¿Qué puedo dar al Creador?

Al principio, evolucionamos al absorber los deseos de todos los demás, la envidia su aspiración, su esfuerzo y trabajo. Pero gradualmente, bajo la influencia del trabajo colectivo, nuestros deseos cambian, y empezamos a sentir que la unidad, la preocupación por los demás, y la absorción de sus deseos es un estado muy especial.

Es la Luz que evoca estos cambios en nosotros puesto que por nosotros mismos, no podemos cambiar. Creemos que seguimos haciendo lo mismo, pasar a través de los mismos estados, y nada cambia realmente día tras día. Pero los deseos evolucionan en cuatro etapas, y al ser influenciados por la Luz, empiezan a cambiar.

El destino final, el estado que ya existe en el plan de la creación, está “inscrito” en la Luz. Por lo tanto, la Luz, que se expande desde la primera etapa, la fase raíz, afecta nuestro deseo desde allí, infundiendo en él todos los cambios que ya se encuentran situados en el deseo creado por esta Luz. Por lo tanto, ¡no te desespere! Sólo tienes que recordarlo.

Posteriormente, después de haber adquirido una experiencia, todos empiezan a sentir que él o ella están en el campo de influencia constante. Incluso cuando parece que nada está cambiando, este campo evoca aun los procesos y transformaciones en nuestros deseos en cuatro etapas de HaVaYáH.

Así, primero llegamos a un grupo de cabalistas como consumidores, deseando emplearlo para nuestras metas egoístas: tomar decisiones, regir, y satisfacer nuestras ambiciones. Y este estado de desarrollo debe ser utilizado para darle a la gente una oportunidad de avanzar hasta cierto punto, siempre y cuando no dañe a la sociedad. Después de todo, comenzamos con el egoísmo, y desde el egoísmo (“Lo Lishmá”, no “por Su nombre”) llegamos al otorgamiento (“Lishmá”, “por Su nombre”).

Y entonces, la persona se somete a la siguiente etapa y empieza a entender que la unificación en sí tiene un valor único y es mucho más exaltado que el simple uso de los demás. En verdad, si él piensa en el bienestar de todos los demás, esto lo avanzará mucho más cerca del Creador. Así trabaja  la Luz en nosotros, provocando transformaciones en nosotros.

Como resultado, la persona comienza a trabajar con la sociedad con el único fin de deleitar al Creador. Después de todo, es la única oportunidad que tenemos para realizar cualquier acto de otorgamiento. No tenemos nada que dar al Creador, pero podemos tomar ventaja de su amor por los seres creados y otorgar a los mismos, realizando así su amor.

Si la persona pide la gracia, es decir, otorgamiento, y desea poder otorgar a los demás, al hacerlo, él o ella dan al Creador la oportunidad de otorgar a estos.

(36934 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/3/2011, Escritos de Rabásh)

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