a pesar de que es inaccesible a nuestros ojos.

Este dispositivo es el grupo. Una persona pone la meta final en el plan inicial y se relaciona con los amigos, el grupo, y trabaja en ella como para el Creador. Al poner el grupo en lugar del Creador, se calibra él mismo en ello, pone esfuerzo, y lo tiene ante sus ojos.

Entonces él puede estar seguro de que detrás de esta instalación, detrás de esta “arma de fuego”, está la meta, el Creador. Esta tendencia, la intención, la actitud hacia la meta es lo que trae el trabajo de una persona al Creador.

Por lo tanto, tenemos todas las oportunidades para la construcción de una sociedad humana pequeña o grande, para que por medio de la unión a través del amor al prójimo como a nosotros mismos, adquiramos el amor por el Creador.

(32491 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/11/11, Escritos de Rabash)

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