¿Quién me ayudará?

Shamati # 1, “No existe nadie más que Él” La persona no sólo no progresa en su trabajo [espiritual] [y no ve ninguna compensación por delante], sino [le parece a él] que retrocede, es decir, carece de la fuerza de observar [el deseo del Creador], incluso “por su propio bien”, [mientras que es el Creador quien lo empuja hacia adelante].

Nosotros no creamos un verdadero deseo egoísta que sea capaz de superar cualquier cosa. En su lugar, comenzamos a experimentar debilidad, indiferencia y operamos por medio del piloto automático. “Deja que suceda lo que sea”. Vayamos con la corriente. A veces las cosas son un poco mejores y a veces un poco peores.

Pues sólo superando todos los obstáculos de manera genuina, por encima de la razón, puede lograrlo [avanzar hacia adelante]. ¿Qué significa “realmente sobreponerse por encima de la razón”? Es cuando a pesar de su deseo y pensamientos, sin tener ninguna predisposición a ello, una persona empieza a conectarse con el maestro, el grupo, y los libros. En total, esto es llamado “el entorno” o los alrededores.

Pero incluso en este caso, cuando empieza a conectarse con ellos, sigue siendo arrojado hacia arriba y hacia abajo y en relación con el maestro, el grupo, y las fuentes o los libros. A veces él quiere y, a veces no. A veces cree y, a veces no. A veces está enfermo y cansado de esto, ya veces él se esfuerza hacia adelante, y así sucesivamente.

Mientras las dificultades aumentan, la persona comienza a sentir que no hay nada atractivo o especial en este camino, y nada lo motiva a avanzar. No hay chispa, no hay nada por lo que realmente valga la pena renunciar a su vida, a su carrera y al éxito.

Como resultado, la persona cae. Su caída es seria, real, profunda, muy larga. Por lo tanto, llega a la decisión final de que ni el grupo, ni el maestro, ni los libros, ni el esfuerzo,  le ayudan en el mundo, aparte de la única fuerza de gobierno, el Creador.

Todas las veces que la persona cayó y se levantó, todos los estados que pasaron por encima de él fueron todos para que no sienta la dependencia total y absoluta de nadie, excepto del Creador. Imagina cuánto ha de ser golpeado la persona por todos lados, sacudida, empujada lejos y atraída, y cuánto le es mostrada la existencia de un gran número de fuerzas y las diversas causas de sus estados, para que al final él pueda ser convencido de que no existe nada aparte de la única Fuerza. Si esta no me ayuda, entonces nadie lo hará. Sólo ella vendrá en mi ayuda si lo demando.

De esta manera surge la siguiente necesidad en la persona: que el Creador le ayude definitivamente. La formación de esta demanda no es muy sencilla. No sucede en un momento, sino que gradualmente  emerge en la persona, expresándose vivida, feroz y persistentemente. Como un niño que pide lo que quiere sin importar qué, sólo dale lo que quiere, y no podrás convencerlo de otra manera. Ese es el tipo de estados que tenemos que alcanzar. Y en este estado el Creador realmente nos ayuda.

Sólo a aquellas personas que realmente quieren acercarse al Creador, por lo que no se conforman con poco, lo que significa que permanecen como niños insensatos, les es dada ayuda desde el Arriba, por lo que no podrán decir que lo tengo todo y qué ¿más necesito?

(De la Lección 4, Convención de Berlín del 29 de Enero del 2011)

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