Todo depende del observador

Pregunta: ¿Cómo podemos acelerar nuestro avance?

Respuesta: Es muy difícil. Lo sé por mi propia experiencia. Creo que la única posibilidad es a través de la suerte. La mente no funciona aquí, y nada ayudará. Aquí, lo que se necesita es llamado “buena suerte” o suerte, “Mazál” en hebreo.

O más sencillamente, cancélate tu mismo, vuélvete un pequeño engranaje, un mecanismo dentro del grupo: “Lo haré todo como digan mis amigos, hago todo lo que ellos quieran, con menos pensamientos propios”. Toma algún tipo de trabajo y realízalo de forma automática, sin activar tus sentimientos o pensamientos, sólo se inviértete en ello, y aférrate a tus amigos. Eso ayuda.

Pero en general, es muy difícil. Incorporarse adecuadamente en el grupo es el pasaporte hacia el éxito. Tú no necesita nada más. Una vez que te sintonizas en el grupo, descubres que está completamente corregido, que todos los mundos existen en él, y el Creador está en su interior.

Tus amigos ni siquiera sienten esto, pero una vez que te cancelas en relación con ellos, empiezas a descubrirlo entre ellos. Y de repente ves: “Humo Santo, ¿dónde estoy? ¿Nuestro mundo resulta ser el mundo del Infinito? ¿Dónde se fue toda la negatividad? ¡No hay nada de eso aquí! Todo es bello, en absoluta perfección“.

Esta es la forma de ver el mundo una vez que te corrijas. Por ello, en hebreo “mundo” es “Olám”, de la palabra “Nehelám” (desaparecer). Es relativo. Al igual que la teoría de la relatividad, todo depende del “usuario”, del observador.

(33199 – De la Lección 2 en Moscú del 16 de Enero del 2011, “La oración de muchos”)

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