El “sistema análogo” del mundo espiritual

Pregunta: En algún momento el desarrollo de los mundos parece ramificarse en dos direcciones.  Luego del rompimiento de los Kelím, el mundo de Atzilút nace de ellos bajo las condiciones de la Segunda Restricción (Tzimtzúm Bet), pero los Partzufím del mundo de Adám Kadmón continúan surgiendo uno tras otro por encima de Tábur Galgálta bajo las condiciones de la Primera Restricción (Tzimtzúm Álef). No queda claro cómo es que estos procesos se sincronizaron unos con otros.

Respuesta: Después de los Partzufím Galgálta, AB y SAG (Kéter, Jojmá, Bína) por encima del Tábur Galgálta, tienen que surgir los Partzufím ZA y Máljut (MA y BON). Todos los cinco Partzufím tienen que nacer porque el grado tiene que estar completo. Esto se debe a que hay una pantalla y Reshimót y estos tienen que realizarse. Si existe un deseo, Luz y una pantalla entre ellos, entonces es imposible detenerse a medio camino. 

Si te preocupa cómo se sincroniza todo esto, entonces ten confianza que todo ocurre simultáneamente y una cosa no interfiere con la otra. Piensa en la atmósfera que está saturada de millones de ondas de radio de todos los rangos, algunas de radio, otras de televisión, internet o teléfonos móviles, ¿Interfieren entre sí?

Cada país lleva un control de las señales de radio. Existe un localizador muy potente y  sensible que recoge todos los rangos de las ondas y registra todos estos sonidos de radio. Si alguien más adelante desea saber si hablaste por teléfono en un día específico a una determinada hora, puede tomar esta grabación de millones de rangos de onda, colocar un filtro y extraer tu voz. Ningún rango interfiere con el otro.

De esta forma los Partzufím del mundo de Adám Kadmón no interfieren con el nacimiento del mundo de Atzilút. Cuando Baál HaSulám lo describe en el Talmúd Éser Sefirót, no especifica que hay miles de millones de acciones paralelas que se están llevando a cabo. Pero, todo esto se une. En el mundo espiritual, no existe el tiempo. Este se construye como un sistema análogo en donde todo sucede simultáneamente y no está dividido por la noción del tiempo. No es necesario esperar que los grados se desarrollen unos tras otros. Todos estos estados surgen automáticamente y el sistema existe en esta forma específica.

El sistema que opera bajo el otorgamiento no tiene ninguna limitación porque el único cálculo que tienes que hacer es sobre ti mismo: sobre tu resistencia interior. No tienes que considerar los factores externos. No existen restricciones del exterior. Si quieres otorgar, entonces adelante, ¡otorga a todo este sistema! Es debido a esto que no te encuentras limitado por nada, no molestas a nadie y nadie te molesta. El cálculo lo haces solamente con tu propia naturaleza.

Por lo tanto, el sistema espiritual trabaja por encima del tiempo y no tiene ninguna restricción debido a su saturación.

(De la lección sobre el Talmúd Éser Sefirót del 27 de Diciembre del 2010)

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