Una variable en la realidad constante

Cuando hablamos de la actitud del Creador hacia nosotros, utilizamos nuestro vocabulario y decimos que Él es “misericordioso”, “colérico” y así sucesivamente. Naturalmente, todo esto existe solamente en relación con nosotros.

Nosotros no merecemos ninguna transformación hecha por el Creador. Pero en la medida en que nosotros mismo cambiemos en relación con la incondicional, inalterable y siempre constante ley de “el Bien quien hace el Bien” merecemos una reacción reciproca.

Yo sería capaz de predecir cómo será esta reacción, si estuviera familiarizado con todos los parámetros internos de mi alma, con todo el sistema y sus condiciones. Obviamente, es un desafío saberlo todo. En lo que se refiere a nosotros, sin embargo, el Creador no cambia. La fuerza que llena toda la naturaleza y sostiene toda la existencia de la creación siempre nos trata con amor absoluto, como “el Bien quien hace el Bien”; por su parte, no existe ningún cambio.

Nosotros mismos desencadenamos todas las reacciones de acuerdo a cuanto cambiamos en relación con esta ley, cuan desarrollados y similares a ella tendríamos que ser ya, y cuan capaces o incapaces somos para lograrlo. Además, depende de nuestra influencia colectiva de una persona en todos y todos en una. Esto es lo que estamos descubriendo ahora en nuestro mundo globalizado.

Sin embargo, decimos que el Creador nos trata bien o mal, algunas veces de esta manera, otras veces de la otra; sentimos que existen buenos tiempos y malos tiempos, festivos y así sucesivamente.  Pero nada de eso existe.  Todo esto es definido por el alcance de una persona. Si no trabajé, no llegaré al estado de corrección ya que no alcancé este grado.

Pero entonces ¿Por qué los tiempos siguen cambiando mientras yo no lo hago? Es así porque estoy vinculado con todos los demás sistemas, otras almas, y todo el mundo debe avanzar. Por lo tanto, las Reshimót (información genética espiritual) se desarrollan constantemente.  Si las realizamos correctamente, nos sentimos bien, de lo contrario, se realizan a través del sufrimiento, y sentimos el mal. Pero las Reshimót surgen solamente mientras la Luz que trabaja sobre ellas es constante.

De igual manera, la Luz que consideramos como “Luz que Reforma” o  “Luz Circundante” tampoco cambia. Continuamos en el mismo sistema inalterado.  Pero yo aspiro a entrar en la Luz, y eso me afecta según el grado de mí anhelo.  De lo contrario, no trabaja en mí.  No hay nada que vaya a cambiar sin mi deseo. Y solo en relación con este deseo, experimento la transformación.

(32709 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/13/2011, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “El conductor de burros”)

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