La verdadera bondad

Rabásh, Shlavéi HaSulám (Peldaños de la Escalera), articulo “Que es un verdadero acto de bondad en el trabajo”: Uno debe comenzar su trabajo en “verdadera bondad”, lo que significa sin recompensa, que todo lo que el haga sirva no para su beneficio personal sino para deleitar al Creador.

Nacimos con el deseo que actúa de cierta forma: “para el beneficio propio”, “para recibir”. Cada uno de nosotros siente que fuera y ante él hay un mundo que incluye cuatro grados evolutivos: el inanimado, vegetativo, animado y hablante. Adicionalmente, nosotros mismos deseamos solamente disfrutar enteramente este mundo externo para sentir placer.

Podemos invertirlo y decir que el hombre se sentirá bien si usa el mundo de cierta manera: para auto gratificación. En general, todas estas cosas son algo relativas ya que somos incapaces de ver algo opuesto a ellas.

Pero más tarde, el hombre cae en desesperación por la tendencia de buscar el placer. Y entonces, un nuevo deseo, un nuevo alcance se despierta en él: “Debo tratar la realidad entera de manera diferente. Todo esto es mío y es similar a mí. No puedo disfrutarlo yo solo, sino solamente junto con los otros”. Obviamente, este impulso no viene del hombre. El deseo creado por el Creador, junto con estas Reshimót (genes informativos), “siguen rodando” mas y mas lejos, desarrollando a la persona que los siente en este camino.

Al usar este método de corrección de manera correcta, la persona comienza a mostrar una actitud diferente a la realidad que él siente por dentro. En sus 613 deseos, el descubre que las partes que solía ver como externas están, de hecho, relacionadas con él. Al grado que él es capaz de cambiar su actitud hacia ellos y los reconoce no como “extraños” sino como “relacionados”, “familiares”, al mismo grado en que el avanza en un tipo diferente de percepción de la realidad: global, todo abarcándolo a uno. Resulta que todo es él.

En este caso, cuando una persona comienza a vincular su propia percepción dentro del deseo unificado e irrompible dentro de las partes individuales, él modifica la imagen de su realidad. Nada es externo: ni las rocas, ni las plantas, ni las bestias, ni los humanos. Todos ellos son partes de sus deseos.

Una persona cambia su actitud. En otras palabras, él arregla el deseo unificado y, de este modo, revela el “elemento adicional” también, una fuerza unificada que satisface este deseo, respecto al Creador. Así, debido a la corrección de los deseos, la persona amerita un nuevo alcance y se une con la Fuente.

Esto es llamado la “verdadera bondad”. Si una persona trabaja en su deseo de recibir y se corrige a sí mismo, su actitud y percepción de la realidad, él amerita una gran “adhesión”: revelación del Creador y adhesión con El.

Y es por esto hay trabajo en la bondad, lo cual significa la corrección de los Kelím (vasijas), y hay gracia verdadera, recibimiento para otorgar, cuando una persona revela la realidad que incluye a Aquel que lo engendró: el Creador. De este modo, a partir de la corrección del ser creado, alcanzamos su propósito.

(35584 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/17/2011, Escritos de Rabash)

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