¿Debemos buscar el mal dentro de nosotros mismos?

Pregunta: ¿Revelar la inclinación al mal propia es lo más importante?

Respuesta: No debemos tratar de revelar nuestra inclinación al mal y no es lo importante qué estado experimentamos. La acción más importante y la única posible es atraer la Luz superior.

La Luz me guiará a través de todas las etapas que son desconocidas actualmente para mí: yo revelaré mi inclinación al mal, la corregiré, y luego la llenaré. Sólo la Luz puede ayudarme en este camino. Tengo que aspirar a la Luz superior, que actuará sobre mí. La forma y la secuencia de esas acciones no son ninguna de mis preocupaciones.

Yo no debería estar pensando en qué la Luz está revelando mi inclinación al mal, porque no sé lo que se supone que deba revelarse. Y a pesar de que en los libros está escrito sobre esta, yo todavía no entiendo cuál es la “inclinación al mal” en realidad. No vale la pena quitar la atención y concentración de la esencia: la atracción de la Luz.

De lo contrario, empezamos a buscar esta inclinación al mal dentro de nosotros y empezamos a pensar que cada cualidad negativa que poseemos es la inclinación al mal. Pero créanme, no la hemos revelado todavía.

La inclinación al mal es un ángel. Es decir, cuando revelamos el mal, descubrimos que el Creador está oculto dentro de ella, y que esta inclinación al mal proviene de Él. Por ello, con el fin de revelar al Creador, ¡debemos pensar en la unidad en vez del odio! Y mientras aspiro a la unidad, yo revelo que la inclinación al mal es lo que se interpone en el camino.

Siempre estoy aspirando a la unidad, mientras que la Luz superior actúa sobre mí y en última instancia, me revela quien soy. Tengo que ir a través de todos los estados: 0,1, 2, 3, y en el estado 4 (Bejiná Dálet), siempre siento que he completado un determinado paso y que he recibido un nuevo entendimiento. Y entonces otra vez paso por todas las etapas, y en la cuarta etapa, se revela una nueva comprensión.

Sin embargo, esto no cambia mi actitud hacia el pasado, presente o futuro. Siempre aspiro a la unidad sin pensar en nada más. Y no me importa si estoy en un estado bueno o uno malo.

Estoy bien con lo que se me revela. Nada puede detenerme de ir hacia adelante: ni lo bueno, ni lo malo, ni una teoría filosófica que yo evoque en mi cabeza, que sólo me confunde haciéndome creer que entiendo lo que está pasando. Toda mi atención tiene que centrarse sólo en la unidad. Entonces puedo estar seguro de que estoy atrayendo la Luz Circundante.

Cuando comienzas a intelectualizar en exceso y a decidir por ti mismo qué debes hacer, inmediatamente pierdes la Luz Circundante. Tú debes aspirar sólo a la Luz que es completa y absoluta. Está escrito que debemos estar preparados para aceptar la garantía mutua como un hombre con un corazón. Debemos pensar sólo en esto.

(38322 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/17/2011, sobre el tema de “Creé la inclinación al mal, y creé la Torá como una especia”)

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