El punto central de la libertad

La clave es encontrar dónde tenemos algún grado pequeño de libertad personal, entre nuestras propiedades, todo lo que pasa con nosotros en pensamiento o en acción, para formar un pensamiento o deseo. En otras palabras, ¿se nos ha dado algún espacio para un pensamiento, deseo o acción independiente?

Un cuerpo creciente de evidencia científica sugiere que todo depende en los genes, hormonas e información que fue inculcada dentro de una persona. Y si hace cientos de años pensamos que el hombre es libre en su vida y que todo depende de él, ahora entendemos que su comportamiento es determinado por los padres que tuvo y las características genéticas que recibió.

No dependió de la persona cuándo y en qué familia nacer, con qué características y qué tipo de educación recibió. Desde la niñez, él o ella fueron imbuidos con cierta actitud de ser y de vida y para cuando alcanzó los 15 años, su carácter ya estaba totalmente formado.

Una persona entra a la vida sin tener nada por sí mismo, solo lo que recibió del nacimiento, educación, y todo lo que después recogerá del entorno en el que terminará cuando alcance los veinte años de edad y se vuelva un adulto. El entorno le dictará todo su comportamiento y las decisiones que tomará, y le guste o no, el tendrá que observar el mismo sistema de valores que se aceptan en la sociedad.

Aun si una persona deseara ir en contra de la sociedad, dependería totalmente de ella porque el entorno determina todo para él y este no tiene ninguna relación con esto. ¿De dónde entonces tendrá él, pensamientos o deseos independientes, de qué estrella distante? 

En cualquier caso, ellos no serán autónomos. La única acción autónoma fue la creación del ser creado “a partir de la ausencia” (Iésh Mi Áin). Solo el Creador es capaz de crear algo que no tiene historia, algo totalmente nuevo.

Más aun, si mi estado actual incluye todas las condiciones preliminares posibles y las fuerzas que lo producen, entonces todo lo que se deriva de ellos es un resultado obvio, que es consecuencia de que no tengo libertad. Yo vivo de acuerdo con cierto programa que pasa por mí sin dejarme opción; yo actuó como una maquina o un muñeco que es jalado por hilos en todas las direcciones.

Somos el producto de todos estos extraños, de todas las causas internas y externas y dentro surgen varias fuerzas unidas que nos gobiernan. Incluso aun que parezca que una persona puede hacer algo independientemente, tampoco es una acción autónoma, simplemente lo que estas fuerzas le permiten hacer a él o a ella.

Y ahora, hay una oportunidad de encontrar el libre albedrío. Si una persona evoluciona empleando la sabiduría de la Cabalá, esta agrega una fuerza adicional en él, la fuerza opuesta a la actual naturaleza de uno. Y entonces, entre estas dos fuerzas opuestas, una persona encontrará el punto de su libre albedrío.

Por una parte, está el poder de la naturaleza del hombre y este completo mundo corporal, con todo lo que hay en él; y por la otra, está el poder de la Luz que viene de Arriba. Y entre ellos, en el medio, tenemos un punto neutral donde uno puede tener voz. Una persona puede alcanzar una condición donde ambas fuerzas se igualan y entonces él o ella recibirán el libre albedrío.

(35704 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/18/2011, “La Libertad”)

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