Estoy mintiendo, pero con honestidad

Pregunta: Una cosa es jugar algo con alguien, pero otra cosa es jugar en el interior, de forma artificial. ¿Cómo hacer esto?

Respuesta: Tú entiendes que debes pasar de un estado a otro. Estás experimentando uno de los estados en este momento, pero el estado que deseas alcanzar todavía está en tu imaginación. Lo dibujas en tu mente e imaginas cómo puede ser.

Si yo te preguntara: “¿Qué es exactamente lo que imaginas? ¿Qué quieres alcanzar? “Tú dirías: “amor y otorgamiento”. Bueno, ¿no estás mintiéndome? ¡Por supuesto que sí! Pero se te ha dicho que tienes que otorgar, y parece que estás de acuerdo con esto.

Muy bien. Tienen amigos, así que empiecen a construir esta relación de amor y otorgamiento entre todos ustedes. Adelante.

Pero ahora ya no estás de humor para ello… Bueno, eso es natural. No se supone que quieras hacer esto. Sólo llevar a cabo simples acciones mecánicas. Siéntate junto a los amigos, piensa un poco, o tanto como te sea posible. La clave es que la Luz llega cuando estudias y luego, de repente, sientes que gradualmente estás de acuerdo con esta aspiración y con este desarrollo.

Ahora bien, es importante que avances en esta dirección. No lo quieres mucho en el interior todavía, pero ya sabes que esto es importante. Los estados van cambiando y así es como avanzas. Te mueves bajo la influencia de la Luz, pero también eres capaz de hacer las cosas que se supone que debes hacer.

Esta es la razón por la cual ocurrió la ruptura de los Kelím. Fue para preparar las condiciones necesarias para nosotros: Somos capaces de comenzar a atraer la Luz que Reforma a través de simples acciones físicas, sin ningún deseo. Existo entre todos y los odio a todos. No me puedo concentrarme, de hecho, soy incapaz incluso de pensar en el amor y otorgamiento. No me importan los amigos. Quiero estar a solas con el Creador en el mundo entero.

Sin embargo, todavía hago algunas acciones ligeras de manera externa, incluso si no me gustan y aunque sólo sea capaz de hacer lo que me dicen. Este es el comienzo.

Y entonces el odio se vuelve aún más evidente. Sin embargo, junto con él, la importancia de la meta también se hace más evidente. Veo cuán importante que es  alcanzar el otorgamiento y cuán lejos estoy de él.

Y, por último, la importancia alcanza el límite. El otorgamiento es la única cosa que quieres, pero por otro lado lo odias y eres incapaz de ello, eres cortado completamente de él. Allí es entonces cuando gritas, cuando estos dos polos asumen su forma final en tu percepción y alcanzas su poder final.

Esto es lo que se conoce como la “puerta de las lágrimas de los pobres de espíritu”. Sientes que no tienes nada y ya no puedes tolerar eso.

(35391 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/15/11, Escritos de Rabash)

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