¡Deja que la Luz trabaje!

Pregunta: Para revelar la fuerza superior, necesitamos salir de dentro de nosotros mismos, desde dentro de nuestro egoísmo. Pero esencialmente, lo hacemos por nuestro propio bien, con el fin de recibir placer eterno. ¿No es esta la cosa más egoísta que pueda existir?

Respuesta: ¡Eso es verdad! Naturalmente, todas nuestras acciones son puramente egoístas. Y no importa cuánto me mienta sobre el deseo de conectarse con otros, alcanzar el amor a mi prójimo, todo eso es para mi placer personal.

Pero algo muy especial que ocurre en medio, algo de lo cual aun nos damos cuenta. Cuando nos agitamos unos  a otros: “¡Unámonos! ¡Cantemos y bailemos! ¡Estudiemos juntos! “Evocamos la fuerza superior. Esto influye en nosotros y nos cambia, incluso sin nuestra intención. Esto se llama Segulá, la “cualidad milagrosa” de la Luz superior.

Y entonces de repente siento: “¿En serio? ¿Realmente quiero cambiar? ¿Por qué de repente? ¿Estoy loco? ¿Otorgar? ¿Amar de verdad? ¿Pensar en los demás? Entonces, ¿qué pasará conmigo?”

De repente empiezo a sentir que el pensar en mi prójimo se ha vuelto más importante para mí. Yo todavía no existo en esta cualidad, pero empiezo a querer que esto suceda. Antes incluso, yo rechazaba pensar en esto, pero entonces, gradualmente, he llegado a un estado en el que realmente quiero adquirir el atributo de otorgamiento y amor a mi prójimo.

¿Por qué de repente? Es porque la Luz me influye. Esto es llamado un milagro, a lo cual nos referimos como: “La Luz que viene y reforma”. La misma Luz que nos creó para pensar sólo en nosotros mismos nos cambia. Y este es un milagro al cual nos referimos como “el milagro de la salida de Egipto”.

Cuando esto sucede, sentimos que algo cambia, algo se enciende dentro de nosotros. Esto cambia todos mis fundamentos, mi actitud hacia el mundo, mi visión del mundo y de la humanidad, y mis pensamientos acerca de todos. De pronto me convierto en mi opuesto absoluto.

Este es un acto de creación, la acción del Creador. Vemos las acciones del Creador al sentir esta revolución interior. Y es por eso que todo lo que experimentamos es llamado el trabajo del Creador. Después de todo, sólo evocamos esta acción, y el Creador la realiza.

Así que no tengas miedo, sé honesto: Realmente no queremos nada sino recibir placer y pensar sólo en nosotros mismos, y todos estamos siendo egoístas en el interior, independientemente de las palabras bonitas que utilizamos. Sin embargo, la Luz viene y nos cambia debido a todas nuestras acciones en los estudios, difusión, y unidad.

¡Deja que la Luz trabaje!

(36809 – De la Lección 1, Congreso Metzoke Dragot del 2/24/2011)

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