El provecho de la Luz viene de la oscuridad

Nuestro camino espiritual comienza en el estado de este mundo. A partir de aquí comenzamos gradualmente a alcanzar su naturaleza, la naturaleza de la creación, el deseo de disfrutar en beneficio propio. Adquirimos una parte de este deseo a través de un desarrollo natural en el egoísmo material de una generación a otra.

Entonces nos encontramos ante la necesidad de adquirir el deseo de auto gratificación en el nivel humano. Atravesamos los niveles inanimado, vegetativo, y animado dentro de sus fronteras, pero la única manera de adquirir el nivel humano es al oponerse al Creador.

Ahí es donde comienza el trabajo espiritual: De conformidad con la Luz y sus cualidades, tenemos que transformar nuestra cualidad natural, el deseo de disfrutar, por el principio, “el provecho de la Luz es alcanzado desde de la oscuridad”. Estas dos cualidades se desarrollan en nosotros por igual, primero una y luego la otra, a través de ascensos y descensos.

Esto sucede de la siguiente manera: Al principio la persona recibe un deseo o impulso por algo desconocido. Luego es llevado al grupo y a los estudios, donde empieza a hacer acciones cuyo significado ni el mismo las entiende todavía. Sin embargo, evoca una pequeña iluminación sobre él. Y luego él avanza.

En este estado la construcción espiritual HaVaYáH también está presente, y la persona se desarrolla dentro de ella en los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano del nivel humano. Con el tiempo comienza a pensar en esto y después, tal vez incluso a prestar atención a las palabras que le han dicho, es necesario adquirir el atributo del otorgamiento. Él empieza a jugar a este juego, haciéndolo a conciencia, como un niño. Y a pesar de que es sólo un juego, se le llama “Fe por encima de la razón“. Es como si la persona ascendiera por encima de su razón y parece que quisiera el otorgamiento. Al menos, él dice que aspira al amor por el prójimo.

Incluso si ocurre “como si” todavía está actuando junto con el grupo y está inspirada por los amigos, en virtud de la envidia, un gran deseo, y el amor propio. Él habla de la cualidad del otorgamiento y es penetrada por esta idea. Por lo tanto, evoca sobre sí mismo la Luz que Reforma. La persona no sabe toda la verdad sobre el desarrollo espiritual, pero la Luz lo influye y, por tanto, gradualmente, cambia.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 22 de Febrero del 2011, Escritos de Rabash)

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