Sintonízate con la onda del otorgamiento

Si yo realmente deseo que la Luz venga a mí, tengo que pedir la transformación de toda mi vasija espiritual (Kli): desde Kéter a Máljut. En la espiritualidad no puede haber ninguna decisión parcial, en la que estoy “casi dispuesto”, pero no del todo. Debo demandar esta corrección para todas mis diez Sefirót” o los cuatro niveles del deseo: inanimado, vegetativo, animado, y hablante.

Una vez que conozco mi maldad en todos los cuatro niveles, entonces puedo atraer la Luz que Reforma. Mi deseo para que esto ocurra tiene que ser tan intenso que lo sentiré con cada fibra de mi ser, “con mis huesos”.

Sin embargo, si me despierto por mí mismo ahora y comienzo a demandar la Luz Circundante, gritando, y pidiendo la corrección, es genial, pero no ayudará. El deseo al cual la Luz responde debe residir entre las almas, en sus relaciones entre sí.

En otras palabras, necesito inspirarme al cantar con los demás, al danzar, y llevar a cabo ciertas acciones para que todo esto me ayude a participar en el grupo: unido con el entorno y al demandar que él me sintonice con el otorgamiento. Déjalo que me dé el deseo de estar en el otorgamiento y ser uno con los demás.

En la medida de mi afán por la unión con el entorno, recibiré una reacción, un deseo de él. Y si uso este nuevo deseo para apelar a la Luz Circundante, entonces tengo la oportunidad de tenerla trabajando en mí.

Por lo tanto, tengo que motivarme para apelar ante el grupo y en retorno recibo la inspiración de él, lo que me impresiona. Entonces, puedo dirigirme a la Luz Circundante. Después de todo, si apelo al grupo, es un signo de lo siguiente:

  1. Me di cuenta de que no puedo lograr nada por mi cuenta,
  2. Yo deseo otorgar más que recibir,
  3. Los valoro a ellos más que a mí mismo.

En otras palabras, es una petición correcta, esta me forma correctamente en la dirección espiritual. Si yo estoy dispuesto a aceptar todo lo que ellos me dan por medio de la fe por encima de la razón y la emoción, como si fuera de la fuente más espiritual, eso significa que estoy preparado para ser transformado. Lo cual quiere decir que me he elevado por encima de mi egoísmo, haciéndome consciente de que soy un cero total, y ahora deseo la corrección. Y la única corrección que quiero es ser capaz de otorgar.

Dicha petición será contestada definitivamente por la Luz Circundante, puesto que ella corresponde con su naturaleza, “la Luz que reforma”, precisamente. ¡Y pido ser devuelto a ella!

(33677 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 25/01/2011, Talmud Eser Sefirot)

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