Todo depende del deseo

Pregunta: ¿Si la naturaleza humana es el deseo de recibir placer, entonces por qué la mayor parte de la humanidad se contenta con poco y no busca el placer eterno?

Respuesta: Una vez encontré a un viejo amigo mío de infancia. Ya en esta época él estaba coleccionando estampillas de correo. Hace tiempo, al terminar con esta afición, le entregué toda mi colección. Recuerdo, como estas  estampillas han perdido todo su valor ante mis ojos, pero él recibía de ellos un verdadero placer.

Y durante nuestro encuentro él me dijo: “Además de las estampillas, ahora colecciono también los sobres.” Me lo dijo tan en serio que le prometí enviarle nuestro sobre. Y en esto no hay nada gracioso: la persona valora algo, él tiene un deseo específico. Ni siquiera empecé a hablar con él sobre la Luz y el placer eterno. ¡Qué va!, si se trata de las estampillas y los sobres.

Todo procede del deseo. Hasta que yo tuve el deseo, coleccionaba estampillas. Durante la infancia todos pasamos por estos periodos. Pero a él le queda este deseo. Pero ¿cómo puedo transmitirle el mío? Esto es imposible.

Vi muchos niños creciendo al lado de Rabásh, sus aprendices y familiares. Si un niño tiene un deseo, entonces lo tiene, y si no, entonces no lo tiene. No puedes obligarle. Él ve lo que haces y lo demás depende de sus aspiraciones. Y no se pueda hacer nada.

Por lo tanto no podemos demandar de una persona que trabaje sobre la unión. ¿Cuántas personas en el mundo realmente se preocupan por esto, deseando verlo como la Luz Única y Simple, como una Fuerza? ¿Quién desea percibir sólo tal imagen de la realidad y ni siquiera sentirse a sí mismo en ella? ¿O tienes este deseo?, o no lo tienes.

Si, con la ayuda del grupo podemos acelerar el desarrollo, pero sin obligar a la persona.

(34965 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/02/2011, Escritos de Rabash)

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