Cuando la Fuerza Superior te desgasta

El programa de la creación se llevó a cabo en nosotros bajo la influencia de dos fuerzas opuestas. Por un lado, hemos ido avanzando a través del desarrollo egoísta hasta el momento. Por otro lado, en un momento determinado, una fuerza adicional se desarrolla dentro de nosotros: el “punto en el corazón“, el deseo de aspirar a la equivalencia con el Creador. Este deseo, aunque inconsciente y confuso por el momento (¿por qué, para qué, cómo?), empieza a empujarnos hacia adelante.

Con el tiempo, emergerá en todas las personas. Sobre la base de lo que está sucediendo en el mundo de hoy, el proceso irá muy rápido. Después de todo, no nos queda mucho tiempo: 229 años hasta que se cumplan los seis mil años. No es el tiempo prolongado en el que la historia ha estado preocupada.

La sabiduría de la Cabalá afirma que no hay necesidad de estos siglos tampoco. Cuando el punto en el corazón comienza a emerger en la humanidad, incluso en su parte más pequeña, literalmente, un par de años son suficientes para corregir y completar todo, para llegar al estado final de la corrección integral.

En ese caso, todo nuestro mundo se elevará al próximo nivel en términos de su llenado interno. Nada le pasará a él, ascenderemos en nuestras sensaciones, percepciones, y en lo que nos será revelado. En nuestra vida, nos elevaremos a la dimensión más alta, donde nos sentiremos verdaderamente infinitos y completos.

Hoy en día, los puntos en los corazones de la gente son “incubados” progresiva y rápidamente. Una persona se familiariza con esta nueva sensación, aspiración, y se siente como si fuera señalada o rechazada de algo. En los principiantes, ésta sensaciones se manifiesta como buena o mala: me siento bien o me siento mal.

Uno cae en la depresión, después de lo cual se mejora algo en la vida, salen a la superficie un propósito y algunos destellos de Luz hacia adelante. Y entonces todo se aplasta de nuevo, seguido por la reaparición de la Luz, paso a paso.

Baál HaSulám describe en el artículo “No hay nadie más aparte de Él“: Y el beneficio de los rechazos es que a través de ellos una persona recibe una necesidad y un deseo completo de que el Creador lo ayude, puesto que ve que de lo contrario está perdido.

En otras palabras, el Creador nos está desgastando. Él, paso a paso, durante un largo período de tiempo, durante el tiempo que sea necesario, nos mantiene “aterrorizados”: un poco mejor, un poco peor, y así una y otra vez. A veces, pensamos que no puede ser mejor, y otras, que no puede ser peor. Entonces comenzamos a acostumbrarnos a uno y otro y empezamos a darnos cuenta de que todo es transitorio. Pero, ¿hay un final para esto, o es un proceso sin fin? Las frecuencias cambian, ¿y qué?

Y aquí es donde entra el libre albedrío, la libertad de moverse hacia adelante. No puedo forzar mi propio progreso. Iré en círculos, cambiando de un pie al otro, de un estado a otro, de mejor a peor, de peor a mejor, y así sucesivamente. Seré capaz de seguir adelante sólo si aumento mis deseos e impresiones gracias al entorno. Mi punto sigue siendo un punto. Nunca seré capaz de mejorarlo por mí mismo. No se “expandirá” ni se convierten en una vasija compuesta por diez Sefirót, en la que sentiré el mundo espiritual.

Seguirá siendo un punto hasta que comience a conectarme con otros, con aquellos que me rodean. Tengo que seguir haciéndolo. Por lo tanto, cuando se forma un punto en el corazón de una persona, después de un tiempo, él o ella son traídos a un grupo. Pero incluso en el grupo, la persona no comprende inmediatamente lo que está pasando con él y lo que debe hacer. Lo que debe hacer, sin embargo, es construir una relación con los demás.

(34366 – De la Lección 4, Convención de Berlín del 01/29/2011)

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