La enseñanza del exilio

Una persona existe en este mundo y se desarrolla dentro de su deseo de recibir placer. Para dirigir este deseo hacia el desarrollo que coincide con su nivel, una persona recibe educación.

Durante miles de años, el pueblo de Israel ha venido desarrollándose en el exilio.  De acuerdo con el crecimiento del deseo egoísta, se les enseñaba la Torá como “La enseñanza del exilio”. Se les enseñó a vivir para sí mismos e incluso en contra de los demás.

Quiero estar por encima y ser más inteligente que los demás; necesito tener más respeto de los demás, me examino a mí mismo en relación con los otros.  Esta es la correcta educación en la etapa en que nuestro deseo egoísta crece y se entiende sólo el lenguaje de la recepción, la adquisición de todo en función de su desarrollo interior, del despertar de las Reshimót (genes informativos). Esta es la educación de la población durante el período de exilio.

Entonces, un punto en el corazón despierta en la persona y él o ella cambia a una educación diferente: a través del grupo o su prójimo.

La diferencia es crucial. En el pasado, una persona estaba buscando un mayor beneficio en el deseo de recibir. La Torá del período de exilio intentaba acelerar el desarrollo del egoísmo, para darle un impulso. La Torá fue utilizada como religión, es decir, como el “veneno mortal”, con el fin de comprender y hacer realidad el principio de “Creé la inclinación al mal” tan rápido como sea posible.

Al final, después de haber realizado y agotado nuestro deseo egoísta, empezamos a hacernos la pregunta acerca del propósito de la vida. Con esta pregunta fundamental, con el punto en el corazón, hemos llegado al grupo.

(34710 – De la parte 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 02/07/2011, Escritos de Rabash)

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