Diagnóstico espiritual, una ruptura total

Pregunta: Si todo nuestro trabajo es encontrar el lugar de nuestra ruptura, ¿De qué carecemos entonces para hacerlo?

Respuesta: ¡Tú simplemente no quieres revelarlo! ¿Por qué deberías revelar tu envidia y tu odio? Es mucho más fácil y más seguro permanecer apáticos.

Una persona siente que simplemente los amigos, “los otros”, parecen no existir. En la Cabalá, “el otro” es una persona a la que siento como si estuviera fuera de mí. Sé que se supone que todo el mundo está dentro de mí si mi percepción de la realidad es correcta, sin embargo, aun los siento como extraños en relación a mí, alguien que está lejos y es aborrecible. Y me asusta: ¿Realmente odio tanto las partes de mi propia alma? ¡Así exactamente se siente la fuerza de la ruptura! ¡Sé que es una mentira, y quiero arreglar mi vista distorsionada!

Intenta ver que todos los amigos están relacionados contigo. Más aun, todo el mundo ve ya cuán redondo e interconectado es este. Pero no llegamos a esta conclusión desde el lado externo debido a la carencia de elección. Esto es lo que el resto del mundo hace, consiguiendo golpes que apuntan en la interconexión de la gente. Nuestro camino es interno y de esta manera, nosotros descubrimos gradualmente que somos un todo y estamos vinculados en un sistema integral.

Sabiendo todo esto, miro a mi alrededor y veo que las personas son ajenas a mí. No siento lo que están pensando, lo que desean. Además, ni siquiera me preocupan, soy incapaz de mantenerme enfocado en ellos, y mucho menos de sentirlos. ¡Ni siquiera a uno de ellos!

En otras palabras, me doy cuenta que es una ruptura total: estoy enfermo con una enfermedad horrible. De hecho, veo que he perdido totalmente mi sensibilidad, mi capacidad de sentir todas esas partes que deben volverse mías. Estoy desintegrando como un cadáver. Después de todo, la muerte es cuando la fuerza de la vida deja el cuerpo y empieza a convertirse en polvo. Me siento como si estuviera perdiendo mis brazos y piernas. Entro en pánico.

Puedo ver y sentir todo esto en los órganos de percepción (Kelím) que evolucionan en mí gracias al estudio de la Cabalá y que en el futuro se convertirán en mis propiedades de amor y otorgamiento. Pero el amor comienza con nuestra revelación del odio hacia los demás, y empezamos a odiarlo dentro de nosotros mismos.

Y ahora estoy viviendo este odio, mi incapacidad para sentir al otro porque no me importa. Y aún peor que eso, mido mi éxito según sus fracasos. Cuanto peor se sientan, mejor me siento. Qué percepción pervertida y distorsionada es esta, y cuán ciego soy que pienso en los demás de esta manera.

Rabásh da un ejemplo de una persona que repentinamente descubre que el niño del lado quien lo enoja mucho es en realidad su hijo. Es posible reparar esta imagen sólo si te esfuerzas por ver cómo todos en el grupo están dispuestos a corregir juntos esta distorsión.

(35220 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 13 de Febrero 2011, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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