La misión de la nación que “aspira al Creador”

Nuestra tarea es ascender juntos en los grados espirituales de manera que dentro de nosotros unamos los deseos corregidos que son llenados por la Luz. Entonces, cuando nuestro grupo mundial de “aquellos que aspiran al Creador” (Isra-El) se llene de Su conocimiento, este “se desbordará fuera de las fronteras de Israel” y llenará “las naciones del mundo”.

Es decir, todos los grupos del mundo, todos aquellos que tienen un punto en el corazón y aspiran a revelar la espiritualidad tienen que unirse y alcanzar el estado donde su alcance espiritual se volverá tan poderoso que desbordará su vasija (deseo) y se derramará en los deseos de las “naciones del mundo”. Esto es llamado “Traer Luz a todas las naciones” y llegar a ser “los sacerdotes del Creador” (Mamléjet Cohaním).

Obviamente es necesario preparar al mundo de alguna manera al diseminar la sabiduría de la Cabalá exhaustivamente en la forma externa y las personas están listas para aceptarla. Pero más importante, “la diseminación de la Cabalá en la nación” sucede en el interior, sin que las personas se den cuenta siquiera de ello. Después de todo, no tienen la habilidad de aprenderla conscientemente, de la forma en que lo hacen los que estudian activamente.

Pero, desde el interior, las personas comenzarán a  sentir la influencia de la Luz que nos llena. Sentirán que tenemos algún tipo de llenado del cual ellos también comenzarán a recibir un pequeño resplandor, y entonces serán atraídos hacia nuestro grupo. Los profetas dijeron acerca de esto que “las naciones del mundo tomarán a los hijos e hijas de la nación de Israel en sus hombros y los traerán a Jerusalén” (Irá Shlemá, es decir “la ciudad perfecta”, o “el temor perfecto” del Creador).

Por lo tanto, por el bien de la diseminación de la Cabalá debemos primero cuidar de nuestra corrección y llenado. Y no es porque queramos recibir por nosotros mismos, sino porque entonces seremos capaces de traer Luz al mundo entero y de esa manera le daremos placer al Creador.

La fórmula es esta: Tenemos que corregirnos para conducir la Luz a todas las otras almas y traerlas a la corrección final. Así es como cumplimos nuestra misión con la meta de dar placer al Creador.

Todas las otras almas son incapaces de corregirse si no es con la ayuda de las almas de “Isra-El”, es decir en las cuales despierta el deseo por la corrección. Sólo esas almas son capaces de corregirse independientemente y llegar a ser un conductor de la Luz para todas las otras naciones. Es decir, tienen que anexar todas las otras almas a sí mismos como Galgálta Ve Eináim agregándole el AHP (AJáP). Entonces es formada la vasija completa, integral (deseo, Kli) y en la cual el Creador puede habitar. Es decir, la Luz Superior llenará esos deseos.

Así es exactamente como debemos ver nuestra propia corrección. No debemos desearla para nosotros mismos, sino debemos aspirar a dar placer al Creador a través de corregir las naciones del mundo.

(36091 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 2/22/11, “Introducción al libro Paním Meirót uMasbirót”)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Entradas Previas: