Malas noticias para el egoísmo

Los cabalistas nos enseñan el camino hacia la raíz para que cada uno de nosotros pueda alcanzar la raíz de su alma. Ellos nos dicen que la cosa más importante es la intención. Existe una fuerza de Arriba que intenta corregirnos y nos lleva por todas las fases hasta el elevado estado final. No obstante, tenemos que preceder el asenso con nuestras propias acciones anticipándolo con nuestra petición o deseo.

Al final tenemos que sentir que actualmente somos incapaces de percibir. No tenemos nada  de donde agarrarnos o sostenernos, no tenemos oportunidad para esto. Este “algo” aparece insignificante y sin sentido. ¿Por qué es así? La razón es porque el fenómeno que tenemos que sentir es el otorgamiento y el amor por el prójimo. Esta es la fuerza del Creador, la cualidad llamada “el Creador” el cual envuelve y llena toda la realidad.

Nosotros no lo entendemos ni lo sentimos, somos  incapaces de acercárnosle. Fuimos creados opuestos a propósito para poder ver la Luz desde la oscuridad, y después entender, sentir y manifestarla.

La Luz simple como tal nos enceguece. Por eso, existimos y nos desarrollamos en la cualidad de la recepción, adquiriendo gradualmente más y más detalles de percepción. Entonces viene un momento en el cual nos desesperamos en la recepción y adquirimos un ímpetu hacia la cualidad de otorgar. Esta chispa que nos despierta por dentro es llamada “el punto en el corazón”.

Después somos acercados a realizarlo. Somos atraídos hacia un instructor, libros y el entorno. Ahora podemos desarrollar esta chispa dentro de la verdadera cualidad de otorgamiento y amor por el prójimo. Nuestro trabajo yace en hacer todas las acciones posibles que puedan ayudarnos a incrementar nuestro valor por el instructor, la fuente primaria y el entorno. Cuando los elevamos por encima de nuestro egoísmo, por encima de la cualidad de recepción, la cualidad de otorgar se vuelve más importante para nosotros y comenzamos a sentirnos mejor con respecto a la Luz que a la oscuridad, o con respecto al Creador que a la creación.

Leo sobre ello en las fuentes principales, y esto significa que tengo que realizar esfuerzos hasta el final. Sin embargo, cuando me encuentro frente a frente con esto, cuando hago un plan para empezar a respetar y elevar el otorgamiento por sobre la recepción en mis ojos, lo que descubro dentro es inutilidad y carencia de todo interés en el tema. Siento que no me intereso ni un poco por el instructor, el grupo o los libros. Todo pierde su sabor.

¿Por qué? Es porque mi egoísmo, mi deseo por el placer no huele ninguna ganancia aquí. Por el contrario, desde ese momento siente que lo que yace por adelante son pérdidas.

¿Cómo puedo causar algo malo para mi mismo si yo soy el deseo de disfrutar completamente? Simplemente soy incapaz de esto. La posibilidad de lastimarme a mí mismo no es inherente a mí.  

Entonces ¿Qué debo hacer? Resulta que mi avance hacia el Creador yace constantemente en separación de lo que ahora aparece como “bondad” hacia mí. Más aun, está acercándose al “mal”. ¿Es esto posible?

La respuesta a esta pregunta solo puede ser recibida por la ciencia de la Cabalá.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/23/11, Escritos de Rabash)

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