¿Por qué nadie nos dijo que teníamos que unirnos?

Por una parte, la naturaleza me trata amorosamente. Incluso si no puedo percibirlo a simple vista, al penetrar un poco más profundo, puedo ver su verdadera actitud. Las personas cercanas a la naturaleza sienten que es enteramente buena.

Al mismo tiempo, externamente es muy dura, similar a un padre amoroso pero exigente que escrupulosamente lleva al niño a través de las fases de desarrollo. Así es como debemos ver lo que está sucediendo. De otra manera no entenderemos el bien y el mal y sólo nos confundiremos.

Si quiero sentir a la naturaleza de esta manera, entonces debo rechazar la externalidad y sumergirme dentro. Precisamente a partir de la actitud externa de la naturaleza, que me parece negativa, debo comenzar a desarrollarme basado en la revelación del mal. En realidad la naturaleza me está mostrando un negativo de mí mismo. Al corregirlo, entraré al interior y sentiré su amor.

Todos los fenómenos externos negativos están destinados a mostrarme qué debo corregir para alcanzar el amor. Es exactamente como los padres educan a un niño: El padre lo observa con una mirada estricta y la madre está nerviosa. Es muy difícil reconocer su amor. Pero este es el discernimiento con el que tengo que ser muy sensible mientras desarrollo la sensación interna de la revelación del mal.

Tal vez no me doy cuenta de lo negativo. Los padres sólo me están dando indicios, pero no entiendo qué quieren de mí o tal vez no siento que necesiten algo de mí en absoluto. En su lugar continúo divagando. Entonces ellos me lo dicen directamente, pero aun así no los escucho. Al final, tras todas las persuasiones y advertencias, comienzan los problemas, y eso es algo que entiendo muy bien. “¿Por qué no me dijiste eso desde un principio?” pregunto.

Este es el problema de todos y de cada uno de nosotros por separado, una falta de sensibilidad. Si sintiera ahora de lo que carezco para discernir el amor de la naturaleza, entonces me corregiría inmediatamente. Por lo tanto, tenemos que cuidar sólo de una cosa, de nuestra receptividad a la revelación del mal entre nosotros y al amor que viene del Creador.

No nos hacen falta ejemplos. Abre los ojos y los verás ¿Entonces que nos obstruye el camino? El problema es que el mundo no nos imbuye con una actitud básica hacia la bondad. Necesito una sociedad o entorno en el cual revelaré la bondad y la compare con mi propio mal.

La realización del mal comienza en el momento en que una persona siente que es peor que los que lo rodean. Él los ve como interconectados y unidos por el amor de los unos a los otros, pero no puede unírseles y sentir que comparte esa unidad. Esta separación es el mal que una persona tiene que revelar y corregir.

Al tomar consciencia del mal y tratar de corregirlo, la persona descubre que no tiene ni un mínimo al que aferrarse o el menor acceso. Ve claramente que los amigos están unidos y él está separado de ellos, y no ve ninguna oportunidad de unírseles, al no tener ningún respiradero hacia su unidad. Para eso necesita la Luz que reforma. Sólo la ayuda del Creador lo salvará.

Ahí es donde finalmente entramos en contacto con la unidad de Israel, la Torá, y el Creador.

(39216 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 27 de Marzo del 2011, educación global)

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