Crece de manera juguetona

Pregunta: Usted toca un tema de alta importancia cuando habla acerca de trabajar con el entorno.

Respuesta: Yo no hablo acerca de ningún asunto de gran importancia. Yo hablo de la realización inmediata de lo que es necesario que suceda entre nosotros. No está por encima de nosotros, sino que está en el nivel de nuestra visión, al nivel de nuestros corazones.

Pregunta: ¿Pero no trabajo yo conmigo mismo artificialmente?

Respuesta: Claro, artificialmente. Nosotros reconocemos y admitimos nuestra hipocresía. Si, nosotros jugamos, nosotros “mentimos” abiertamente.

Por ejemplo, ahora mismo, mi nieto está ocupado con un camión de basura de juguete. El busca la basura alrededor de la casa para ponerla dentro del camión. ¿Es eso un juego? Si él fuera capaz de explicártelo, entenderías que esa es la vida. Sin embargo, ustedes, los adultos, están jugando con sus juguetes. Él lo ve de esta manera, nosotros de la manera opuesta. Estos son dos niveles, y no hay nada que puedas hacer al respecto.

Así, yo sé que estoy sumergido en mi deseo egoísta, que yo odio a mi vecino, y que solamente pienso en mí mismo. Nada más me interesa, y vengo al grupo a recibir aun más porque no puedo recibir mayor satisfacción por ninguna de las cosas que previamente tenía.

Mis vecinos están satisfechos con su posición, y ellos me miran como si yo estuviera bravo: “¿Qué quiere él en la vida?” Sin embargo, no es suficiente para mí, y es por eso que estoy aquí.

Día tras día, yo sigo descubriendo el odio y el desdén de todos. Yo no necesito a nadie y nadie me importa más que mi querido yo. Yo estoy atento a todo esto pero al mismo tiempo sé que elevarme a un nivel más alto significa salir de dentro de mí, de mi deseo, de mis pensamientos, hacia algo completamente diferente. Yo deseo nacer de nuevo.

Así es que yo juego en mi nivel, en mi egoísmo, como si yo ya estuviera en un nivel superior. Naturalmente, todo esto es fingir un juego. Es todo una mentira, pero una mentira útil. No tengo otra posibilidad de desarrollo, a menos que juegue un juego de algo que yo quiero alcanzar.

Esto es lo que hacen los niños, las plantas y los animales. Esta es la condición que opera en toda la naturaleza. Cada elemento que se quiere desarrollar en el consumo y la emisión de determinada materia se vuelve cierta imagen, un modelo de lo que estamos aspirando a alcanzar. Esta debe esforzarse hacia su forma futura.

Después, la Luz superior viene. Cuando el desarrollo es causado por la naturaleza, esto sucede automáticamente. Las plantas y los animales no saben como ellos se desarrollan, y sin embargo, la Luz también opera sobre los niveles inanimado, vegetativo y animado.

No existe otra fuerza, pero nosotros debemos evocar esta Luz con nuestros esfuerzos, nuestra comprensión, nuestro análisis, nuestras estimaciones, nuestro entendimiento y nuestra minuciosidad. No solo necesitamos estar presentes en esta creación, nosotros necesitamos controlarla.

Esto es realmente un juego. Esta escrito que el Creador juega con el leviatán. Él, de hecho, juega. Cualquier cambio que ocurre cuando algo o alguien va de un estado a otro, es un juego. Después de todo, nosotros los evocamos jugando un juego de algo que no hemos alcanzado o adquirido aun, algo en lo que no nos hemos convertido. Esto es algo muy serio.

(35395 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 02/15/2011, Escritos de Rabash)


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