La matriz de la unicidad

Noventa y nueve por ciento de los cambios en nosotros, ocurren mientras no lo vemos y no estamos conscientes de ellos aun cuando influimos y apresuramos esos actos al esforzarnos por ser corregidos.

Pero tienen lugar justo como en el proceso físico en nuestros cuerpos en el que tampoco necesitamos pensar acerca de ello.

No soy el que tiene que bombear sangre en mis arterias y no es mi trabajo asegurarme que mi sistema nervioso y linfático, así como todos mis órganos, funcionen bien. Si acaso, puedo “desconectarme” del todo y caer en un modo durmiente, no preocupándome por nada, y mi cuerpo continuará viviendo e incluso creciendo.

En el desarrollo espiritual ocurre de la misma manera. Hay muchos procesos de los que no necesitamos estar conscientes y determinar su forma y orden. Existe un intervalo muy estrecho donde tomamos nuestras propias decisiones y damos entrada a nuestra participación. Y es suficiente, ¡Es todo lo que necesitamos para lograrlo todo!

Revelamos la “unicidad”. Y mediante esta unicidad, la adhesión a la que aspiramos, adquirimos el conocimiento de todos los elementos del sistema que no conocemos. Se me dio el libre albedrío para que trabaje en adquirir la adhesión con el Creador. Se me dice que si cambio mi intención hacia una intención altruista, llegaré a entender al Creador. Y si entiendo al Creador, ¡entonces el sistema entero se abre para mí y lo comprendo todo!

Por lo tanto, no necesito trabajar en todo el sistema y examinarlo todo con el fin de aprender, explorar y entender toda esta increíble diversidad y vasta multitud de fenómenos. Ya que adquiero el deseo de otorgar, entiendo todo lo que tiene lugar dentro de este.

Trabajamos en un campo diminuto mientras todo el gran mundo nos es revelado. Está escrito, “Haz una abertura para mí, del tamaño del ojo de una aguja, y yo te abriré las puertas del mundo superior”. De otra manera sería imposible aprender este sistema ilimitado de una complejidad infinita que tiene un incontable número de partes conectadas, mediante un constante cambio en los posibles lazos y cada uno mediante su libre albedrío define los cambios para todos los otros.

En matemáticas, sabemos cómo definir un factor desconocido mediante otro en una ecuación. Si tenemos dos factores desconocidos, entonces necesitamos dos ecuaciones. Pero en este caso, estamos tratando con un número infinito de componentes desconocidos, así que necesitamos un número infinito de ecuaciones conectadas en un sistema. Así, esta es una matriz con un incontable número de condiciones, cada una de las cuales cambia de acuerdo con su propia ley.

No podemos resolver tal problema ya que nuestra mente corporal es incapaz de lograrlo. No poseemos los instrumentos matemáticos para enfrentarlo en primer lugar. Pero podemos lograrlo en el mundo espiritual porque desarrollamos Kelím de otorgamiento (adquirimos deseos para otorgar) y recibimos el poder sobre todo lo que hay dentro.

(36286 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 02/24/2011, Talmud Eser Sefirót)

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