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¿Cómo podemos cambiar nuestro destino?

En la sabiduría de la Cabalá, estudiamos el mundo superior, cómo ha sido hecha toda la creación, y que fuerzas se expanden en nuestro mundo corporal. En el mundo superior hay fuerzas mientras que en el físico, hay objetos que son afectados y son producto de ellas.

Las fuerzas superiores son llamadas, “raíces”, y las inferiores (aquellas que se manifiesta en nuestro mundo) son, “ramas”. No hay nada más por debajo de nuestro mundo ni peor que él. Que ya es bueno.

Todo lo que nos sucede ocurre bajo la influencia de las fuerzas que descienden a nosotros desde el mundo superior, desde las raíces. No hay, nada en nuestro mundo que no se derive de Arriba. Por lo tanto, no tiene sentido culpar a alguien por algo: los demás, otras naciones, el gobierno, y la naturaleza puesto que todo está gobernado por las fuerzas superiores, de Arriba hacia abajo. Si miramos la imagen completa de manera lógica y realista, veremos que todo viene de lo Alto.

Resulta que cualquier problema que encontramos, no importa lo que conlleve, sólo puede ser resuelto si ascendemos al nivel de estas fuerzas superiores y comenzamos a influir en ellas. Por lo tanto, seremos capaces de atraer una influencia diferente sobre nosotros mismos. Es decir, que no seremos afectados por las primeras fuerzas, sino más bien por algún tipo de sus derivadas y el efecto que hemos inculcado. Sólo de esta manera causamos los cambios en nuestro mundo, y por ningún otro medio.

Lo intentamos, a lo largo de miles de años de utilizar todo tipo de métodos y prácticas que afectan a nuestro destino. Y vemos que no vale la pena. No tiene sentido apelar al Creador: Él (alguien a quien imaginamos como el Creador) no nos escucha. Y de todos modos, ninguna de nuestras acciones en este mundo, produce ningún resultado. Al final, todo sigue el curso que debía tomar.

Nosotros, los que hemos vivido en este mundo el tiempo suficiente, vemos todo esto con mucha claridad, por lo tanto, podemos estar de acuerdo con la sabiduría de la Cabalá que establece que en el nivel de nuestro mundo, no hay ninguna solución a nada. Nuestro mundo es el efecto, y todas las soluciones están en el nivel donde se toman las decisiones: en el mundo superior.

Así, a saber, en nuestro tiempo, cuando la humanidad, habiendo llegado a la crisis integral, global, está enfrentando realmente un grave problema, y cuando todo lo que nos está ocurriendo abajo, ya es parte integral de esta imagen, sólo entonces recibimos una oportunidad para influir en esas fuerzas generales de unión.

Esencialmente, tenemos que afectar solamente una única fuerza puesto que sólo hay una fuerza superior que simplemente se divide en sus múltiples sub-fuerzas, las fuerzas individuales que nos impactan.

(34479 – De la Lección 5, Convención de Berlín del 01/29/2011)

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Pregunta: Si todo en nuestro mundo se origina en las raíces superiores, ¿de dónde vienen todo tipo de objetos inventados artificialmente, aquellos que no existen en la naturaleza, tales como un vehículo sobre ruedas, por ejemplo?

Respuesta: Toda la naturaleza es una imagen que aparece en mí, y todo esto desciende a mí desde Arriba. En el mundo espiritual, no hay automóviles, pero existe la noción misma, de lo contrario, ¿cómo podríamos completarla?

En su forma evidente, las raíces del mundo superior se nos manifiestan como cuatro niveles de la naturaleza: inanimado, vegetativo, animado, y hablante. Y el resto desciende hasta nosotros en forma de pensamiento. Todos nuestros inventos artificiales (tales como los misiles y los automóviles) tienen su raíz en el pensamiento superior y no son el resultado de nuestra observación de la naturaleza. No se expanden de manera directa, obligatoria desde Arriba hacia abajo, sino que son inventados por el hombre quien se completa a sí mismo con todas aquellas cosas de las cuales carece en este mundo.

Los cuatro estados de la Luz Directa se expanden desde arriba hacia abajo, desde el mundo del Infinito a este mundo corpóreo, trayendo progresivamente los mundos, los Partzufím, las Sefirót, y sus múltiples combinaciones. Y en cada grado, todo lo que está presente en el inferior, todas sus formas, vienen desde el superior, aunque creemos que en el nivel inferior puede haber formas más desarrolladas porque su carencia de perfección requiere encontrar mayor diversidad y combinaciones de la materia.

Arriba, en el mundo del Infinito, todo se funde en una totalidad, en la unidad integral. Cuán simple es en comparación con nuestro complejo mundo. Pero en esencia, este mundo nuestro no es el más rico, sino que debe dividirse simplemente en tan grande número de integrantes.

Abajo, hay miles de millones de elementos de la naturaleza: minerales, plantas, animales y el hombre, y en cada uno de ellos, hay innumerable multitud de detalles. Pero a medida que ascendemos los peldaños de los mundos, vemos cada vez menos.

Después de todo, para descifrar el concepto de unidad que existe Arriba, en el Infinito, necesitamos innumerables elementos que, cuando se juntan correctamente, puede recrear esta totalidad en nuestro mundo. Y es natural que exista una enorme diferencia entre los grados superiores e inferiores, según la medida en la cual el inferior es más material y, en consecuencia, requiere más detalles.

Además, no hay nada en la inferior que no exista en el superior. Simplemente, los detalles individuales que se revelan en el inferior se vinculan como uno en el superior y, por tanto, son percibidos por ti como un todo. Pero, en realidad, no es una totalidad. Al igual que en el mundo del Infinito, todo se fusiona en uno en cuanto a su objetivo de otorgar, y no vemos ninguna división. Sin embargo, esto no significa que todas estas definiciones no existan.

En el mundo del Infinito, hay un sinnúmero de elementos, pero todos ellos están ligados en un todo, y por lo tanto, es llamado simple, Luz infinita que llena toda la creación. Pero en realidad, no es una “simple” Luz de Néfesh, sino más bien NaRaNJáI de NaRaNJáI (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá, Iejidá), que es “620 veces” mayor a aquello que es sólo percibido como simple.

El grado inferior sólo llega a conocerse a sí mismo de una forma tan “compleja”. Creamos muchas cosas diferentes en esto sólo por nuestra debilidad, puesto que de otro modo somos incapaces de alcanzar el superior. Y cuando alcanzamos el más alto grado, no necesitamos por más tiempo todos estos suplementos.

Toda la abundancia de detalles que tengo en mi grado inferior, tiene su raíz en lo que añadí para completar mi relación con el grado más alto. Pero desde arriba hacia abajo, son los mismos elementos que siguen descendiendo hacia mí.

El mismo mundo del Infinito está presente en nuestro mundo. Y toda la variedad de detalles que agrego o revelo en la naturaleza se derivan del hecho de que soy incapaz de percibir este “simple” mundo del Infinito. Todo a mi alrededor es considerado como el mundo imaginario. Todos los mundos son simplemente “ocultamientos que desaparecen” del mundo del Infinito, donde no hay nada además de deseo (el deseo de recibir) llenado con la simple Luz.

(34741 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 02/07/2011, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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Cuando recibes alcance espiritual, en primer lugar comenzarás a sentir cierto fenómeno espiritual dentro de tu deseo. De repente, entenderás como son llamados y que son.

Y luego, de pronto, empiezas a entender sobre lo que habla el libro y recordarás cómo lo leíste o lo estudiaste esto en algún momento. Usted de pronto recordarás todo lo relacionado con este fenómeno espiritual que se te ha revelado justo ahora.

De inmediato todo se unirá dentro de ti, la palabra que nombra todo esto, la comprensión de este estado espiritual, el recuerdo de dónde fue escrito, y cuando lo estudiaste. Todo esto se hará claro para ti y conectado al fenómeno espiritual que ahora revelas y sientes.

Sin embargo, ¡primero tiene que llegarte la sensación, el alcance, sin palabras! Y a continuación, inmediatamente después, en la medida en que estés listo para ello, aclararás las palabras, las definiciones, y las conexiones.

(35004 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/10/11, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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El lenguaje de las ramas se alcanza cuando asciendes de este mundo y, entonces, en el Mundo Superior revelas las raíces de todo lo que existe en este mundo. Pero la meta no es simplemente conectar la rama con la raíz. ¡Este lenguaje no nos conecta con el mundo espiritual, sino con nuestros maestros! Este es el medio que les ayuda a enseñarnos.

No entendemos el lenguaje espiritual que hablan puesto que no lo aprendimos. Y no tenemos que saberlo porque ya estamos familiarizados con él por nuestro mundo. Es por eso que podemos escucharlo y aprender de ellos sobre lo que sucede en el mundo espiritual.

Tú abres el libro en el que cierto tipo de palabras están escritas. Si no estuvieras viviendo en este mundo, entonces no entenderías nada. Pero a partir de nuestro mundo ya estamos familiarizados con lo que hablan los cabalistas y tú deseas alcanzar la raíz para averiguar hacia qué están señalando en el Mundo Superior, puesto que no dicen una sola palabra sobre el mundo material.

Los cabalistas no describen nuestro mundo ni con una sola palabra. La Torá no está conectada con nuestro mundo y la persona que la interpreta de esta manera se materializa y comete el más grande crimen, creando “ídolos” para sí mismo. Ella habla sólo sobre el mundo espiritual. Sin embargo, con el fin de hablar tu mismo lenguaje, los cabalistas describen el mundo espiritual, usando palabras de nuestro mundo para despertar algún tipo de conexión o actitud de ellos dentro de nosotros.

Esto fue planeado deliberadamente en el pensamiento de la creación para que podamos comenzar a elevarnos de nuestro mundo al mundo espiritual. Por lo tanto, tenemos que tomar todos los medios para la existencia en este mundo.

(35001 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/10/11, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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Pregunta: ¿Qué etapas debe atravesar una persona cuando llega a la ciencia de la Cabalá?

Respuesta: Cuando una persona empieza a estudiar, primero aprende a percibir este mundo de forma correcta, incluso si estudia un nivel elevado, la siguiente dimensión donde estamos todos juntos unidos, es decir un mundo integral. Incluso, al estudiarlo, en realidad empezamos a entender cuán separados estamos el uno del otro aquí en este mundo, y cómo cada uno de nosotros se come a todo el sistema en lugar de trabajar para complementarlo juntos con todos.

Cada persona existe como una célula cancerosa en lugar de existir como un cuerpo común. Esta sensación y entendimiento llega precisamente al estudiar el estado global del sistema. Entonces después la diferencia entre estos dos niveles: el superior que está unido en armonía, y nuestro nivel, el cual está completamente dividido en individualistas y egoístas, comienza a sentirse de manera muy aguda.

Al estudiar juntos con los otros amigos de todo el mundo, la persona empieza a atraer la fuerza de desarrollo para sí, la cual gradualmente le influye. Esta fuerza está presente dentro de la naturaleza y empieza a cambiar a la persona y a hacer que se conecte con los otros. Como resultado, la persona empieza a percibir este mundo como un solo sistema común.

Esto ocurre de forma natural, desde adentro, pero no de forma artificial, de la manera en que hoy en día, forzosamente, conectamos una cosa con otra. Entonces la actitud de la persona hacia el mundo, la vida, y hacia sí misma cambia, así como sus planes de vida. Y debido a que empieza a sentir el mundo de una mejor manera, más correctamente, y de forma más global, el mundo se vuelve para ella transparente.

Él ve las conexiones operando detrás del cuadro externo del mundo, alrededor de todas las partes de la realidad. Es como un bordado: al derecho tú miras las flores, mientras que al revés ves los hilos conectados que enlazan todas las partes juntas.

La persona ve todo esto y no está por más tiempo en la oscuridad. Siente cómo todo está conectado. Por lo tanto, se hace más sabia y deja de actuar neciamente. Esta es la primera fase al llegar a la ciencia de la Cabalá.

Después, cuando la persona ingresa más profundamente, empieza a revelar los niveles de conexión entre todas las partes de la realidad. Empieza a trabajar con todas estas fuerzas de conexión. Entonces se hace más claro para ella que todos en este mundo actúan como marionetas con hilos.

Él ve cómo todo está controlado por estos hilos, los cuales se extienden desde el revés del “bordado”. Nosotros, quienes vivimos en este mundo, no tenemos libertad de elección. Nuestro comportamiento está determinado por los genes, hormonas, y las fuerzas que nos gobiernan. Pero esta persona llega al nivel donde se toman decisiones y puede determinar por sí misma cómo comportarse y qué tipo de futuro quiere ver.

Es por esto que la persona ve el sistema general de forma correcta y llega a incluirse en el mismo, llegando a una opinión con este. Su deseo empieza a actuar junto con el deseo del sistema. Esta es la segunda fase del alcance. Después de eso existen más fases, todas juntas son cinco.

(De mi lectura en París del 1 de Febrero del 2011)

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Nosotros recibimos tanta Luz cuantos Kelím, deseos, tenemos. Es por esto que en nuestro mundo estamos muy lejos del verdadero estado. Este está oculto de nosotros por muchos velos y niveles, y sin tener muchos Kelím, medios y componentes, no seremos capaces de revelar la Luz.

La creación es “existencia de la ausencia”. En otras palabras, el único Creador existente deseó crear algo fuera de Él. Esta cualidad que hace la diferencia, algo fuera de Él, se llama “creación”.

El Creador desea que la creación alcance el hecho de que esto está fuera de Él, que supere la brecha entre ambos, y que alcance el estado que anula la creación y la brecha entre ellos. Por lo tanto, una persona en este mundo debe verse como si estuviera exclusivamente en frente del Creador. No hay nadie a parte de Él. No hay nada fuera del Creador, incluso ni la persona en sí.

Solamente en mi percepción y sensación hubo esta ilusión que creó una existencia fuera de la única Fuerza, el Creador. Todo lo que yo pueda imaginar fue creado deliberadamente, entonces tendré algo de qué agarrarme, permitiéndome alcanzar al Único a partir de muchos Kelím.

Dentro de este Único no existe el “yo”. Está escrito, “El Creador es nuestro Dios, el Creador es uno”. Todo se incluye en Él. Esto es lo que el hombre tendrá que alcanzar. Y es así cómo él “saltará” sobre el abismo que hay entre la “existencia de la existencia” y la “existencia de la ausencia”. Esto es lo que debemos alcanzar.

Todo lo que tenemos, incluyendo el gran mundo, los mundos espirituales, la ruptura, los Kelím, los amigos, todos los medios, y todo el método están destinados sólo para que corrijamos nuestra percepción de la realidad y reconozcamos que a parte de la única Fuerza, no hay nada, ni yo mismo.

Lo que me circunda está formado de esta manera con el fin de ayudarme a alcanzar la unidad. Siempre estoy parado en frente del Creador, y no hay nada entre nosotros. Es así como una persona tiene que sentir la realidad en su percepción. Baál HaSulám escribe sobre esto en Shamati # 67:

Aquel que piensa que está engañando a su amigo, está realmente engañando al Creador, ya que en lugar del cuerpo del hombre existe sólo el Creador. Esto se debe a que esta es la esencia de la creación, que el hombre es llamado “criatura” sólo con relación a sí mismo. El Creador quiere que el hombre sienta que él es una realidad separada de Él; pero excepto esto, todo es “toda la tierra está llena de Su gloria”.

Por lo tanto, cuando mentimos a un amigo, uno está mintiendo al Creador; y cuando entristecemos a un amigo, uno está entristeciendo al Creador. Por esta razón, si uno suele hablar la verdad, esto le ayudará con respecto al Creador.

Si la persona avanza hacia la revelación de la unidad, entonces ve todo como un medio que lo ayuda a revelar al único Creador. Está escrito, “Levántate, Creador, y Tus enemigos se dispersarán”. En otras palabras, una persona ve que todas las molestias realmente no lo son, sino que son Kelím, medios. Al unirlos en uno solo, dentro de ellos, la persona revela la Luz, hasta que todos ellos se funden en una Luz.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Febrero del 2011, Escritos de Rabash)

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Pregunta: Hay situaciones en la vida en las que si alguien me insulta, me hace sentir herido y degradado. ¿Cuál es el orden exacto para analizar este tipo de situación?

Respuesta: En nuestro estado actual, somos incapaces de decir cuál es la actitud correcta hacia la realidad. Estamos confundidos, estando en la mitad entre el cielo y la tierra. Yo no he revelado al Creador aun, pero tampoco está en total ocultamiento. Yo percibo como revelación todo tipo de dichos, expresiones, frases sabias, y piezas de conocimiento, pero eso no es así. Todo se ha mezclado dentro de mí.

Por eso es que Baál HaSulám escribió en la “Introducción al Talmud Eser Sefirót” que durante estos años una persona tiene que maximizar el foco de su desarrollo. Este es un período de gran confusión, donde yo no puedo entender la verdad, pero tampoco estoy de acuerdo con la mentira. Yo simplemente soy empujado de un lado a otro.

Por un lado, no hay nadie más que el Creador. Yo estoy parado en frente de Él. ¿Entonces, como debería tratar la realidad si la única cosa a mi alrededor es Él? ¿Y dónde estoy yo? ¿Él me ha gritado, debería yo responderle a Él con gritos? ¿Pero si es el Creador, eso significa que tengo que contenerme todo el tiempo? ¿Debería yo mantenerme totalmente humilde, incluso en frente de una amenaza de muerte? A veces uno ve las cosas de esta manera.

En realidad, no hay ningún gran consejo que se le pueda dar a una persona en estos casos porque ella está sujeta a cambios a cada segundo. Es por eso que los cabalistas prescriben un orden específico de acciones para nosotros, el cual es determinado por el ocultamiento.

¿Por qué ellos nos dan estos consejos? Porque nosotros estamos sujetos a la influencia de dos fuerzas. El Creador no creo un simple estado donde yo me encuentro frente a Él y Lo revelo sin estar distraído por algo. ¿Quién soy “yo”? Yo soy la fuerza de separación y desunión con el Creador. Por otra parte, estas fuerzas aparecen ante mí como yo mismo y también como lo que está a mi alrededor, pero no como el Creador. Para mí, el Creador es una idea invisible e imperceptible.

Las fuerzas de desunión lo ocultan a Él de mí y yo tengo que unirlas dentro de un todo. Estas fuerzas me distancian y me separan del Creador, cubriéndolo a Él. Ellas se dividen en dos mundos: interno y externo. En esencia ellas pertenecen a una naturaleza de desunión, de deseos egoístas, pero ante mí parecen duales, como fuerzas opuestas.

Yo tengo que unirlas con las otras y discernir precisamente la desunión en ellas. Viendo las acciones, los pensamientos, los deseos y todo lo que existe a mi alrededor. Yo conecto lo interno y lo externo, haciéndolo solamente para lograr la unidad. En este caso, si soy capaz de hacer esto, yo no cometo errores.

Tenemos que aplicar aquí solo un principio: “Una persona juzga las cosas de acuerdo con lo que ve”. Yo no trato de alcanzar a Quien se oculta de mí. Pero tan pronto como yo uno todas las fuerzas, las mías y las de los otros en un todo, yo descubro dentro un solo Creador.

(34958 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Febrero del 2011, Escritos de Rabash)

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